- El Range Rover Sport Electric contará con versiones de 450 y 550 CV, ambas con dos motores y tracción total.
- La batería de 118,5 kWh permite homologar hasta 609 kilómetros WLTP y recuperar del 10 al 80% en unos 22 minutos.
- La electrificación no elimina sus aptitudes todoterreno: mantiene 900 mm de capacidad de vadeo y puede afrontar pendientes de hasta 45 grados.
Durante la celebración del Festival de Goodwood, Range Rover nos enseñó los primeros datos del que va a ser su segundo coche eléctrico: el Range Rover Sport. Apenas mostró su aspecto definitivo y las cifras de potencia, batería, autonomía, recarga y prestaciones.
Dos meses después, esas cifras ya están sobre la mesa y no se limita a trasladar su sistema de propulsión a una carrocería ligeramente más deportiva. Buena parte del trabajo se ha concentrado en el chasis para intentar que el aumento de peso asociado a la batería no diluya el carácter que tradicionalmente ha diferenciado al Sport. Los pedidos ya están abiertos y su fabricación se realizará en Solihull, Reino Unido, en las mismas líneas en las que se ensamblan las versiones híbridas enchufables, gasolina y diésel.
El mayor par de un Range Rover Sport
La gama se estructura alrededor de dos configuraciones de doble motor y tracción total, con versiones de 450 y 550 CV. La más potente entrega 850 Nm, la cifra de par más elevada ofrecida hasta ahora por un Range Rover Sport. Con el modo Dynamic Launch activado, esta última versión puede acelerar de 0 a 100 km/h en 4,5 segundos, prácticamente el mismo registro que el Range Rover Sport P540 equipado con motor V8.
La respuesta inmediata del sistema eléctrico es precisamente uno de los aspectos que Range Rover ha intentado aprovechar. La marca asegura que la entrega de par es un 50% más rápida que en el Range Rover Electric, algo que se combina con una puesta a punto específica del chasis.
La estructura de la carrocería es un 61% más rígida que en las versiones híbridas enchufables, mientras que el centro de gravedad se sitúa 73 milímetros más bajo. Es una ventaja inherente a colocar una batería de gran tamaño bajo el piso, pero Range Rover ha acompañado esa arquitectura con una suspensión neumática específica y un conjunto de sistemas activos de control de la carrocería.
Hasta 609 km
El Range Rover Sport Electric utiliza una batería de iones de litio de 118,5 kWh, integrada dentro de la plataforma MLA que también utilizan el resto de versiones del modelo. La autonomía máxima anunciada alcanza los 609 kilómetros WLTP. Range Rover facilita además una estimación propia para utilización real de hasta 537 kilómetros y que resulta interesante teniendo en cuenta el tamaño, peso y prestaciones del vehículo.
La plataforma trabaja a 800 voltios, uno de los cambios tecnológicos más importantes respecto a la actual generación de PHEV. Range Rover anuncia que el Sport Electric puede añadir hasta 220 kilómetros de autonomía en diez minutos y completar una recarga del 10 al 80% en alrededor de 22 minutos cuando se utiliza un cargador capaz de suministrar su potencia máxima. En corriente continua puede alcanzar aproximadamente 350 kW, mientras que en alterna incorpora 11 kW de serie y puede disponer de 22 kW opcionalmente en determinados mercados europeos.
El control, su principal reto
El Range Rover Sport Electric se mueve en el entorno de las 2,7 toneladas, por lo que buena parte del trabajo realizado por los ingenieros ha sido para intentar controlar esa masa. El sistema Adaptive Dynamics analiza hasta 100 parámetros 500 veces por segundo para gestionar los movimientos de la carrocería. A ello se suman amortiguadores de doble válvula y el Electronic Active Roll Control, capaz de generar hasta 1.400 Nm de fuerza en cada eje para limitar el balanceo.
Las versiones de 550 CV incorporan además de serie dirección a las cuatro ruedas, disponible opcionalmente en las de 450 CV. A baja velocidad, las ruedas posteriores pueden girar en sentido contrario a las delanteras para reducir el radio de giro, mientras que a velocidades superiores lo hacen en el mismo sentido para ganar estabilidad.
Range Rover también ha desarrollado una gestión específica de la tracción eléctrica. Al no existir una conexión mecánica convencional entre ambos motores, el sistema puede distribuir el par entre los ejes de forma prácticamente instantánea en función de la adherencia disponible.
Sigue queriendo ser un Range Rover fuera del asfalto
La electrificación tampoco ha servido como excusa para abandonar una de las señas de identidad de la marca. El Sport Electric mantiene una capacidad de vadeo de hasta 900 milímetros y está preparado para afrontar pendientes de 45 grados. Para demostrarlo, la última fase de desarrollo se trasladó a las canteras de mármol de Carrara, en Italia. Allí el vehículo circuló por superficies que iban desde mármol pulido hasta polvo fino y afrontó pendientes especialmente pronunciadas.
JLR asegura haber sometido el acumulador a pruebas de vibración, impacto y temperatura entre -40 y 90 grados dentro de su nuevo laboratorio de baterías. La propia batería dispone además de un sistema denominado Battery Digital Twin, que permite realizar seguimiento de su estado y aplicar funciones de mantenimiento predictivo mediante actualizaciones inalámbricas.
No hay cambios visibles
El diseño exterior apenas aporta diferenciar entre eléctrico y el resto de la gama que se vende actualmente. Range Rover ha optado por mantener prácticamente intacta la silueta del Sport, limitando los cambios a elementos funcionales. La parrilla es específica y las llantas han sido optimizadas aerodinámicamente. Según la marca, estas modificaciones pueden aportar hasta 16 kilómetros adicionales de autonomía a velocidades de autopista.
También se ha desarrollado una firma sonora propia. No se trata de simular un V8, sino de utilizar diferentes tonos vinculados a los modos de conducción y a la respuesta del sistema eléctrico, una solución cada vez más habitual entre los eléctricos de altas prestaciones. La gama se ofrecerá con los acabados Dynamic SE, Dynamic HSE, Autobiography y First Edition, mientras que los clientes del Autobiography podrán acceder al programa de personalización Range Rover Bespoke.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















