- Más de 70.000 propietarios europeos utilizan ya FSD (Supervised) en Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Estonia y Lituania, según Tesla.
- La compañía asegura que el sistema registra 4,1 veces menos accidentes que la conducción manual de sus propios vehículos en una muestra de 100 millones de kilómetros en Europa.
- Tesla sitúa el próximo momento clave en el 6 de octubre, cuando podría celebrarse la votación para extender la homologación al conjunto de la Unión Europea.
Tesla quiere que 2026 sea el año del desembarco definitivo de FSD (Supervised) en Europa que nosotros ya probamos en su momento y que nos dejó cautivados. Para conseguirlo acaba de hacer público uno de los documentos que pueden resultar decisivos. La compañía ha abierto el panel de datos que utilizó para respaldar la autorización obtenida inicialmente en Países Bajos, con cifras sobre accidentes, frenadas de emergencia, cambios de carril y comportamiento del sistema en carreteras europeas.
El FSD ya puede utilizarse en Países Bajos, Dinamarca, Bélgica, Estonia y Lituania. Tesla asegura que más de 70.000 clientes lo emplean actualmente y recorren conjuntamente más de un millón de kilómetros diarios. La propia compañía sitúa el 6 de octubre como posible fecha para una votación que permitiría ampliar su aprobación a toda la Unión Europea. Tesla no ha presentado esa fecha como una decisión formal publicada por la Comisión, por lo que de momento debe entenderse como el calendario que maneja el fabricante. España continúa fuera de esos cinco mercados y su web española mantiene el lanzamiento condicionado a la aprobación regulatoria y recuerda que FSD (Supervised) no convierte al vehículo en autónomo: el conductor debe permanecer atento y preparado para intervenir.
Reduce el riesgo de accidente
El dato elegido por Tesla para encabezar su ofensiva es contundente. Según la compañía, FSD es actualmente 4,1 veces menos propenso a sufrir un accidente que un Tesla conducido manualmente, a partir de unos 100 millones de kilómetros recorridos por clientes en vías públicas europeas. El panel publicado aporta además cifras de una base de datos mucho mayor utilizada para evaluar el sistema. Durante 2025, FSD acumuló cerca de 2.000 millones de millas (más de 3.000 millones de kilómetros) y registró menores tasas de accidentes graves que la conducción manual con sistemas de seguridad activa en todas las categorías de carretera analizadas: un 45% menos en autopista, un 69% en vías arteriales, un 50% en calles urbanas principales y un 40% en vías locales.
No obstante, buena parte de esas comparaciones de accidentes procede de la flota norteamericana, mientras que en Europa Tesla ha trabajado inicialmente con vehículos de ingeniería y, más recientemente, con los coches de clientes de los países donde el sistema está autorizado.
La propia documentación de Tesla reconoce además limitaciones metodológicas. Los estudios de flota no pueden controlar directamente variables como densidad del tráfico, condiciones meteorológicas, estado del firme o momento del día, por lo que la compañía advierte de que sus resultados son asociaciones observacionales y no equivalen a un ensayo aleatorizado capaz de demostrar causalidad.
Menos frenadas de emergencia y cambios de carril más seguros

Tesla registra entre un 74% y un 84% menos de activaciones del frenado automático de emergencia frente a sus vehículos conducidos manualmente con ayudas de seguridad activas. En determinadas comparaciones realizadas en Europa, la reducción llega hasta el 97%. El cambio de carril es otro de los puntos que Tesla ha tenido que justificar ante los reguladores. Según sus datos, FSD reduce un 99% las colisiones leves durante estas maniobras en autopista y alrededor de un 95% fuera de ella. También declara un 67% menos de eventos relacionados con fatiga durante la conducción por autopista.
Para comprobar su funcionamiento específicamente en Europa, los vehículos de ingeniería de Tesla han recorrido alrededor de 1,6 millones de kilómetros sin que la compañía registrase accidentes graves o leves atribuibles al comportamiento del sistema. También se han realizado más de 230.000 pruebas de escenarios en seis ciudades europeas, con porcentajes de éxito superiores al 99% en el conjunto de los ensayos publicados. Ese trabajo no fue evaluado únicamente por Tesla. La autoridad neerlandesa RDW asegura que examinó de manera independiente la metodología estadística del fabricante y realizó más de 3.000 horas de pruebas y más de 1.000 ensayos propios antes de conceder la autorización.
La pelota, en el tejado de Bruselas
La mayor complicación para Tesla es regulatoria. El FSD ha sido adaptado para cumplir el Reglamento 171 de Naciones Unidas sobre sistemas DCAS, que engloba ayudas capaces de controlar longitudinal y lateralmente el vehículo pero que continúan siendo sistemas de nivel 2, con el conductor como responsable. Algunas funciones, sin embargo, no encajan completamente en esa regulación. Tesla ha solicitado excepciones mediante el artículo 39 del Reglamento europeo 2018/858, una vía creada precisamente para tecnologías o conceptos nuevos siempre que demuestren un nivel de seguridad al menos equivalente al exigido por la norma existente.
El camino tampoco está despejado. Francia ha manifestado públicamente su oposición a la aprobación europea en su configuración actual por cuestiones como el comportamiento ante los límites de velocidad y la supervisión del conductor. Tesla ha decidido responder poniendo sus números encima de la mesa. La discusión de las próximas semanas ya no será sobre si FSD puede circular en Europa (lo hace legalmente en cinco países), sino sobre si los datos presentados son suficientes para extenderlo al resto de la Unión, incluida España.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.















