- Cinco récords Guinness avalan un centro con más de 81.000 metros cuadrados, una pista interior de choque de casi 300 metros y 27 tipos de ensayos diferentes.
- La seguridad ya no se limita a los impactos. El complejo incorpora laboratorios para analizar baterías, ciberseguridad, actualizaciones OTA, sensores, software y vehículos conectados.
- La inversión forma parte de la estrategia tecnológica de Geely, que ha destinado más de 500 millones de euros a I+D durante la última década.
Durante décadas, la seguridad de un automóvil se ha resumido en una imagen muy concreta: un vehículo lanzado contra una barrera mientras decenas de cámaras registran cada milésima del impacto. Esa fotografía sigue siendo importante, pero empieza a resultar insuficiente para explicar cómo se desarrolla un coche moderno.
La electrificación, la conectividad y la creciente presencia del software han ampliado el concepto de seguridad mucho más allá de la resistencia estructural de una carrocería. Hoy también es necesario comprobar cómo responde una batería después de una colisión, cómo actúan los sistemas de asistencia en condiciones extremas o qué sucede si un vehículo conectado es objeto de un intento de ciberataque.
Con esa filosofía ha sido concebido el nuevo Geely Global Safety Center, una instalación situada en Ningbo que reúne cinco récords Guinness y que refleja hasta qué punto la seguridad se ha convertido en una disciplina mucho más amplia que un simple ensayo de choque.
Cinco récords para un nuevo concepto de seguridad
La magnitud del proyecto queda reflejada en unas cifras poco habituales incluso dentro de la industria del automóvil. El complejo ocupa una superficie de 81.930 metros cuadrados, dispone de la pista interior de impactos más larga del mundo, con 293 metros, incorpora el mayor túnel de viento ajustable por clima y altitud para ensayos de vehículos y cuenta con la zona de impactos en ángulo arbitrario más grande construida hasta la fecha.
A ello se suma un quinto récord: la posibilidad de realizar 27 tipos diferentes de pruebas dentro de una misma instalación. Sin embargo, la verdadera importancia del centro no reside en sus dimensiones, sino en el tipo de escenarios que es capaz de reproducir.
Cuando la seguridad también depende del software
El automóvil eléctrico ha incorporado nuevas variables que hace apenas unos años apenas existían en el desarrollo de un vehículo. Las baterías de alta tensión, las actualizaciones remotas, la comunicación permanente con servidores externos o los sistemas avanzados de asistencia obligan a evaluar riesgos muy distintos a los tradicionales.
Por ese motivo, el Geely Global Safety Center integra laboratorios específicos para analizar el comportamiento de baterías, arquitecturas eléctricas, sensores, chips, firmware, actualizaciones OTA y sistemas de protección de datos. También incorpora instalaciones certificadas para realizar pruebas de ciberseguridad capaces de simular múltiples vectores de ataque sobre el vehículo conectado.
Escenarios que van más allá de la homologación
Otra de las características del centro es su capacidad para reproducir situaciones que normalmente no forman parte de los procedimientos de homologación convencionales.Los ingenieros pueden simular lluvia intensa, nieve, niebla, radiación solar, cambios de iluminación o diferentes tipos de señalización para comprobar el funcionamiento de cámaras, radares y asistentes de conducción en condiciones especialmente exigentes.
La validación también incluye ensayos sobre protección de peatones, comportamiento de baterías, sistemas de nueva energía y seguridad activa, configurando un proceso mucho más próximo a las situaciones que un conductor puede encontrar en el uso diario.
De la prueba al proceso de fabricación
La estrategia de Geely no termina en el laboratorio. El nuevo centro forma parte de un ecosistema industrial situado en Ningbo donde también se encuentra la Zeekr Smart Factory, una planta que utiliza redes 5G, inteligencia artificial, internet de las cosas y sistemas de gestión digital para supervisar toda la producción.
Entre sus capacidades destacan una línea de fundición inteligente con prensas de 7.200 toneladas, un taller de soldadura con 703 robots flexibles y un nivel de automatización del 100%, además de un sistema de fabricación capaz de gestionar millones de configuraciones diferentes sin alterar los estándares de calidad.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.














