- La batería del coche eléctrico usado mantiene una degradación media del 2,3% anual, según el análisis de 22.700 vehículos.
- El coche eléctrico usado gana atractivo cuando se revisa el estado de la batería y el historial de carga del vehículo.
- Se acabó esperar: Geely presenta la batería de 1.093 kW que carga un coche eléctrico en menos de 9 minutos
La compra de un coche eléctrico de ocasión ha estado marcada durante años por una misma preocupación: el estado de la batería. El elevado precio de este componente ha llevado a muchos conductores a pensar que, después de recorrer una determinada cantidad de kilómetros, el riesgo de una avería importante aumentaba de forma considerable. Por eso, esa percepción ha condicionado buena parte del mercado de segunda mano.
Sin embargo, los datos disponibles ofrecen una imagen distinta. Un estudio realizado por la empresa Geotab sobre 22.700 coches eléctricos pertenecientes a 21 marcas concluye que la pérdida media de capacidad de las baterías alcanza el 2,3% por año. Aunque existe desgaste con el paso del tiempo, la cifra está lejos de reflejar un deterioro rápido y lo que indica es que las baterías cuentan con una vida útil más prolongada de lo que muchos compradores esperaban.
Geotab es una empresa global que ofrece soluciones tecnológicas para la gestión inteligente de flotas de vehículos.
La batería del coche eléctrico usado conserva gran parte de su capacidad
Toda batería pierde capacidad con el uso y los años. Ocurre igual que en cualquier otro componente mecánico, cuyo rendimiento disminuye con el tiempo. La diferencia es que el análisis de miles de vehículos eléctricos muestra que ese proceso es mucho más gradual de lo que se había popularizado entre quienes buscaban un modelo de ocasión.
El informe de Geotab indica que la degradación media anual ha pasado del 1,8% registrado en su estudio anterior al 2,3% actual. Aunque supone un ligero incremento, el resultado sigue reflejando que la mayoría de las baterías mantienen un nivel elevado de funcionamiento durante un largo periodo de uso.
En la práctica, superar los 100.000 o los 160.000 kilómetros no significa que un coche eléctrico quede fuera de servicio. Precisamente, muchos fabricantes ofrecen garantías de hasta ocho años o 160.000 kilómetros para este componente, una referencia que coincide con el kilometraje habitual contemplado en numerosos modelos eléctricos.
Coche eléctrico usado: la carga rápida y el calor afectan al desgaste
El modo de utilización influye, y mucho, en la evolución de la batería. El estudio señala que los vehículos que recurren con frecuencia a la carga rápida en corriente continua, especialmente por encima de 100 kW, pueden alcanzar una degradación cercana al 3% anual.
Por el contrario, quienes realizan la mayor parte de las recargas mediante corriente alterna o utilizan potencias más reducidas registran un desgaste aproximado del 1,5% al año. La carga rápida sigue siendo útil para desplazamientos largos, aunque los datos aconsejan reservarla para momentos puntuales y no convertirla en el sistema habitual.
La temperatura también desempeña un papel importante. Los vehículos que circulan de forma continuada en zonas cálidas presentan una pérdida de capacidad algo superior respecto a los que operan en climas templados. En este punto, los sistemas de refrigeración líquida y el control térmico ayudan a limitar el envejecimiento de la batería.
Lo que nadie te cuenta al comprar un coche eléctrico de segunda mano (y te ahorrará miles de euros)
El mercado del coche eléctrico usado gana confianza
La evolución de las baterías cambia la percepción del mercado de ocasión. Si el componente principal conserva un buen nivel de salud durante años, la incertidumbre asociada a la compra de un coche eléctrico usado disminuye y amplía las opciones para quienes buscan reducir el precio de compra.
A ello se suma una mecánica más sencilla que la de un automóvil con motor de combustión. El coche eléctrico prescinde de elementos como el embrague, el sistema de escape o los cambios periódicos de aceite, lo que reduce el número de piezas sometidas a desgaste y las operaciones habituales de mantenimiento.
Cuando una batería deja de ofrecer la autonomía inicial, tampoco implica necesariamente el final de su utilidad. Puede destinarse a sistemas de almacenamiento de energía, prolongando su vida en otras aplicaciones.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.


















