- El vehículo tiene 7,5 toneladas de MMA, caja frigorífica y hasta 230 kilómetros de autonomía.
- Será utilizado en exclusiva para el reparto urbano de Grupo Danone en Santander.
- Arcodan ya opera otro camión eléctrico JAC en rutas de distribución para Makro.
La electrificación del transporte no avanza igual en todos los sectores. Mientras que un turismo puede permitirse cierta flexibilidad; una ruta de reparto refrigerado no. Ahí no basta con reducir emisiones ni con colocar una etiqueta CERO en el parabrisas. El vehículo tiene que salir a su hora, completar la ruta, mantener la cadena de frío y volver a base sin convertir la jornada en una prueba de autonomía.
Ahí es donde reside el interés de la nueva incorporación de Arcodan, la compañía cántabra especializada en logística refrigerada. La empresa ha sumado a su flota un camión frigorífico 100% eléctrico JAC iJAC 7.5, destinado en exclusiva a la distribución capilar de productos de Grupo Danone en Santander.
Una autonomía para estar tranquilos
El vehículo tiene 7,5 toneladas de MMA, caja frigorífica y una autonomía de hasta 230 kilómetros. No está pensado para largos recorridos nacionales, sino para un uso muy concreto: reparto urbano y de última milla, con paradas frecuentes, rutas previsibles y regreso a una base donde la recarga puede organizarse con más facilidad.
Y es que el reparto de productos refrigerados añade una dificultad extra frente a otros usos urbanos. La carga no solo debe llegar a tiempo; debe hacerlo manteniendo una temperatura adecuada durante toda la operación. La puntualidad importa, pero también la regularidad del servicio y la confianza del cliente. Arcodan asegura que el nuevo iJAC 7.5 permitirá cubrir la operativa diaria de Danone en Santander manteniendo los estándares de calidad, puntualidad y control de temperatura que exige la distribución alimentaria. Es un punto relevante porque, en este tipo de transporte, una avería o una mala planificación no afectan únicamente al vehículo. Pueden comprometer la mercancía.
Este es el segundo camión eléctrico JAC que emplea la compañía. El primero ya trabaja para Makro en las rutas de distribución a hostelería dentro de Santander. Valentín Mier, gerente de Arcodan, resume el movimiento como una “decisión ambiental, pero también empresarial, pues la electrificación anticiparse a las necesidades de clientes como Danone y diferenciarse en un sector donde muchas empresas todavía están midiendo cuándo y cómo dar el salto”.
Santander como banco de pruebas
La elección de Santander no resulta casual. Las rutas urbanas favorecen a este tipo de camión por varias razones. Las velocidades son moderadas, las distancias se repiten con frecuencia y la frenada regenerativa ayuda a recuperar energía en recorridos con muchas paradas. A cambio, el operador debe calcular bien la carga útil, el consumo del equipo frigorífico, los horarios de recarga y el margen disponible para imprevistos.
Es cierto que la transición eléctrica del transporte de mercancías no llegará de golpe a todos los segmentos, pero sí puede avanzar con rapidez en servicios muy definidos: reparto alimentario, hostelería, distribución urbana, paquetería o rutas municipales. En esos casos, el vehículo vuelve a la base cada día y la empresa puede controlar mejor cuándo, dónde y a qué coste carga.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.

















