- Toyota Motor Corporation e Isuzu Motors anunican una colaboración para desarrollar y producir en serie la próxima generación de camiones ligeros eléctricos de pila de combustible de hidrógeno
- El hidrógeno permite repostajes en menos de 10 minutos y una autonomía que no se ve tan comprometida por el peso del sistema de propulsión
- José Manuel Méndez: «Todas las tecnologías tienen un tipo de cliente y Toyota seguirá atendiendo sus demandas»
Con el sector del transporte terrestre, tanto de mercancías como de pasajeros, enfrentando una crisis de viabilidad debido a la escalada del precio del gasóleo (por el encarecimiento del petróleo), que representa hasta el 40-50% de sus costes operativos, se hace más importante cualquier alternativa a los motores de combustión para vehículos pesados. Los vaivenes de los precios de los combustibles afectan significativamente a este sector y por ende a toda la economía, ya que el encarecimiento del transporte, provoca un efecto dominó en el resto de sectores productivos, a la vez que presiona los márgenes de pymes y autónomos.
En este contexto, dos gigantes japoneses han decidido unir fuerzas. Toyota Motor Corporation e Isuzu Motors han anunciado una colaboración técnica para desarrollar y producir en serie la próxima generación de camiones ligeros eléctricos de pila de combustible de hidrógeno (FCEV), con el año 2027 marcado en el calendario como el punto de inicio de su fabricación masiva.
La apuesta de Toyota a Isuzu por el hidrógeno
Esta alianza no es solo un acuerdo comercial, sino que supone una declaración de intenciones sobre el futuro de la logística. Mientras que el coche particular parece haber encontrado en el vehículo eléctrico su camino principal, el sector del transporte pesado y ligero sigue debatiendo cuál es la tecnología más eficiente. Toyota e Isuzu apuestan decididamente por el hidrógeno.
El proyecto se fundamenta en la combinación de capacidades complementarias. Por un lado, Toyota aporta su madurez técnica en el ámbito de la pila de combustible, una tecnología que lleva perfeccionando décadas y que tiene en el Mirai su máximo exponente. Por otro lado, Isuzu aporta su dominio absoluto en el mercado de camiones ligeros y medianos, poseyendo una red de distribución y un conocimiento del cliente profesional que pocos pueden igualar.
El objetivo es crear un camión ligero que solucione los dos grandes problemas de los camiones eléctricos de batería, el peso y el tiempo de carga. En el transporte profesional, cada kilo de batería es un kilo menos de carga útil que se puede transportar. Además, una empresa de logística no puede permitirse tener un vehículo parado varias horas cargando electricidad. El hidrógeno permite repostajes en menos de 10 minutos y una autonomía que no se ve tan comprometida por el peso del sistema de propulsión.
El nuevo vehículo que se basará en el ‘ELF EV’, lanzado en 2023 y desarrollado con I-MACS, la plataforma de desarrollo de productos de Isuzu incorporará la pila de combustible de próxima generación de Toyota, mejorando la durabilidad del vehículo y prolongando su vida útil.
La importancia de la red de hidrogeneras
Al producir en masa y compartir componentes, esperan que el precio de estos camiones sea competitivo frente al diésel en el largo plazo. Ambas compañías son conscientes de que el camión no sirve de nada sin hidrogeneras. Por ello, el proyecto incluye una vertiente de presión política y colaboración con empresas energéticas para desplegar ‘pasillos de hidrógeno’ en rutas comerciales clave.
El mayor reto actual es el precio del hidrógeno verde. Para que estos camiones sean viables económicamente, el hidrógeno debe producirse de forma masiva mediante energías renovables para que el coste por kilómetro sea comparable al gasóleo.
Japón, como nación, ha apostado por convertirse en una ‘sociedad del hidrógeno’. Este acuerdo refuerza esa visión nacional, pero tiene ramificaciones globales. Si el camión ligero de Isuzu y Toyota tiene éxito en 2027, sentará un precedente para los mercados del sudeste asiático y Europa, donde ambas marcas tienen una presencia dominante.
«Los vehículos eléctricos han servido de puente hacia el futuro, pero NO SON el futuro. Nuestro nuevo modelo de hidrógeno demuestra que una movilidad limpia, potente y duradera es posible. sin las limitaciones de las baterías», con estas palabras reconocía hace unos meses el entonces CEO de Toyota, Koji Sato, la importancia que la marca da a su estrategia con el hidrógeno.
El autobús de pila de combustible
Antes del camión previsto para el año 2027, las compañías planean lanzar autobuses de hidrógeno este mismo año, sirviendo como banco de pruebas para la durabilidad de los sistemas de alta presión.
Y es que estas dos mismas empresas firmaron en septiembre de 2025 un acuerdo para desarrollar conjuntamente autobuses de pila de combustible de hidrógeno ‘FC, Fuel Cell’ con vistas a su comercialización. El inicio de la producción estaba previsto entre este mismo mes de abril 2026 y marzo 2027 en la planta de Utsunomiya (Utsunomiya City, prefectura de Tochigi, Japón) de J-Bus, Ltd. (J-Bus), una empresa conjunta entre Isuzu y Hino Motors, Ltd. (Hino).
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.














