- ¿El BMW iX5 60 xDrive será el primer X5 completamente eléctrico y contará con la mayor batería instalada hasta ahora en un BMW eléctrico.
- La nueva generación del X5 se ofrecerá con cinco tecnologías de propulsión: gasolina, diésel, híbrida enchufable, eléctrica y pila de combustible de hidrógeno.
- Una batería de 141 kWh abre el debate sobre autonomía, eficiencia, peso, coste de sustitución y valor residual en los grandes SUV eléctricos.
El coche eléctrico ha cambiado mucho más de lo que a simple vista podríamos pensar. Hace aproximadamente tres lustros años, la principal preocupación se centraba en la autonomía (además de en la infraestructura) que obligaban a planificar en demasía los trayectos… incluso diarios. Hoy las tornas han cambiado por completo y cuando hablamos de rango lo hacemos ya en cifras cercanas al millar de kilómetros y con tiempos de espera de menos de 10 minutos para tener recorridos ya tranquilizadores.
Una evolución que se debe, principalmente, al avance de los fabricantes premium, que no solo buscan mejorar la eficiencia de sus plataformas sino que también están llevando la capacidad de las baterías a cifras que hace poco parecían reservadas a prototipos, pick-up americanas o vehículos de muy baja producción.
La batería más grande de un BMW
Este es el caso del próximo BMW iX5 eléctrico, donde la marca alemana no solo ha confirmado que esta quinta generación se encuentra en la recta final de sus pruebas de desarrollo en los alrededores de la planta de Spartanburg, en Estados Unidos, sino que por primera vez contará con una versión completamente eléctrica en la que su batería entra directamente en el libro Guinness de los Records. Porque la cifra que marca el proyecto no es para nada baladí: 141 kWh netos de batería en, la mayor capacidad instalada hasta ahora en un BMW eléctrico de producción.
BMW no ha planteado esta nueva generación del X5 como un eléctrico desarrollado de forma aislada. La firma alemana mantendrá una estrategia multitecnología que resulta muy propia de su forma de abordar la transición energética. El nuevo modelo estará disponible con motores de gasolina y diésel con hibridación ligera de 48 voltios, versiones híbridas enchufables, esta variante completamente eléctrica y, a partir de 2028, una versión de pila de combustible de hidrógeno.
Y es que el X5 es uno de los modelos globales más importantes de BMW y la marca no puede permitirse limitarlo a una única tecnología en mercados que avanzan a ritmos muy diferentes. Europa, Estados Unidos, China y Oriente Medio no están electrificándose al mismo compás, y un SUV de este tamaño debe seguir respondiendo a clientes con necesidades muy distintas.
Gran rendimiento
La versión en la que centramos el tiro de estas líneas es el BMW iX5 60 xDrive, que combinará dos motores eléctricos, uno en cada eje, con tracción total eléctrica y una potencia de 425 kW, equivalentes a 578 CV. BMW todavía no ha comunicado datos de consumo, autonomía WLTP, aceleración o velocidad máxima, aunque sí ha adelantado que utilizará la sexta generación de su tecnología BMW eDrive, con celdas cilíndricas y arquitectura de 800 voltios.
La combinación de esta enorme batería y el sistema de alto voltaje anticipa un vehículo pensado para recorrer largas distancias con menos paradas y reducir los tiempos de carga en viajes. La incógnita estará en la eficiencia final, porque una capacidad tan elevada solo tiene sentido si el consumo no crece en la misma proporción.
La ventaja es evidente: más batería permite aumentar la autonomía potencial y ofrecer mayor margen en viajes largos, especialmente en un SUV pesado, con tracción total, ruedas grandes y una carrocería poco favorable frente a berlinas más aerodinámicas. En un modelo como el X5, destinado a clientes que esperan comodidad, prestaciones y capacidad rutera, la autonomía real en autopista será uno de los factores decisivos.
¿Qué supone equipar esta batería?
Pero el tamaño de la batería también introduce preguntas que el mercado empieza a mirar con más atención. Una batería de 141 kWh implica más material, más peso, más coste de fabricación y un impacto directo sobre el precio final del vehículo. También condiciona la eficiencia, el comportamiento dinámico y, a largo plazo, la percepción del comprador de segunda mano.
BMW intentará compensar parte de ese desafío con la nueva generación eDrive, la electrónica de 800 voltios y la gestión integrada del vehículo. La marca también incorporará tecnologías procedentes de la Neue Klasse, como el sistema Heart of Joy, una unidad de control de alto rendimiento que coordina propulsión, frenos, dirección, recuperación de energía y dinámica de conducción con una velocidad muy superior a la de sistemas anteriores.
Otro aspecto a tener en cuenta sería el posible coste de sustitución. Un contexto que depende de varios factores: química empleada, modularidad del paquete, disponibilidad de recambios, mano de obra, diagnóstico y política de reparación del fabricante. En un vehículo de este tamaño, lo razonable es pensar que una intervención fuera de garantía no será comparable a la de un eléctrico compacto con una batería de 50 o 60 kWh.
La buena noticia para el cliente es que las baterías de alto voltaje cuentan con coberturas específicas. En varios mercados europeos, BMW ofrece garantías de hasta ocho años o 160.000 kilómetros para sus baterías eléctricas, una protección que cubre defectos de material y pérdida excesiva de capacidad dentro de las condiciones establecidas por la marca.
El hidrógeno seguirá dentro del plan del BMW X5
El futuro X5 también tendrá una versión de pila de combustible. BMW lanzará en 2028 el iX5 Hydrogen, el primer modelo de hidrógeno de la marca previsto para producción en serie. Utilizará una nueva generación de sistema de pila de combustible y un depósito plano formado por siete tanques de alta presión integrados en una estructura metálica, una solución diseñada para no restar espacio al habitáculo.
La presencia del hidrógeno dentro de la gama X5 refuerza la posición de BMW como uno de los fabricantes premium que más claramente defiende una transición tecnológica abierta. La marca apuesta por el eléctrico de batería en el grueso del mercado, pero mantiene el hidrógeno como posible alternativa para determinados usos, regiones o perfiles de cliente donde los tiempos de repostaje y la autonomía sostenida tengan más peso.
Sea como fuere, BMW ha elegido ir a lo grande. Ahora queda por comprobar si esa apuesta se traduce en uno de los SUV eléctricos más capaces del mercado o en el inicio de un debate más profundo sobre hasta dónde debe crecer la batería de un coche eléctrico premium.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















