- La gama ofrece baterías de 30 y 44 kWh, con hasta 212 y 320 kilómetros de autonomía.
- El ë-C3 fue el turismo eléctrico más vendido en España durante mayo de 2026.
- Citroën anuncia un precio desde 11.700 euros con Plan Auto+, CAE y promociones.
La llegada de las marcas chinas ha cambiado multitud de aspectos en el mercado automotriz europeo, pero la que más ha calado ha sido sin duda la del precio. Porque si bien todo el mundo era consciente de que el coche pequeño era la mejor opción para electrificar el parque automovilístico, los fabricantes decidieron tomar el camino de lanzar vehículos de gran tamaño y con baterías gigantescas (quizá para evitar el miedo a quedarse tirados) pero, sobre todo, con tarifas al alance de pocos
Todo ello comenzó a cambiar radicalmente cuando las marcas chinas decidieron irrumpir y aunque ya había habido algún conato de modelos asequibles (todos recordamos la terna del Grupo Volkswagen con los SEAT Mii electric, Skoda Citigo iV o VW e-Up!), han sido los chinos los que han provocado que el resto de fabricantes se muevan en esta dirección. Y uno de los que mejor ha sabido leer la situación ha sido Citroën, que ha evolucionado el que es uno de sus modelos más representativos, el C3, no solo para transformarlo en el ë-C3, sino para conseguir que sea uno de los auténticos democratizadores del mercado.
Un precio de derribo
Porque a riesgo de que dejes de leer a partir de aquí, el precio se ha convertido en uno de sus principales argumentos. Basta con poner la cifra para entenderlo: 11.700 euros. Una tarifa que si bien está adherida no solo a los descuentos comerciales de la marca o a la financiación, así como a las ayudas gubernamentales y el CAE, le convierte en una de las apuestas más económicas del momento.
Y es que los que son sus principales rivales se quedan ligeramente por encima. Este es el caso del Dacia Spring, que se anuncia desde 11.920 euros; del BYD Dolphin Surf, cuyo precio más bajo es de 12.955 euros o el Leapmotor T03, que cuesta 12.950 euros. Con estas tarifas, no es de extrañar que durante el pasado mes de mayo fuera el turismo eléctrico más vendido en España, con 576 matriculaciones y un 6,4% de cuota.
Pequeño pero atractivo…
Entrando ya en detalle del modelo, esta cuarta generación del C3 supuso una ruptura evidente con sus antecesores. La carrocería baja y redondeada dio paso a una interpretación cercana a la de un pequeño crossover, con 4,01 metros de longitud, una posición de conducción más elevada y protecciones plásticas alrededor de los pasos de rueda. No es un SUV en sentido estricto, pero responde al gusto del mercado sin pagar el peaje de tamaño que suelen imponer este tipo de coches.
El frontal, inspirado en el prototipo Oli, fue también el encargado de estrenar la nueva identidad de Citroën, con el emblema ovalado en el centro y una firma luminosa dividida en tres segmentos. La trasera sigue una composición parecida, hasta el punto de generar cierta simetría visual entre ambos extremos. El resultado es la de un coche con mucha personalidad que evita esa sensación de coche barato que suele acompañar a los modelos desarrollados con el coste como primera prioridad.
A ello también contribuyen las muchas posibilidades de personalización con, entre otros, la carrocería bicolor como la de nuestra unidad o los pequeños Color Clips. La edición Collection, añadida al catálogo durante este 2026, añade llantas negras de 17 pulgadas, detalles rojos, cristales posteriores oscurecidos y un ambiente interior Urban Blue.
… y amplio en el interior
El habitáculo es, no obstante, la zona que mejor explica la sensación de ahorro. No es algo peyorativo, ni mucho menos, pero sí se nota una abundancia de plásticos duros tanto en el salpicadero como en las puertas, aunque los ajustes resultan correctos y el revestimiento textil frontal mejora una presentación que, de otro modo, sería demasiado austera.
El llamado C-Zen Lounge sustituye el cuadro tradicional por una pantalla estrecha situada en la base del parabrisas, suficientemente alta para consultar la velocidad o la autonomía (no así el consumo medio, algo a mejorar) sin apartar la vista. El volante, pequeño y achatado, queda por debajo de la información, en una solución cercana al i-Cockpit de Peugeot, aunque menos aparatosa. Las versiones superiores incorporan una pantalla multimedia de 10,25 pulgadas, mientras que el acabado básico puede utilizar un soporte para el teléfono y convertir el móvil en el centro del sistema de entretenimiento.
