- Las multas, como algunos llaman a este nuevo impuesto a los vehículos de gasolina, diésel o híbridos de leasing de empresa en Países Bajos se califican de afán recaudatorio
- El impuesto en cuestión, denominado también gravamen pseudofinal, se aplicará a partir del 1 de enero de 2027
- El éxito del programa de leasing de coches eléctricos en Francia demuestra que la gente apuesta por la movilidad eléctrica
La transición a la movilidad eléctrica no está siendo tan fácil como algunas mentes iluminadas de la Unión Europea habían imaginado. Según sus más que optimistas previsiones, para estas fechas, los países de la UE ya deberíamos tener mucho más integrada la movilidad eléctrica, pero la realidad es que, ni todos los países llevan el mismo ritmo (ni muchísimo menos), ni muchos ciudadanos o pequeñas y medianas empresas tienen el poder adquisitivo necesario para poder cambiar su vehículo de combustión por uno eléctrico.
Estas cosas pasan cuando se impone un cambio radical y gigantesco a las bravas, sin dejar que la sociedad se adapte al ritmo que precise, sino obligando a esa adaptaciones a empujones. Eso es lo que va a suceder por ejemplo en Países Bajos con un nuevo impuesto que está levantando ampollas entre algunos colectivos.
Impuesto adicional por coches de empresa de combustión o híbridos en Países Bajos
El gobierno de Países Bajos, vamos lo que siempre hemos llamado Holanda, ha tomado la decisión de dar un nuevo impulso a la transición hacia el vehículo eléctrico ideando un impuesto adicional que gravará, y de qué forma, el alquiler de coches de empresa de combustión e incluso híbridos, es decir, todos aquellos que no sean 100% eléctricos.
El impuesto en cuestión, denominado también gravamen pseudofinal, se aplicará a partir del 1 de enero de 2027 cuando los empleadores holandeses se enfrentarán a un gravamen adicional sobre los nuevos coches de empresa en leasing con motores de combustión interna o híbridos. Con esta medida impositiva, el gobierno holandés. pretende impulsar las flotas corporativas hacia los vehículos eléctricos.
El problema es que lo hace sin importarle las dificultades que esas empresas puedan tener para llevar a cabo sus intenciones y cumplir esos objetivos. Dificultades en muchos casos económicas, pero también de logística. Desde el país de los tulipanes algunas voces consideran este impuesto un atropello y un sinsentido, al no tener en cuenta los problemas que puede acarrear.
Según la Asociación Holandesa de Leasing (VNA), pronto también resultará difícil para algunos empleadores facilitar la gestión de una flota de vehículos eléctricos. «La red eléctrica está cada vez más saturada», afirma su presidenta, Renate Hemerik. «Las empresas no reciben una conexión de mayor capacidad y no pueden ampliar sus estaciones de carga. Al mismo tiempo, se introducirá una sanción fiscal para la movilidad no totalmente eléctrica a partir del 1 de enero de 2027. Esto supone una gran contradicción». Por lo tanto, desde la asociación se solicita que no se aplique la sanción prevista.
Un impuesto demasiado caro para muchas empresas
O pagas, o pagas. Ese parece ser el lema del gobierno holandés. Es decir, las empresas deben asumir un mayor gasto al alquilar vehículos completamente eléctricos, en lugar de vehículos de combustión o híbridos, o asumir el gravamen por no hacerlo y ya verán ustedes cómo no es poca cosa.
Este ‘tasazo’ obliga a los empleadores a pagar cada mes el 1% del precio oficial del coche si sus emisiones de CO2 superan los 0 g/km. Para un coche con un precio de 40.000 euros, eso supone 400 euros al mes (4.800 euros al año). Además, los empleadores no pueden repercutir ese coste a los empleados.
Como vemos, el impuesto afecta a todos los turismos que no sean completamente eléctricos, pero por lo menos, las furgonetas y los vehículos de uso estrictamente comercial, sin uso personal, están exentos, aunque esa condición debe ser verificada y supervisada (cuidado con usar la furgoneta de la empresa para hacer la compra o para llevar a los niños al colegio de camino al trabajo). «Este impuesto puede tener consecuencias importantes para las políticas de movilidad de las organizaciones y puede acarrear importantes cargas financieras adicionales», afirma Renate Hemerik.
Esperemos que al ejecutivo de Pedro Sánchez no se lo ocurra copiar esta idea holandesa y que promueva la transición hacia la movilidad eléctrica a base de ayudas y no de imposiciones recaudatorias.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.
- Angel Romera
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