- El ID. Polo combina las dimensiones de un utilitario de 4,05 metros con cinco plazas, un maletero de 441 litros y una autonomía de hasta 449 kilómetros.
- La nueva plataforma MEB+ permite ofrecer tres potencias, dos capacidades de batería y una conducción equilibrada, además de nuevas soluciones de conectividad y asistencia.
- Fabricado en Martorell, el ID. Polo está disponible en España con un precio que parte de los 17.900 euros
El Volkswagen Polo lleva más de 50 años demostrando que un coche pequeño puede responder a necesidades muy diferentes. Su facilidad de conducción, el aprovechamiento del espacio y una versatilidad que ha convencido a más de 20 millones de conductores lo han convertido en uno de los modelos más reconocibles de la firma alemana.
Ahora, esa misma filosofía llega a la movilidad eléctrica con el nuevo Volkswagen ID. Polo, un vehículo desarrollado para conservar las virtudes de sus predecesores y aprovechar las posibilidades de una arquitectura concebida específicamente para la electrificación. El modelo ya está disponible en nuestro mercado y representa uno de los lanzamientos más importantes de Volkswagen en 2026 sumando además un argumento especialmente relevante para nuestro país: es el primer coche eléctrico de Volkswagen fabricado en España, concretamente en la planta de Martorell, Barcelona.
Conserva su esencia estética
Volkswagen ha recuperado una de las principales cualidades que han definido históricamente sus automóviles: un diseño reconocible y capaz de mantenerse vigente con el paso de los años. El ID. Polo inaugura el lenguaje estético Pure Positive, desarrollado bajo la dirección de Andreas Mindt, con unas proporciones equilibradas y referencias a algunos de los modelos más emblemáticos de la compañía.
El resultado es un utilitario de 4,05 metros de longitud, 1,82 metros de anchura y 1,53 metros de altura, con una carrocería de superficies limpias, pasos de rueda marcados y un frontal en el que los grupos ópticos se integran con una firma luminosa horizontal. En la parte posterior, el diseño del pilar C recuerda al Golf MkI, mientras que los pilotos LED y el logotipo iluminado aportan una imagen actual sin alterar la identidad del conjunto.
El espacio de un compacto
Una de las principales ventajas del nuevo ID. Polo está relacionada con su plataforma. El modelo utiliza la arquitectura MEB+, una evolución de la conocida plataforma eléctrica del Grupo Volkswagen que introduce por primera vez la tracción delantera en un vehículo de la familia ID.
La disposición del motor, la transmisión y el inversor en el eje delantero permite optimizar el espacio disponible, especialmente en la parte posterior. Gracias a ello, el ID. Polo dispone de una distancia entre ejes de 2,59 metros y un habitáculo homologado para cinco ocupantes, con una segunda fila que ofrece una amplitud considerable para sus dimensiones exteriores.
Sin embargo, el dato más representativo aparece al abrir el portón trasero. El maletero alcanza los 441 litros, es decir, casi un 25% más que el de un Polo de combustión, e incluso supera la capacidad de algunos hermanos mayores como el Golf, que arranca en los 380 litros. Además, dispone de un compartimento inferior especialmente útil para guardar los cables de recarga y otros objetos. Al abatir los respaldos posteriores, el volumen disponible aumenta hasta unos 1.240 litros. La practicidad se completa con una capacidad de remolque de hasta 1.200 kilos, dependiendo de la configuración.
Hasta 449 km y tres niveles de potencia
La gama mecánica ha buscado responder a las diferentes necesidades de movilidad de los usuarios. Está organizada alrededor de tres potencias: 116, 135 y 211 CV, combinadas con dos baterías de distinta capacidad y química, una solución que permite ajustar el precio y la autonomía a las prioridades de cada conductor.
Las dos variantes de acceso emplean una batería LFP de 37 kWh netos, una tecnología especialmente indicada para vehículos donde la durabilidad y la contención de costes tienen un papel importante. Con ella, el ID. Polo puede ofrecer más de 300 kilómetros de autonomía, una distancia suficiente para cubrir buena parte de los desplazamientos habituales sin necesidad de recargar diariamente.
Por encima se sitúa la batería NMC de 52 kWh netos, asociada al motor de 211 CV con la que alcanza los 449 kilómetros de autonomía, con un consumo homologado de referencia en la categoría, 13,5 kWh/100 km. Una cifra que amplía las posibilidades del modelo y facilita afrontar desplazamientos interurbanos con una frecuencia de recarga contenida.
