- La polémica normativa que prepara la Unión Europea obligará a que la velocidad máxima del coche sea limitada automáticamente según las señales de cada vía.
- El dispositivo a instalar en cada coche se basaría en la información que proporcionan las cámaras lectoras de señales y mapas por satélite
- Europa ya prepara un nuevo impuesto para los coches eléctricos: así podría afectar a cada kilómetro que recorras
La polémica está servida. Hace ya un tiempo que se estaba extendiendo el rumor de que la Unión Europea estaba valorando la idea de obligar a los fabricantes de coches a instalar un dispositivo mediante el cual el propio coche limitará la velocidad máxima de circulación adaptándola siempre a la indicada en la vía. Pues bien, al parecer, lo que era un rumor ha pasado de nivel y ya es una noticia que tiene su base en un proyecto europeo que podría ver la luz en 2030.
El proyecto supone una vuelta de tuerca más en la restricción de la libertad de los conductores, a los que, entre unas cosas y otras, nos van a ir quitando a marchas forzadas el magnífico slogan que define a BMW desde 1972 y que la marca ha utilizado en algunas geniales campañas publicitarias: «el placer de conducir». Realmente este verbo ‘conducir’ al paso que vamos va a acabar despareciendo del diccionario. Las próximas generaciones se desplazarán de un lado a otro en ordenadores con ruedas, algunos de ellos con volante.
Controlados por un sistema satelital
El dispositivo que esta polémica normativa de limitación de velocidad del coche pretende que se incorpore, se basaría en la información que proporcionan las cámaras lectoras de señales y mapas por satélite. Las mentes ‘pensantes’ (aunque muchas veces no lo parezcan) de la Unión Europea la UE quieren que el propio software del coche decelere automáticamente y de manera progresiva al detectar que el conductor no está siguiendo a rajatabla la velocidad permitida.
Al parecer cabe la posibilidad de que se permita, en casos excepciones y situaciones de emergencia, circular a una mayor velocidad de la permitida, pero no está claro cómo se podría llevar a cabo sin burlar el sistema del vehículo, lo que podría llevar consigo que la picaresca entrara de lleno en la normativa y al final quedara en papel mojado.
Cabe recordar que desde el año 2024, todos los coches nuevos tienen que llevar incorporado el sistema ISA, que detecta las señales de tráfico con los límites de velocidad y emite un molesto sonido cuando se rebasa ese límite, para informar al conductor que está cometiendo una infracción. El sistema ayuda, pero no es fiable al 100%, puesto que en ocasiones detecta una señal cercana de otra vía y confunde al conductor.
Lo bueno que tiene este sistema es que no actúa directamente sobre la velocidad si no que tiene que ser el propio conductor el que frene o decelere. Si no fuera así, en muchas ocasiones se habrían producido accidentes, pues a quién no le ha ocurrido que en una autovía le ha empezado a sonar la alerta cuando circulaba a 120 km/h, porque el sistema ha detectado otra señal por ejemplo de límite de 70 km/h. Un frenazo automático a esas velocidades, sin la orden expresa del conductor, podría llevar a un riesgo de accidente mayúsculo.
Muchos detractores
Muchos conductores se han mostrado contrarios a este nueva imposición. Consideran que esta polémica normativa es peligrosa y demasiado intrusiva sobre la velocidad de cada coche. Opinan que no se podría poner en marcha sin ser fiable al 100% y con algún mecanismo que permitiera poder utilizar el coche en un caso de emergencia sin esa limitación, pero creen que esa opción sería una puerta abierta al fraude.
Además, consideran que es más peligroso circular por determinadas carreteras en muy mal estado de conservación, que sobrepasar ligeramente el límite de velocidad. Pero parece que a los políticos les renta más restringir la libertad de los ciudadanos que invertir en conservación adecentamiento del pavimento de los vías.
También desconfían de la convivencia normal de los coches que no lleven ese sistema con los vehículos que sí lo tengan incluido. Los problemas podrían ser mayores que los posibles beneficios. Pero ya se sabe, cómo se le haya metido entre ceja y ceja a algún iluminado sacar adelante esta normativa para justificar su alto salario en Bruselas, acabará saliendo adelante, como tantas otras cosas, sin pensar demasiado en las contraindicaciones.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.

















