- Antes de comprar un coche eléctrico de segunda mano conviene revisar la batería, la garantía y el sistema de carga. Todo ello ayuda a evitar gastos inesperados tras la compra.
- Conocer el historial del coche eléctrico de segunda mano y comprobar su estado permite elegir un modelo adaptado al uso diario.
- El estudio definitivo que demuestra que comprar un eléctrico de segunda mano es un acierto seguro
El mercado del vehículo de ocasión también refleja el crecimiento continuado de la movilidad eléctrica. Cada vez hay más disponibles para quienes buscan un automóvil con emisiones cero, pero sin asumir el precio de una unidad recién salida del concesionario. Sin embargo, la compra de un coche eléctrico de segunda mano exige una revisión distinta a la que se realiza en un coche con motor de combustión.
En los coches eléctricos de segunda mano ya no basta con comprobar el estado de los elementos mecánicos habituales. Gran parte de la atención debe dirigirse al sistema eléctrico, la batería y el software que gestiona el funcionamiento del coche. Analizar estos apartados antes de firmar la compra puede evitar costes elevados y facilitar una elección más acertada.
La batería del coche eléctrico de segunda mano marca el valor del vehículo
La batería representa el componente de mayor importancia económica dentro de un coche eléctrico. Su capacidad disminuye de forma gradual con el paso del tiempo y los ciclos de recarga, lo que repercute directamente en la autonomía disponible para el conductor.
Antes de comprar, resulta recomendable solicitar un certificado que refleje el SOH (State of Health o Estado de Salud). Ese informe, obtenido mediante un diagnóstico especializado, indica el porcentaje de capacidad que conserva la batería respecto a su estado original. Un resultado superior al 80% se considera una referencia favorable.
También conviene conocer cómo se utilizó el vehículo. Un uso frecuente de puntos de carga rápida en corriente continua puede provocar un mayor desgaste de las celdas que las recargas lentas realizadas en corriente alterna. Una batería muy deteriorada puede reducir considerablemente la autonomía y aumentar el riesgo de afrontar una sustitución costosa.
Garantía y propiedad de la batería
Otro aspecto que merece una revisión detallada es la garantía del fabricante. Muchos modelos diferencian la cobertura general del vehículo de la protección específica destinada a la batería y al sistema de propulsión eléctrica.
En numerosos casos, la garantía alcanza los 8 años o 160.000 kilómetros. Habitualmente, también cubre pérdidas importantes de capacidad cuando el estado de la batería baja del 70%. Por ese motivo, es importante confirmar que la cobertura continúa vigente y que podrá mantenerse tras el cambio de propietario.
En algunos coches eléctricos de primeras generaciones también hay que comprobar si la batería forma parte de la compra. Algunos fabricantes comercializaban el vehículo mientras mantenían la batería mediante un contrato de alquiler mensual. Antes de cerrar la operación conviene verificar si existe esa obligación o si el acumulador ya pertenece al propietario.
Coche eléctrico de segunda mano: revisa la compatibilidad de carga
La red de recarga no funciona con un único estándar. Por ello, es recomendable comprobar qué conectores incorpora el vehículo antes de adquirirlo y asegurarse de que resultan compatibles con los puntos de carga habituales.
En Europa, la mayoría de modelos actuales utilizan el conector Tipo 2 (Mennekes) para corriente alterna y el sistema CCS Combo para carga rápida. Sin embargo, algunos vehículos más antiguos recurren a conexiones como CHAdeMO o Tipo 1, lo que puede reducir las opciones disponibles en determinadas estaciones.
Además del tipo de enchufe, interesa revisar el material que acompaña al coche. Disponer del cable Tipo 2 a Tipo 2 y del cargador para una toma doméstica convencional evita tener que asumir un gasto adicional después de la compra.
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Peso, suspensión y actualizaciones del sistema
Aunque el mantenimiento de un coche eléctrico suele ser inferior al de uno con motor térmico, eso no significa que esté libre de desgaste. La batería incrementa el peso del vehículo y ese esfuerzo adicional afecta a componentes como la suspensión, los amortiguadores o los silentblocks.
Por ese motivo resulta aconsejable realizar una prueba de conducción antes de decidirse. Durante el recorrido conviene prestar atención a ruidos, golpes o comportamientos extraños que puedan indicar un desgaste superior al esperado.
También es recomendable revisar el historial de mantenimiento para confirmar que el fabricante instaló todas las actualizaciones de software. Estas revisiones pueden mejorar la gestión de la batería, la velocidad de carga, el funcionamiento del sistema electrónico y el rendimiento general del vehículo. Antes de tomar la decisión definitiva, también conviene comparar la autonomía disponible con el uso previsto. Si el coche se destinará principalmente a desplazamientos urbanos, trayectos al trabajo o recorridos escolares, un modelo compacto con una batería de capacidad moderada puede cubrir esas necesidades sin necesidad de optar por versiones con mayor autonomía.
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Soy una periodista madrileña con más de 25 años de experiencia. Cursé los estudios de periodismo en el Centro de Estudios Universitarios San Pablo CEU. A lo largo de mi trayectoria profesional he trabajado en medios como Motor 16, Km77, Car & Driver o Quad & Jet, y he colaborado con departamentos de prensa como el de BMW.


















