- El Range Rover GT será el primer modelo eléctrico de la marca desarrollado sobre la nueva plataforma EMA.
- Se fabricará en Halewood, Reino Unido, junto a modelos de combustión e híbridos.
- Llegará primero como eléctrico y más adelante podrá incorporar una versión híbrida.
Hace apenas unos días hablábamos del Range Rover Sport Electric, un modelo llamado a llevar la parte más dinámica de la firma británica al terreno de los SUV eléctricos. La sorpresa ha durado poco porque Range Rover acaba de mostrar las primeras imágenes, aún bajo un fuerte camuflaje y en clave concept, del GT.
Será su quinto miembro de la familia que no sustituirá al Velar, sino que la propia marca lo define como una nueva interpretación del Gran Turismo, con una silueta más baja, proporciones de coupé y una orientación pensada para viajes largos. En otras palabras: es lo más parecido a una berlina que Range Rover ha fabricado nunca, aunque siga manteniendo esa promesa de capacidad que forma parte del apellido.
La clave técnica está en la plataforma. El GT será el primer Range Rover totalmente eléctrico basado en la nueva arquitectura EMA, una base destinada a los futuros modelos medianos electrificados de JLR. Se fabricará en Halewood, Reino Unido, junto a vehículos con motor de combustión e híbridos, después de la profunda transformación industrial de la planta británica.
Primero eléctrico, después híbrido
Range Rover ha confirmado que el GT se lanzará inicialmente como vehículo 100% eléctrico, si bien más adelante se le sumará una variante híbrida (suponemos que enchufable). Como es lógico, por ahora no hay cifras de potencia, batería, autonomía, carga ni prestaciones.
De momento se ha limitado a enseñar el concepto, el interior y los primeros prototipos camuflados antes de publicar una ficha técnica completa. De esta forma tampoco se resta protagonismo a los Range Rover Electric y Range Rover Sport Electric, dos modelos que se moverán en un territorio más cercano al SUV tradicional.
El GT apunta a otra cosa. Quiere conservar el refinamiento de un Range Rover, pero con una pisada más baja, una carrocería más tendida y un planteamiento menos todoterreno en apariencia. No renuncia a las capacidades de la marca, aunque su papel será más rutero que campero.
Un interior fuera de lo convencional
Range Rover habla de un habitáculo más cálido y depurado, con menos ruido visual, nuevos materiales y una integración más limpia de la tecnología. El salpicadero abandona la disposición habitual y adopta una pantalla central única, acompañada por una pantalla para el conductor en lugar de un cuadro tradicional.
También aparece una salida de aire oculta que recorre todo el habitáculo y un tejido trenzado que envuelve el salpicadero y esconde los altavoces. La idea no es llenar el interior de pantallas, sino reducir la sensación de aparato tecnológico. En un coche eléctrico de lujo, ese detalle pesa mucho: el silencio ya no basta si el interior transmite frialdad o saturación.
Range Rover promete además el mejor espacio para las piernas en la segunda fila dentro de su segmento. Carscoops añade que el modelo arrancará como cuatro plazas y más adelante podrá ofrecer una banqueta trasera de tres asientos. Habrá que esperar a la versión definitiva para confirmar cómo queda esa configuración en Europa.
Una silueta distinta
Los prototipos están ya en fase final de pruebas. Llevan un camuflaje diseñado por los equipos creativos de la marca, inspirado en los contornos topográficos de Gaydon, sede de ingeniería y diseño. Es un detalle menor, pero encaja con el tono del coche: Range Rover quiere venderlo como un vehículo de viaje, no como un simple SUV eléctrico con techo caído.
El anuncio llega en buen momento para la firma inglesa. Después de años en los que el calendario eléctrico de JLR parecía avanzar con demasiada calma, en pocas semanas hemos visto el Range Rover Electric en especificación casi final, el Sport Electric en Goodwood y ahora este GT. La marca vuelve a dar señales de vida con productos que no se limitan a seguir la corriente.
Queda lo más difícil: saber si el GT podrá justificar su lugar dentro de una familia muy reconocible. Tendrá que ser eléctrico, lujoso y eficiente, pero también suficientemente Range Rover para no parecer un experimento ajeno a la marca. La idea, al menos, es atractiva. Un gran turismo eléctrico con presencia británica, fabricado en Halewood y con una silueta más cercana a la carretera que al campo.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.


















