- La versión de acceso del Compass Eléctrico ofrece 213 CV y tiene una batería de 74 kWh con hasta 500 km WLTP.
- Su carga rápida de hasta 160 kW permite pasar del 20 al 80% en menos de 35 minutos.
- Mantiene un enfoque práctico, con 550 litros de maletero, Selec-Terrain y 200 mm de altura libre al suelo.
La electrificación ha obligado a muchos fabricantes a cuestionarse cómo podrían meterla en su ADN sin alterar su identidad. En el caso de Jeep, esa pregunta tenía una dificultad añadida, porque su historia no se ha construido alrededor de la eficiencia urbana, ni siquiera de los trayectos diarios, sino de una idea mucho más emocional: la libertad de llegar un poco más lejos, de salir del asfalto.
El nuevo Jeep Compass eléctrico nace precisamente en ese cruce de ideas, pero añadiendo ese componente cero emisiones que es completamente inédito en la firma. Desarrollado sobre la plataforma STLA Medium, fabricado en Europa y pensado para competir en uno de los segmentos más exigentes del mercado, quiere seguir siendo reconocible como un Jeep. Porque había que mantener esa presencia, esa robustez visual y esa capacidad de uso que convierte a los modelos de Jeep en algo más que un SUV.
Un Compass con más presencia
El salto generacional se aprecia desde el primer vistazo. El nuevo Compass mide 4,55 metros de longitud, una cifra que lo coloca de lleno en el corazón del segmento C-SUV, y que completa con una anchura de 1,90 metros y una altura de 1,70 metros.
Jeep ha trabajado bien la carrocería para que el coche parezca robusto sin resultar aparatoso. La característica parrilla de siete lamas se ha reinterpretado en clave eléctrica al estar completamente carenada, las protecciones inferiores, los pasos de rueda marcados y la protección perimetral de 360 grados refuerzan esa imagen de SUV resistente. La aerodinámica también ha sido cuidada, con un coeficiente de 0,29.
Del mismo modo, hay detalles muy ‘made in Jeep’ como el hecho de que las cámaras y los radares se hayan colocado en posiciones más protegidas para reducir el riesgo de daños y arañazos cuando decidimos salir del asfalto, mientras que la altura libre al suelo alcanza los 200 mm y la capacidad de vadeo llega hasta 470 mm. Datos que recuerdan que este modelo mantiene un margen de uso fuera del asfalto que muchos SUV eléctricos de orientación más urbana ni siquiera contemplan.
Un interior de corte familiar
Por dentro, el Compass ha dado un salto importante. La arquitectura del salpicadero propone un diseño más limpio, más horizontal y mucho más digital, aunque Jeep ha tenido el acierto de conservar algunos mandos físicos allí donde realmente aportan valor. En el centro aparece una pantalla de infoentretenimiento de 16 pulgadas con el último sistema multimedia de la marca, acompañada por un cuadro digital de 10,25 pulgadas, pero en la consola se mantienen el selector giratorio del cambio, el freno de estacionamiento eléctrico y el mando del Selec-Terrain.
La calidad percibida también mejora. No pretende competir con los SUV premium alemanes, pero sí transmite una sensación de coche sólido y bien pensado, con materiales agradables en las zonas visibles y buena sensación de ensamblaje.
En cuanto a la habitabilidad, el Compass convence. Los 550 litros de maletero lo sitúan en una zona muy competitiva para su tamaño y los 34 litros de almacenamiento interior delantero ayudan a mantener el habitáculo ordenado en el día a día. También hay más espacio para las piernas en las plazas traseras respecto al modelo anterior, reforzando esa idea de ser el único coche para toda la familia, ideal para realizar largos viajes sin necesidad de estar preocupados por lo que nos cabe o no.
Para conducir sin complicarse
La versión que centra esta prueba es el Compass Eléctrico de 213 CV y 345 Nm, con tracción delantera y batería de 74 kWh. Sobre el papel, es un coche que busca la practicidad como se observa en una aceleración de 0 a 100 km/h de 8,5 segundos. El empuje eléctrico aparece desde el primer toque de acelerador y permite moverse con agilidad en ciudad, incorporarse a una vía rápida sin esfuerzo y mantener velocidades constantes en autopista con una sensación de reserva razonable.