También se ha prestado atención a los tiempos de carga. Las versiones con batería de 37 kWh admiten hasta 90 kW en corriente continua y pueden recuperar del 10 al 80% en unos 23 minutos. Por su parte, la variante de 52 kWh alcanza los 105 kW y completan esa misma operación en aproximadamente 24 minutos. A ello se añade la recarga en corriente alterna de hasta 11 kW.
Otra función interesante es la tecnología Vehicle-to-Load (V2L), que permite utilizar la energía almacenada en la batería para alimentar dispositivos externos con hasta 3,6 kW de potencia mediante un adaptador específico. Una solución práctica para conectar equipos eléctricos, cargar una bicicleta o utilizar pequeños aparatos durante actividades al aire libre.
Guiños al pasado

Volkswagen también ha aprovechado el ID. Polo para introducir una nueva interpretación de sus interiores eléctricos. El puesto de conducción mantiene el protagonismo de las pantallas, pero recupera mandos físicos para determinadas funciones habituales, facilitando su utilización durante la marcha.
El salpicadero combina un cuadro de instrumentos digital de aproximadamente 10 pulgadas con una pantalla multimedia de 13 pulgadas, acompañados por controles convencionales para la climatización y botones en el volante. La distribución resulta clara y permite acceder a las principales funciones sin depender exclusivamente de los menús táctiles.
La personalización también ocupa un lugar destacado. El cuadro digital puede adoptar una presentación de inspiración retro que reproduce la instrumentación del Golf original, mientras que el sistema multimedia incorpora diferentes posibilidades gráficas. La presentación interior se completa con superficies textiles fabricadas a partir de PET 100% reciclado, iluminación ambiental configurable y el sistema ID. Light, capaz de transmitir información visual relacionada con la navegación y otras funciones del vehículo.
En marcha sigue siendo un Volkswagen
La facilidad de conducción ha sido siempre uno de los argumentos del Polo y la versión eléctrica conserva esa cualidad. Al volante de la variante de 211 CV, pudimos comprobar cómo Volkswagen ha buscado un comportamiento equilibrado, con una respuesta progresiva del motor eléctrico y una puesta a punto que combina agilidad y confort.
Los 290 Nm de par máximo permiten acelerar con decisión desde baja velocidad, mientras que la suspensión absorbe eficazmente las irregularidades y mantiene un buen control de los movimientos de la carrocería. La dirección facilita los cambios de trayectoria y transmite una sensación de familiaridad que permite adaptarse rápidamente al coche.
El sistema de frenada también combina la recuperación de energía con una respuesta natural del pedal. Además, el modo B permite practicar una conducción con un solo pedal, especialmente cómoda en los desplazamientos urbanos.
Tecnología y seguridad de categorías superiores
El equipamiento del nuevo ID. Polo se distribuye entre los acabados Match, Life y Style, con diferentes posibilidades de confort, personalización y asistencia a la conducción. Entre sus tecnologías más avanzadas destaca el Connected Travel Assist, disponible según equipamiento, que incorpora funciones de asistencia a la conducción y reconocimiento automático de semáforos. También pueden equiparse sistemas avanzados de estacionamiento, cámaras de visión periférica y los faros matriciales IQ.LIGHT LED.
Con un precio democratizador
Como decíamos al comienzo, el lanzamiento del ID. Polo también representa un paso importante para la industria automovilística española. Su fabricación en Martorell, donde comparte buena parte de su desarrollo industrial con el CUPRA Raval, sitúa a nuestro país en el centro de la nueva generación de eléctricos urbanos del Grupo Volkswagen.
La compañía ha apostado por adaptar sus instalaciones españolas a la producción de vehículos eléctricos de gran volumen, con el objetivo de ofrecer modelos más accesibles y responder a una demanda europea que concede cada vez mayor importancia al precio de adquisición.
El ID. Polo ya se comercializa en España con tres acabados y una oferta que comienza con el Match de 116 CV y batería de 37 kWh anunciando un precio que parte de los 17.900 euros. Con esta propuesta, Volkswagen acerca su nuevo eléctrico a un público más amplio y conserva los argumentos que han definido al Polo durante más de cinco décadas.
El ID. Polo conserva aquello que convirtió al Polo en uno de los grandes nombres de Volkswagen, pero adapta toda esa experiencia a la movilidad eléctrica. Un modelo desarrollado para responder a las necesidades actuales y que, además de abrir una nueva etapa para la marca, contribuye a reforzar el protagonismo de España en la fabricación europea de automóviles eléctricos.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.




















