El Ypsilon ha sido durante años uno de los pilares comerciales de Lancia, especialmente en mercados como el italiano, donde durante años ha sostenido a la marca prácticamente en solitario. Ahora, en plena reinvención, el nuevo Ypsilon marca un antes y un después: no solo inaugura el nuevo lenguaje de diseño de la firma, sino que además se convierte en el primer coche eléctrico de su historia. Un paso clave que simboliza el renacer de Lancia en la era de la movilidad sostenible.
El nuevo Lancia Ypsilon se posiciona dentro del segmento B, el de los utilitarios urbanos. Mide poco más de cuatro metros de largo, 1,76 metros de ancho y casi metro y medio de alto. Estas cotas lo colocan en la misma liga que modelos como el Peugeot 208, el Opel Corsa, el Renault Clio o el Toyota Yaris. Se trata, por tanto, de un coche claramente orientado a un uso urbano, aunque con suficiente versatilidad para escapadas puntuales.
Lancia Ypsilon Elletrica: datos clave
La versión 100% eléctrica del Lancia Ypsilon comercializada como Ypsilon Elletrica apuesta por una mecánica ya conocida dentro del grupo Stellantis. Monta un motor eléctrico de 156 CV (115 kW) con un par máximo de 260 Nm, lo que le permite ofrecer una respuesta inmediata y contundente desde parado.
La batería tiene una capacidad de 51 kWh, lo que se traduce en una autonomía homologada de 425 kilómetros en uso combinado y 545 km en ciudad. Siguiendo con los datos oficiales, el consumo, se sitúa en torno a los 14-15 kWh/100 km, una cifra bastante competitiva dentro del segmento. Además, admite cargas rápidas en corriente continua de hasta 100 kW, lo que permite recuperar del 20% al 80% de la batería en aproximadamente 30 minutos.
Completa su ficha técnica la aceleración de 0 a 100 km/h en unos 8,2 segundos, lo que lo convierte en un utilitario ágil y con cierto carácter dinámico.
Lancia Ypsilon Ibrida: datos clave
Por su parte, la versión híbrida ligera, a la venta como Lancia Ypsilon Ibrida, apuesta por una solución más tradicional, aunque adaptada a las normativas actuales. Bajo el capó encontramos un motor de gasolina 1.2 turbo de tres cilindros con 100 CV, asociado a un sistema de hibridación ligera de 48 voltios.
Este sistema incorpora un pequeño motor eléctrico que asiste al térmico en determinadas situaciones, mejorando la eficiencia y reduciendo consumos. La potencia combinada se mantiene en esos 100 CV, con un enfoque claramente orientado al ahorro.
El consumo medio homologado se sitúa en torno a los 4,5-5,0 litros cada 100 kilómetros, una cifra bastante ajustada y según datos oficiales puede recorrer 700 kilómetros sin repostar.
Al volante de las dos versiones
Si pasamos del papel a la carretera, las diferencias entre ambas versiones se hacen mucho más evidentes y es aquí donde el Ypsilon eléctrico destaca por su suavidad, silencio y capacidad de respuesta inmediata.
En ciudad, el eléctrico se mueve con una naturalidad sobresaliente. La ausencia de vibraciones y ruido, junto con la entrega instantánea de par, hacen que cada arranque en semáforo sea rápido y fluido. Además, la dirección ligera y el buen radio de giro refuerzan su carácter urbano.
El Ypsilon híbrido, por su parte, ofrece una conducción correcta, pero menos refinada. El motor de tres cilindros transmite algo más de vibración y el cambio automático puede resultar algo más lento en determinadas situaciones. Eso sí, en carretera abierta se muestra equilibrado y suficiente para un uso cotidiano.
Precio: ¿cuál es más rentable?
Si analizamos el factor económico, clave para muchos compradores, encontramos diferencias importantes. El Lancia Ypsilon híbrido parte de un precio inferior, situándose en una horquilla aproximada en torno a los 23.000-25.000 euros. El Ypsilon eléctrico, en cambio, arranca en cifras cercanas a los 35.000 euros antes de ayudas.
Esta diferencia de unos 10.000 euros puede parecer determinante a primera vista. Sin embargo, al considerar posibles ayudas como el Plan Auto+ (con una rebaja que puede llegar a los 4.500 euros), descuentos promocionales y el menor coste de uso (electricidad frente a gasolina, mantenimiento más reducido…), la brecha se reduce considerablemente.
El híbrido cumple, pero no emociona
Tras analizar ambos modelos, la conclusión para nosotros es clara: el Lancia Ypsilon eléctrico se impone como la opción más interesante. Su funcionamiento en marcha, especialmente en entornos urbanos, es más silencioso, suave y dinámico. Además, su etiqueta CERO le permite acceder sin restricciones a zonas de bajas emisiones, algo cada vez más relevante.
Por dimensiones, el Ypsilon es un coche eminentemente urbano, y en ese escenario la versión eléctrica no tiene rival. Es ahí donde saca todo su potencial y donde realmente se justifica la apuesta por esta tecnología.
Eso no significa que el híbrido sea una mala opción. De hecho, si no hubiéramos probado el eléctrico, probablemente diríamos que el Ypsilon híbrido es una compra muy recomendable: eficiente, accesible y equilibrado. Pero claro… después de conducir el eléctrico, es imposible no quedarse con él.
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Periodista de cuándo se maquetaba con tipómetro (no, no hace tanto...). Toda una vida dedicada a escribir sobre cómo la movilidad cambia (para bien) la vida de las personas. Ahora, con enchufe