La suspensión ha sido revisada con nuevos muelles, amortiguadores y barras estabilizadoras, y Jeep asegura que se ha reducido tanto la aceleración vertical como el balanceo de carrocería respecto al modelo anterior. En marcha, esa puesta a punto se traduce en un coche cómodo, bastante bien aislado y con un punto de serenidad que encaja muy bien con el silencio de la propulsión eléctrica. No es un SUV deportivo ni pretende serlo; su virtud está en llevarte de un sitio a otro con una sensación de confort y control que encaja especialmente bien en un uso cotidiano.
También ayuda la regeneración de la frenada, que se puede manejar bien mediante las levas situadas tras el volante o a través del botón de un solo pedal que hay bajo la pantalla. En ciudad permite reducir el uso del freno y suavizar la conducción, mientras que en carretera revirada aporta incluso un plus dinámico. El resultado es natural, progresivo y fácil de asumir incluso para quien venga de un coche térmico.
Autonomía suficiente para cubrir la semana
Pero más allá del comportamiento, en un eléctrico importa, y mucho, la autonomía. En este caso, la versión que nos ocupa anuncia hasta 500 kilómetros en ciclo WLTP gracias a la comentada batería de 74 kWh y a un consumo homologado que se mueve en el entorno de los 17,5 kWh/100 km. Si bien la cifra que obtengas dependerá en buena parte del tipo de conducción que imprimas, la temperatura, la carga y la orografía, la realidad es que vas a poder ver cifras cercanas a los 400 km sin mucho esfuerzo. Es decir, eso se traduce en una rutina semanal sin vivir pendiente del enchufe.
Una idea que se torna clave en un eléctrico de esta índole con un enfoque claramente familiar. No se trata solo de afrontar largos viajes, para los que también está preparado, sino de poder usar el coche con normalidad, es decir, llevar a los niños al colegio, ir al trabajo, hacer recados, enlazar algún desplazamiento de media distancia y volver a casa sin tener la sensación de estar administrando la batería con calculadora. En ese terreno, el Compass se siente cómodo.
A todo ello se suma una carga rápida que refuerza esa tranquilidad. Con una potencia máxima de 160 kW en corriente continua, puede pasar del 20 al 80% en menos de 35 minutos en condiciones óptimas, suficiente para que una parada razonable permita recuperar buena parte de la batería. Para el uso habitual, además, el cargador de 11 kW en corriente alterna será suficiente para dejarlo listo durante la noche, mientras que el cargador opcional de 22 kW puede tener sentido para quienes utilicen con frecuencia puntos públicos o cargadores trifásicos.
El punto Jeep: Selec-Terrain
Aunque el protagonismo esté en la conducción diaria, el Compass no renuncia a ese plus de versatilidad que históricamente ha dado sentido a la marca. Todas las versiones incorporan Selec-Terrain, con programas que ajustan la respuesta del coche al tipo de superficie. No esperes milagros off road (para eso existe el Overland 4xe), pero a diferencia de sus principales rivales, sí ofrece una mayor capacidad para circular por pistas, nieve, caminos de tierra o zonas con adherencia irregular.
Los ángulos de ataque, ventral y salida (20, 16 y 27 grados, respectivamente), la protección inferior y la comentada altura libre al suelo permiten afrontar situaciones que muchos otros SUV evitarían. Esa capacidad cotidiana, más que el todoterreno extremo, es donde el Compass encuentra su personalidad. Sigue siendo un Jeep no porque quiera comportarse como un 4×4 puro, sino porque ofrece un margen de confianza adicional allí donde otros SUV eléctricos prefieren quedarse en el asfalto.
Cuánto cuesta el Jeep Compass Eléctrico
El nuevo Jeep Compass eléctrico entra en una nueva dimensión y puede que sea un total acierto porque no intenta convertir la electrificación en un discurso grandilocuente. La lleva a un terreno más útil: un SUV compacto, amplio, cómodo, ágil y con autonomía suficiente para afrontar la semana con tranquilidad. Su mayor virtud está en esa mezcla y en un precio incluso por debajo de lo que está el mercado.
Porque para el acabado Altitude arranca en una tarifa de 50.600 euros que llegan a los 54.100 euros en ‘nuestro’ First Edition, aunque con descuentos y ayudas se puede quedar en 42.801,35 euros, además de una oferta financiera desde 279 euros al mes con condiciones específicas.
Galería de imágenes del Jeep Compass Eléctrico
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.






