Citroën ha conservado los mandos físicos para la climatización, una decisión que se agradece especialmente en un coche pensado para ser sencillo. La interfaz multimedia cumple lo requerido en integra conectividad inalámbrica y las funciones habituales. En la edición Collection, además, se añaden cámara trasera y elevalunas eléctricos posteriores sobre el equipamiento del acabado Plus.
Pero donde sorprende este ë-C3 es en su habitabilidad. Pese a sus dimensiones contenidas, propone cinco plazas (otros rivales se quedan en cuatro) y permite que dos adultos viajen detrás con un espacio razonable para piernas y cabeza. La anchura limita la utilidad de la plaza central, como ocurre en casi cualquier utilitario, pero la sensación está lejos de la de un eléctrico urbano al uso. El maletero alcanza los 400 litros, una capacidad suficiente para compras, equipaje de fin de semana o el uso cotidiano de una familia pequeña.
El confort, su mejor cualidad
En marcha, el ë-C3 se mantiene fiel a aquello que Citroën lleva años defendiendo. Su prioridad está en filtrar irregularidades y reducir la fatiga, algo que consigue mediante los asientos Advanced Comfort delanteros y a la suspensión con topes hidráulicos progresivos, una solución que ni siquiera modelos de corte superior ofrecen… lejos de la marca del doble chevrón claro.
La amortiguación absorbe bien los baches urbanos y evita el tacto seco que presentan algunos eléctricos pequeños, condicionados por el peso de la batería y unas suspensiones demasiado firmes. En carretera, la carrocería se mueve más de lo que lo haría en un utilitario de enfoque dinámico, aunque nunca hasta comprometer la estabilidad.
Su motor eléctrico entrega 113 CV, una potencia suficiente para desenvolverse con soltura en ciudad y salir de la misma sin sentir que nos quedamos cortos. La respuesta inicial es inmediata, pero Citroën ha evitado esa aceleración artificialmente violenta de otros competidores para dar esa sensación de prestaciones. No en vano, el ë-C3 acelera de 0 a 100 km/h en unos 11 segundos por lo que podemos asegurar que cumple correctamente lo que se le demanda.
La dirección resulta ligera, adecuada para maniobrar y circular en ciudad, aunque menos satisfactoria cuando la carretera se complica, si bien este no es su principal entorno. El tacto del freno exige también cierta adaptación por la transición entre la regeneración eléctrica y el sistema hidráulico pero acaba resultando agradable incluso en el intenso uso urbano.
Dos baterías, dos personalidades, pero suficiente autonomía
El ë-C3 se puede elegir ahora con dos niveles de batería, cada una adaptada a diferentes usos. La de acceso tiene una capacidad de 30 kWh declarando hasta 212 kilómetros de autonomía que se convierte en 304 km en ciclo urbani. Es una alternativa concebida para trayectos urbanos, desplazamientos diarios y usuarios que dispongan de otro vehículo para cubrir largas distancias.
Por encima se encuentra la batería de 44 kWh, con hasta 328 kilómetros y una autonomía urbana sensiblemente mayor, que llega hasta los 458 km. Esta es la opción más equilibrada para quien pretenda utilizar el ë-C3 como único coche, aunque tampoco lo convierte en un gran viajero. Es además la opción que permite conectarlo a tomas de corriente continua de 100 kW, pudiendo pasar del 20% al 80% en solo 26 minutos. En corriente alterna se ofrece carga monofásica y, como opción, un cargador trifásico de 11 kW.
Económico no significa low cost
El valor de este ë-C3 está en una ofrecer una combinación muy útil: espacio, confort, cinco plazas y un precio que ya no exige justificar la compra como un acto de fe en la electrificación. La batería de 30 kWh tiene sentido para una utilización estrictamente urbana, mientras que la de 44 kWh resulta bastante más versátil.
Y por si eso no fuera suficiente, Citroën también ha ampliado el modelo hacia otros públicos. La versión ë-C3 Comercial elimina la banqueta posterior para ofrecer hasta 1.220 litros de volumen útil, conservando una autonomía superior a 320 kilómetros. Es una derivación lógica para repartidores, autónomos o empresas que necesiten un vehículo urbano de cero emisiones sin saltar a una furgoneta convencional.
Galería de imágenes del Citroën ë-C3
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.



















