- El 47% de los españoles no se sentiría seguro en un coche totalmente autónomo, frente a un 33% que sí confía en esta tecnología.
- La confianza aumenta entre los jóvenes de 18 a 30 años, aunque incluso en este grupo se queda en el 41%.
- El 63% compartiría datos de conducción si obtiene a cambio ventajas concretas en consumo, mantenimiento o gestión del vehículo.
Los primeros robotaxis ya tienen autorización para probarse en España, pero una parte importante de sus futuros usuarios todavía no está preparada para sentarse dentro. El 47% de los españoles asegura que no se sentiría seguro viajando en un vehículo completamente autónomo, frente a un 33% que sí confiaría en esta tecnología.
El dato procede de la última edición del Foro de Movilidad de Alphabet, elaborado a partir de más de 5.000 entrevistas realizadas en las principales capitales españolas y sus áreas metropolitanas. El estudio cuenta con un margen de error del ±1,4% y un nivel de confianza del 95%.
La publicación coincide además con un momento especialmente relevante para la conducción autónoma en España. La Dirección General de Tráfico ya ha autorizado pruebas de nivel SAE 4 para Waymo y para AVOMO Cars, la alianza entre WeRide y Uber. En el caso de Waymo, la autorización alcanza 16 vehículos y estará vigente hasta octubre de 2028.
La confianza crece entre los jóvenes
La percepción cambia con la edad. Entre los españoles de 18 a 30 años, el porcentaje de personas que se sentiría segura utilizando un coche completamente autónomo aumenta hasta el 41%. Aun así, ni siquiera en el grupo más joven la aceptación supera claramente a la desconfianza.
Los conductores están aceptando con más facilidad funciones automatizadas concretas cuando entienden bien qué hacen y cuál es su utilidad. El ejemplo más claro es el aparcamiento autónomo, que genera confianza en el 39% de los encuestados. Delegar una maniobra de aparcamiento a baja velocidad exige un salto de confianza mucho menor que aceptar que el coche controle por completo dirección, acelerador, frenada y toma de decisiones en tráfico real.
Los robotaxis, a punto

Esa distancia entre tecnología y percepción será especialmente importante durante los próximos meses. Waymo anunció el pasado 20 de octubre su llegada a la Comunidad de Madrid y tiene previsto comenzar a recibir sus primeros pasajeros en 2027. Antes atravesará varias fases de validación: inicialmente sus Jaguar I-PACE eléctricos circularán con conducción manual y, más adelante, pasarán a operar de forma autónoma con especialistas locales al volante antes de iniciar servicios sin conductor.
Las pruebas se desarrollarán tanto de día como de noche en varios municipios, entre ellos Madrid capital, Alcobendas y Getafe. La compañía insiste en que estos vehículos todavía no están realizando servicios comerciales, sino recopilando información y adaptando su sistema a las condiciones de circulación españolas.
La llegada de estos proyectos hará que la conducción autónoma deje de ser para muchos ciudadanos una tecnología lejana para convertirse en algo visible en el tráfico cotidiano. Ese contacto directo será también la primera prueba importante para saber si la percepción cambia cuando los usuarios empiezan a convivir realmente con estos vehículos.
La confianza la generan las marcas tradicionales
La cautela frente al coche autónomo aparece también cuando se pregunta quién debería fabricar estos vehículos. El 74% de los españoles preferiría comprar su próximo coche a un fabricante automovilístico tradicional, mientras solo un 7% optaría por una empresa tecnológica.
La diferencia resulta significativa porque la conducción autónoma está difuminando precisamente esa frontera. Waymo pertenece a Alphabet, mientras compañías como Tesla han convertido el software en una parte central de su propuesta y fabricantes tradicionales como Mercedes-Benz, BMW o General Motors invierten cada vez más en sistemas automatizados propios. El comprador español, al menos por ahora, parece seguir asociando el automóvil a quienes llevan décadas fabricándolo, incluso cuando buena parte del valor tecnológico del vehículo empieza a proceder del software.
Sí a compartir tus datos
La encuesta asegura, sin embargo, que el 63% de los españoles estaría dispuesto a compartir datos de conducción si recibe a cambio servicios que permitan reducir el consumo, anticipar una avería o simplificar la gestión del vehículo. Un porcentaje que casi duplica al de quienes afirman confiar actualmente en un coche completamente autónomo.
La comparación muestra que la resistencia no parece dirigirse contra la digitalización del automóvil en sí misma. Los usuarios aceptan mejor aquellas tecnologías cuyo funcionamiento y utilidad pueden percibir de forma inmediata. Un sistema que avisa de una avería antes de que ocurra o ayuda a reducir el gasto resulta sencillo de valorar; entregar por completo la conducción exige una confianza mucho mayor en sensores, software y capacidad de reacción.
El debate se reabre por el inminente estreno en 2027
La conducción autónoma lleva años avanzando más rápido en laboratorios y ciudades de prueba que en la percepción de los usuarios. España empieza ahora a entrar en una fase distinta, con vehículos SAE 4 autorizados para circular y servicios comerciales que podrían llegar a partir de 2027. Eso obligará a los operadores a demostrar no solo que sus sistemas funcionan, sino que lo hacen de una manera comprensible y previsible para quienes viajan dentro y para el resto de usuarios de la carretera.
Los datos del Foro de Movilidad muestran que la tecnología todavía no cuenta con un cheque en blanco por parte del público. Casi la mitad de los españoles mantiene reservas ante la idea de viajar sin conductor, mientras la aceptación aumenta cuando la automatización resuelve una necesidad concreta y el usuario entiende con claridad qué obtiene a cambio.
Los robotaxis empezarán a circular antes de que desaparezcan todas esas dudas. La evolución de la conducción autónoma en España dependerá también de cómo cambie esa percepción cuando deje de ser una promesa tecnológica y empiece a formar parte del tráfico diario.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.



















