- El LF-ZC fue presentado en 2023 como el anticipo de una nueva generación eléctrica de Lexus prevista inicialmente para 2026.
- Toyota habría decidido detener el proyecto dentro de una revisión más amplia de sus futuros desarrollos eléctricos.
- Lexus mantendría el foco en modelos SUV y en una electrificación más gradual, apoyada también en híbridos e híbridos enchufables.
El coche eléctrico premium atraviesa un momento mucho menos lineal de lo que parecía hace apenas dos años. La electrificación continúa avanzando, pero no todos los segmentos lo hacen al mismo ritmo ni con la misma rentabilidad. Y esa diferencia empieza a notarse especialmente en las berlinas de lujo, una categoría que durante décadas fue sinónimo de prestigio para las marcas europeas y japonesas, pero que hoy convive con una demanda cada vez más concentrada en SUV, productos más versátiles y tecnologías híbridas de transición.
En ese contexto, Toyota ha decidido detener el desarrollo del Lexus LF-ZC, la berlina eléctrica que debía convertirse en uno de los pilares de la nueva generación cero emisiones de Lexus. El modelo fue presentado en el Japan Mobility Show de 2023 como un concept muy avanzado y con una fecha de lanzamiento prevista para 2026, aunque posteriormente ese calendario se habría desplazado a 2027. Ahora, según la información adelantada por Nikkei, el proyecto habría quedado directamente aparcado dentro de una revisión más amplia de los futuros programas de desarrollo del grupo japonés.
Una berlina llamada a abrir una nueva etapa
La decisión tiene más peso del que podría parecer a primera vista. El LF-ZC no era un simple ejercicio de diseño, sino el vehículo que debía inaugurar una nueva etapa para Lexus en el coche eléctrico. La propia Toyota lo presentó en 2023 como un modelo destinado a producción y como escaparate de tecnologías llamadas a marcar el futuro de la marca premium japonesa, desde una nueva arquitectura eléctrica hasta procesos industriales más eficientes.
El LF-ZC, siglas de Lexus Future Zero-emission Catalyst, nació con una intención bastante clara: demostrar que Lexus podía entrar en la siguiente fase del coche eléctrico con un producto distinto, más bajo, más aerodinámico y más cercano a una berlina gran turismo que a los SUV que dominan actualmente el mercado premium. Su diseño anticipaba un lenguaje muy afilado, con una carrocería de proporciones contenidas y una fuerte apuesta por la eficiencia aerodinámica.
La marca hablaba entonces de una nueva experiencia eléctrica, apoyada en componentes más ligeros, una mejor integración estructural y una evolución de la llamada Lexus Driving Signature, ese intento de trasladar al coche eléctrico el tacto de conducción propio de la firma japonesa. El proyecto también debía estrenar algunas de las nuevas ideas industriales de Toyota para reducir costes y simplificar producción. Entre ellas estaba el uso de grandes piezas estructurales mediante gigacasting, una solución que ya han explorado otros fabricantes para reducir el número de componentes, acortar tiempos de fabricación y mejorar la competitividad de los eléctricos.
Precisamente por eso, su cancelación o suspensión no solo afecta a un modelo concreto. También refleja una pausa en una parte importante del plan eléctrico que Lexus quería utilizar como carta de presentación durante la segunda mitad de la década.
El mercado eléctrico de lujo ¿se enfría?
La explicación de fondo parece estar menos relacionada con un problema técnico concreto que con el contexto comercial. El más más firme apunta a la debilidad de la demanda de eléctricos premium, especialmente en Estados Unidos, como una de las razones que habrían llevado a Toyota a replantear el desarrollo del LF-ZC.
El mercado estadounidense resulta especialmente importante para Lexus. La marca tiene allí una de sus grandes bases comerciales y cualquier eléctrico de representación necesita funcionar bien en ese país para justificar inversiones elevadas. Sin embargo, la retirada de determinados incentivos, el menor entusiasmo por las berlinas frente a los SUV y la ralentización de algunos segmentos eléctricos han cambiado el escenario.
Esta suspensión no significa que Lexus abandone el coche eléctrico, pero sí sugiere una reordenación de prioridades. Toyota mantendría en marcha otros desarrollos eléctricos, con especial atención a modelos SUV, una carrocería que sigue concentrando buena parte de la demanda global y que encaja mejor con los gustos del cliente premium actual.
Además, Toyota sigue defendiendo una estrategia multitecnología, con híbridos, híbridos enchufables, eléctricos puros e incluso hidrógeno en determinados usos. Esa aproximación, criticada durante años por quienes reclamaban una apuesta más agresiva por el BEV, empieza a parecer menos aislada en un mercado donde la demanda eléctrica avanza, pero no de manera uniforme.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.














