- Gemini llega mediante una actualización remota gratuita a los Renault equipados con openR link con Google integrado.
- El asistente se activa de forma voluntaria y puede sustituir a Google Assistant, aunque el usuario puede volver atrás cuando quiera.
- El sistema permite controlar climatización, navegación, radio o ajustes del coche con un lenguaje más natural.
Es obvio que los coches actuales poco o nada tienen que ver con los de hace dos décadas, sobre todo en temas de digitalización. Cualquier salpicadero de hoy en día está repleto de pantallas, menús y servicios conectados, pero no todos aportan sencillez de manejo y facilidad de uso. Cualquiera que haya intentado cambiar una ruta, ajustar la climatización o buscar una función concreta en marcha sabe que la tecnología embarcada puede ser tan útil como incómoda si obliga a apartar demasiada atención de la carretera. Por eso, Renault quiso, en 2022 y cuando lanzó el nuevo Megane E-TECH eléctrico, tomar una vía diferente eligiendo a Google para su sistema multimedia a través del openR Link.
Un sistema que ahora recibe una importante actualización con la integración de Gemini, la inteligencia artificial de Google. Una mejora que ya ha empezado a desplegarse de forma progresiva desde el 15 de junio y llegará a los vehículos compatibles mediante una actualización remota OTA, sin tener que pasar por el taller. Se trata sustituir el asistente de voz tradicional por una herramienta capaz de entender mejor el contexto, responder de forma más natural y encadenar solicitudes con menos rigidez.
Una actualización gratuita, pero bajo control del usuario
Renault ha optado por un despliegue gradual y voluntario. Los primeros usuarios recibirán la invitación directamente en la pantalla central del coche, siempre que tengan iniciada sesión con una cuenta de Google y utilicen uno de los idiomas compatibles. La activación será gratuita y no modificará la duración de la oferta de conectividad contratada.
Gemini se ofrece como una evolución de Google Assistant, pero no se impone. El conductor podrá activarlo, probarlo y, si no le convence, regresar al asistente anterior. En una tecnología tan ligada a datos, voz y hábitos de uso, esa posibilidad ayuda a rebajar cierta resistencia inicial. En esta primera fase, Gemini estará disponible en 13 idiomas, entre ellos español, inglés, francés, alemán, italiano, portugués, neerlandés, sueco, japonés, polaco, danés, noruego y turco. El despliegue cubrirá progresivamente todos los Renault con openR link con Google integrado.
¿Qué puede hacer Gemini en un Renault?
La diferencia frente a un asistente de voz convencional está en la forma de pedir las cosas. Hasta ahora, muchos sistemas obligaban al conductor a memorizar comandos bastante concretos. Gemini busca entender frases más naturales y solicitudes menos ordenadas, algo especialmente útil en un coche, donde no siempre se formula una petición como lo haríamos delante de un ordenador.
El usuario podrá pedir una ruta evitando una zona concreta, ajustar la temperatura con una frase sencilla, cambiar la radio, modificar algunos ajustes del vehículo o consultar información sin tocar la pantalla. En los eléctricos, la integración con datos del coche permite utilizar información como la autonomía restante para planificar mejor los desplazamientos.
La diferencia con Gemini en Android Auto también es relevante. En openR link, la IA no funciona solo como una extensión del teléfono. Está integrada en el sistema del coche y puede acceder a funciones propias del vehículo. Eso permite una relación más directa entre asistente, navegación, climatización, multimedia y datos de uso.
Este será el siguiente paso
Renault también anuncia la llegada posterior de Gemini Live, una evolución pensada para mantener conversaciones más fluidas. Permitirá interrumpir al asistente, encadenar varias preguntas sin repetir “Hey Google” y cambiar de idioma durante la conversación.
Ese salto puede parecer pequeño sobre el papel, pero modificará la experiencia. La voz dentro del coche solo tiene sentido si resulta rápida y poco exigente. Si obliga a repetir órdenes, corregir frases o esperar respuestas demasiado lentas, el conductor acaba volviendo a la pantalla. Si la conversación funciona con naturalidad, el asistente deja de ser un recurso puntual y pasa a formar parte del uso diario.
Renault pone ejemplos sencillos: pedir una ruta evitando una circunvalación, subir la calefacción porque hace frío, preguntar qué opción consume menos en verano o entretener a un niño con una historia durante un viaje. Algunos usos serán más prácticos que otros, pero todos apuntan a la misma dirección: reducir el número de veces que el conductor necesita tocar la pantalla.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















