- El hallazgo de este SUV eléctrico abandonado en California revela los restos de un proyecto de 136 millones de euros que nunca llegó a los concesionarios estadounidenses por problemas financieros.
- Este SUV eléctrico de mil caballos de potencia muestra cómo la falta de liquidez y los cambios en el comercio exterior frenaron un plan industrial que era de lo más ambicioso.
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Las fotografías que recorren la red han dejado a más de uno con la boca abierta. En un rincón solitario de Milpitas, en el estado de California, descansa un SUV eléctrico abandonado que prometía transformar el mercado del motor. Se trata del SF7, una bestia impulsada por baterías que anunciaba prestaciones de vértigo y que hoy solo acumula capas de suciedad. El estado del coche, con un habitáculo que ya muestra síntomas de descuido y el paso del tiempo, narra la triste historia de una ambición que se quedó a medio camino.
Lo que se puede ver ahora es el rastro físico de una operación que supuso un gasto de 136 millones de euros y que buscaba levantar una factoría gigante en suelo norteamericano. La compañía de origen asiático puso toda la carne en el asador para competir en la liga más alta, pero las dificultades del sector y el clima político dejaron este prototipo parado para siempre, lejos de las manos de los conductores que esperaban su llegada.
El hallazgo del SUV eléctrico abandonado en un parking
Las imágenes que han salido a la luz muestran una versión que parece estar muy cerca de lo que habría sido su venta al público. Se aprecian detalles técnicos que sugieren que el coche estaba preparado para superar los trámites legales y los permisos necesarios en Estados Unidos. Hay modificaciones en las defensas y en las luces que no se veían en los primeros bocetos, lo que indica que el proceso técnico estaba casi terminado antes de que todo se fuera al traste.

Observar este coche ahí tirado es como mirar una fotografía de lo que pudo ser en el año 2018. En aquel momento, la firma SF Motors tenía la intención de demostrar que el talento de su país de origen, China, podía fabricar coches en el corazón de la industria americana. Compraron grandes naves industriales y anunciaron la creación de cientos de puestos de trabajo que, lamentablemente, nunca llegaron a materializarse por el parón de la actividad.
El interior del vehículo es el mejor ejemplo del frenazo que sufrió la marca. Aunque cuenta con una pantalla de gran tamaño en posición vertical y un estilo que todavía hoy parece moderno, la suciedad se ha apoderado los asientos y los paneles. Es la prueba real de que no importa cuánta potencia anuncies en las presentaciones si no logras terminar la fase de fabricación y llevar el producto final a los escaparates de las tiendas.
Las promesas del SUV eléctrico abandonado y su potencia
Si miramos los papeles de la época, los datos técnicos daban miedo incluso a los fabricantes más asentados. Se hablaba de una fuerza equivalente a mil caballos y una capacidad para pasar de parado a cien kilómetros por hora en poco más de tres segundos. Era un ataque frontal contra los modelos más caros y rápidos que se venden actualmente, buscando atraer a los clientes que querían lo último en tecnología de baterías.
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La intención de los ingenieros era montar cuatro propulsores distintos para que esta mole se moviera con una soltura increíble en cualquier terreno. Además, se aseguraba que podría recorrer casi quinientos kilómetros sin tener que buscar un cargador. Todo este despliegue se iba a realizar en una planta situada en Indiana, donde esperaban sacar miles de unidades cada año para inundar las carreteras de Norteamérica con su nueva propuesta de lujo.
Sin embargo, todas esas cifras tan llamativas nunca se pudieron comprobar en una carretera abierta bajo la conducción de usuarios reales. El SF7 se quedó como una promesa hecha de metal y cables que no pudo saltar la última valla de las pruebas de seguridad. Al final, lo que hoy tenemos es una carrocería que se oxida en un estacionamiento, sirviendo de recordatorio de que el dinero no garantiza el éxito en un mercado tan duro.
Del olvido en California al éxito en el mercado asiático
Lo más sorprendente de este relato es que la empresa que fabricó este prototipo no desapareció, sino que cambió su nombre y sus planes de futuro. Ahora se hacen llamar Seres, y han buscado socios muy potentes en su tierra de origen para seguir adelante. Decidieron abandonar su aventura en Estados Unidos para centrarse en vender sus modelos en el mercado chino, donde las cifras de negocio les están dando la razón tras el cambio.
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De hecho, mucha de la tecnología que se ideó para aquel coche olvidado ha terminado sirviendo de base para otros lanzamientos más recientes. Muchos expertos ven rasgos de este modelo en los nuevos coches que la marca fabrica ahora junto al gigante de la tecnología Huawei. Resulta curioso que, mientras una unidad se pudre bajo el sol de California, sus parientes tecnológicos están logrando venderse por miles en el otro lado del planeta.
Hace muy poco tiempo, la dirección de la firma confirmó que ya han logrado fabricar un millón de vehículos bajo esta nueva etapa. Esto demuestra que la compañía supo aprender de sus errores en suelo americano de una forma muy dura.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.












