- A la batería del coche eléctrico se le puede aplicar la regla 20/80, que alarga su vida útil con una serie de hábitos diarios adecuados.
- Con un uso correcto, la batería del coche eléctrico mantiene más del 90% de capacidad.
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La batería del coche eléctrico, además de ser el sistema más importante, es el más caro de este tipo de vehículos sostenibles. Por lo tanto, su conservación resulta determinante con el paso del tiempo.
Existe la creencia de que su desgaste es rápido, pero los datos más recientes nos presentan un escenario muy distinto, con una degradación mucho más lenta de lo esperado.
Estudio de Arval sobre la batería del coche eléctrico
Un análisis elaborado por la empresa de renting y vehículos de ocasión Arval, basado en 24.000 certificados de salud de baterías en 11 países europeos, ofrece cifras reaalmente relevantes. El informe incluye vehículos eléctricos (66%) e híbridos enchufables (33%) y concluye que “la degradación real de las baterías es baja, predecible y muy inferior a lo que se cree”.
A los 70.000 kilómetros, la capacidad media se sitúa en el 93%. Tras recorrer 160.000 kilómetros o seis años de uso, el estado de la batería sigue por encima del 90%. Este comportamiento contrasta con otros dispositivos electrónicos, como los teléfonos móviles, que pueden perder ese mismo porcentaje en apenas dos años.
Los modelos más actuales presentan mejoras adicionales. Suelen registrar entre dos y tres puntos porcentuales más de capacidad respecto a las generaciones anteriores. Esto se debe a diversos avances en la gestión térmica, la refrigeración y la composición química interna. La pérdida de capacidad no es brusca, sino progresiva, con una media cercana al 1% cada 25.000 kilómetros tras una caída inicial.
Regla 20/80: la clave para la batería del coche eléctrico
Evitar niveles extremos de carga es una de las pautas más eficaces. Las baterías de iones de litio funcionan mejor si se mantienen entre el 20% y el 80% de capacidad en el uso habitual. Este rango reduce la tensión interna y retrasa el desgaste.
No significa que no se pueda alcanzar el 100%. Esa carga completa resulta útil en trayectos largos, pero no conviene mantenerla de forma constante. Del mismo modo, evitar descargas completas frecuentes contribuye a preservar las celdas.
Adoptar este hábito en el día a día no requiere realizar cambios complejos. Muchos vehículos permiten limitar automáticamente el nivel máximo de carga, facilitando el cumplimiento de esta práctica sin intervención constante del conductor.
Factores que afectan a la batería del coche eléctrico
El calor influye directamente en la degradación de las baterías. Las altas temperaturas aceleran las reacciones químicas internas, lo que puede afectar a largo plazo. Por este motivo, es recomendable estacionar en garajes o en zonas de sombra siempre que sea posible.
Aunque los coches actuales incorporan sistemas de refrigeración, un entorno más fresco sigue siendo beneficioso. Cargar el vehículo bajo una exposición solar intensa no es lo más adecuado si se quiere prolongar la vida útil de la batería.
El frío tiene un efecto distinto, pero también afecta a este elemento esencial. No deteriora la batería, pero reduce temporalmente la autonomía y la velocidad de carga. En condiciones de bajas temperaturas, calentar previamente el sistema antes de circular o recargar puede mejorar el rendimiento.
Hábitos de uso y normativa futura
La forma de recargar la batería también marca diferencias. La carga rápida resulta muy útil en los viajes, pero genera más calor y estrés interno. Su uso frecuente puede acelerar el desgaste, por lo que se recomienda reservarla para momentos puntuales. La carga en corriente alterna, más lenta, permite un funcionamiento más estable. Además, programar la recarga para que finalice justo antes de utilizar el vehículo evita que la batería permanezca al 100% durante horas innecesarias.
El estilo de conducción influye igualmente. Aceleraciones intensas, frenadas bruscas o velocidades elevadas aumentan la temperatura interna. Una conducción más suave reduce tanto el consumo como el desgaste químico. En los híbridos enchufables, mantener cierto nivel de carga evita ciclos completos de descarga, lo que contribuye a una mayor durabilidad. Este detalle cobra importancia, sobre todo, en el uso diario.
A partir de 2027, la normativa europea introducirá un indicador estandarizado denominado SOCE (State of Certified Energy), que mostrará el estado de salud de la batería en el vehículo. Además, cada batería dispondrá de un pasaporte digital con su historial y capacidad certificada. Según el propio informe de Arval, “estos avances contribuirán a crear un mercado de segunda mano más estructurado, más legible y fiable”. Esto facilitará la compra de vehículos usados y reducirá la incertidumbre sobre su valor real.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.













