- La situación de los cargadores eléctricos refleja un bloqueo técnico que se repite en gran parte del país. El atasco energético limita el uso real de miles de estaciones pese a estar instaladas.
- El aumento de cargadores eléctricos no se traduce en disponibilidad efectiva. La red energética no absorbe la demanda y frena su conexión diaria.
- España obligará a las gasolineras a instalar cargadores eléctricos ultrarrápidos: grandes y pequeñas deberán adaptarse en plazos estrictos
El mapa español de puntos de recarga de coches eléctricos promete cifras en crecimiento, pero la imagen se tuerce cuando se revisa cuántos cargadores eléctricos funcionan de verdad. Miles de dispositivos permanecen apagados, no por averías complejas ni por retrasos en obras, sino por un motivo más básico: no tienen permiso para conectarse a una red eléctrica saturada. Mientras el coche eléctrico aspira a asentarse, los operadores conviven con una burocracia lenta y con una red que se queda corta para asumir más potencia.
Los datos más recientes muestran un escenario que inquieta tanto a empresas como a administraciones y conductores. 14.643 puntos de recarga aparecen como fuera de servicio, lo que supone cerca de un tercio de toda la oferta pública. Pueden estar visibles en aplicaciones o mapas oficiales, pero en la práctica no suministran energía. Esta brecha entre presencia física y funcionamiento real se ha convertido en uno de los principales obstáculos del sector.
Cargadores eléctricos: un crecimiento que esconde un bloqueo energético
Aunque España presume actualmente de 66.750 puntos de recarga repartidos por zonas urbanas, carreteras y entornos intermedios, un tramo notable de ellos no ofrece servicio todavía. Muchos círculos en el mapa, pero hay demasiados sin corriente. En parte, algunos están pendientes de ajustes técnicos o de finalizar la instalación, pero una gran mayoría aguarda la autorización para engancharse a la red. Y esa espera puede ser larga, muy larga.
Las compañías eléctricas llevan tiempo avisando de que la red opera al límite en gran parte del país. En muchos nudos de conexión se ha llegado a hablar de colapso del 83%, según cifras trasladadas por el sector. Eso significa que, aunque haya espacio físico para nuevos cargadores, la potencia disponible no alcanza. El resultado: estaciones listas para funcionar, pero apagadas durante semanas o meses.
La consecuencia directa es que el usuario encuentra señales de “fuera de servicio” en zonas donde, sobre el papel, debería haber múltiples opciones de recarga. Esa sensación de incertidumbre disuade a algunos conductores que valoran pasarse al vehículo eléctrico y genera dudas sobre la capacidad real del sistema para asumir la transición energética.
Cataluña, Galicia y Madrid tienen el mayor número de cargadores eléctricos inactivos
Las cifras autonómicas permiten entender la dimensión del problema. Cataluña, que lidera el listado nacional con 11.427 puntos, tiene más de 3.090 cargadores sin actividad. Es la comunidad con mayor volumen absoluto de estaciones apagadas. El dato se repite en Galicia, donde el porcentaje alcanza el 35%: más de un tercio de sus 2.040 puntos de recarga está desconectado. En Madrid, segunda comunidad autónoma con más infraestructura instalada, 7.828 puntos, el 27% no ofrece servicio.
El caso de Andalucía refleja una tendencia similar. Con 6.670 cargadores públicos, casi tres de cada diez siguen fuera de uso. Esta distribución territorial ayuda a entender que no se trata de una excepción aislada, sino de un patrón que afecta tanto a zonas con mucha población como a zonas más dispersas.
El diagnóstico que repite el sector es el siguiente: no se trata de un problema de falta de postes, sino de una red eléctrica incapaz de asumir nuevas demandas de potencia. Un cuello de botella técnico que se agrava justo cuando se discute la necesidad de electrificar más sectores de la economía.
Las eléctricas reclaman mejores condiciones para atraer inversión y reforzar la red
Las empresas energéticas discuten estos meses con la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC) la actualización de la Tasa de Retribución Financiera. El organismo propuso pasar del 5,56% al 6,56%, pero las compañías aseguran que no basta para captar capital internacional y ampliar la capacidad de la red. Consideran que el mínimo debería situarse por encima del 7,5% para resultar atractivo a los grandes fondos interesados en infraestructuras eléctricas.
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Mientras tanto, la red de recarga requiere nuevos puntos, pero también más potencia en los ya existentes. Hoy predominan estaciones de baja potencia: 36.151 cargadores eléctricos por debajo de 22 kW representan siete de cada diez. A ellos se suman 2.174 puntos de entre 22 y 50 kW, cifras que funcionan para usos diarios, pero no para viajes largos ni para reducir tiempos de espera.
Más arriba en la escala, hay 8.663 cargadores eléctricos entre 50 y 150 kW, 3.039 entre 150 y 250 kW y 2.080 por encima de 250 kW. La oferta de alta capacidad crece, pero sigue siendo minoritaria. Sin una red capaz de asumir mayores cargas, buena parte de estas inversiones quedará limitada por las conexiones pendientes.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.














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