- La UE trata de potenciar la fabricación de baterías en suelo europeo para evitar la importación desde China
- El programa incluye una restricción clave, ya que la financiación tan solo está disponible para la primera fábrica de células a escala industrial de un solicitante
- La gigafactoría de baterías de Volkswagen en Sagunto ya se queda pequeña antes de empezar a fabricar
La industria de la automoción lleva tiempo mostrando su malestar con las políticas verdes impulsadas desde Bruselas, donde las decisiones tomadas, en muchos casos sin valorar las gravísimas consecuencias, han causado un gran daño a un sector que ha sido, es y será fundamental en la economía comunitaria. Algunos directivos de grandes grupos automotrices europeos han comentado en más de una ocasión, off the record, que la política comunitaria parecía dirigida por China en vez de por políticos europeos. Todo ello ha erosionado la competitividad del sector del automóvil del continente frente al poderío chino, obligando a recular y a tomar medidas a la desesperada a unos políticos que no previeron el impacto que sus decisiones podía causar.
El caballo de batalla es el vehículo eléctrico y uno de los grandes déficit de la UE en este aspecto tiene que ver con la parte esencial de éste, las baterías. China lidera la producción y, sobre todo, el desarrollo de las baterías para vehículos electrificados y eso deja a Europa en posición de total inferioridad. No había que ser muy espabilado para haberlo previsto con muchos años de antelación, pero parece que entre tanta burocracia y tanto papeleo, a los principales implicados en la toma de decisiones no les dio tiempo a calibrar y mirar lo que ya estaba pasando en China hace casi una década (algunas lenguas afiladas dicen que los lobbis chinos en la sombra hicieron un trabajo magnífico).
Paquete de impulso de la UE
El caso es que desde hace un par de años, la Unión Europea, cuando se cayó del guindo (demasiado tarde) ha comenzado a intentar dotar a la industria europea de algún arma defensiva ante el desembarco chino (aranceles, proteccionismo en las subvenciones). Parches más efectistas que efectivos y que se quedan cortos para el alcance de la situación.
En el primer trimestre de 2025, Ursula Von der Leyen, propuso por primera vez ‘un paquete de impulso a las pilas’, como parte del Plan del acción para el sector del automóvil, exigido por los fabricantes. En aquel momento declaró que «exploraría las subvenciones directas a la producción por parte de la UE para las empresas que fabrican baterías en Europa».
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Los grupos automovilísticos tuvieron que remover Roma con Santiago y tirar de todos sus contactos al más alto nivel para torcer el brazo de la Comisión Europea y conseguir que flexibilizara los objetivos verdes, aunque con condiciones que todavía no están del todo claras. Al final, cuando a mediados de diciembre de 2025 la Comisión presentó su ‘Paquete automoción’ dio continuidad a los planes de Von der Leyen anunciando un programa ‘Battery Booster’ de 1.800 millones de euros destinado a apoyar la producción de células de baterías para vehículos eléctricos en suelo europeo.
Como en Europa todo va a paso de tortuga, han tenido que pasar seis largos meses para que la Comisión haya lanzado oficialmente el plan de impulso a las pilas (más vale tarde que nunca). Al final se han quedado por el camino 300 millones de los 1.800 prometidos por la presidenta de la UE, pero finalmente se destinarán 1.500 millones de euros en préstamos sin intereses, para ayudar a los fabricantes a aumentar su capacidad de producción dentro del continente. Dicen desde la UE que esos 300 millones de desfase ya se han gastado en proyectos independientes de materias primas para pilas (habrá que creerles).
Financiación pero con restricciones
El programa incluye una restricción clave, ya que la financiación tan solo está disponible para la primera fábrica de células a escala industrial de un solicitante, por lo que las plantas adicionales operadas por fabricantes existentes no son elegibles para ser subvencionadas. Las solicitudes están abiertas exclusivamente a empresas que ya se encuentren en la fase de aceleración de la producción de células y que prevean una capacidad de producción anual mínima de 10 GWh.
El comisario de Clima de la UE, Wopke Hoekstra, ha afirmado que “la industria europea de baterías ha dado importantes pasos adelante, pero ahora se encuentra en un momento crítico. Es el momento adecuado para apoyarles a alcanzar el éxito comercial. La Instalación de Refuerzo de Baterías hace exactamente eso: interviene en la fase más crítica y de mayor intensidad de capital de la ampliación industrial y lo hace de una forma financieramente sólida”.
“Esto ayudará a la industria automovilística europea a intensificar la producción de vehículos eléctricos con baterías europeas”. Financiado con los ingresos del régimen de comercio de derechos de emisión, está convirtiendo el coste de las emisiones en el combustible de la innovación», ha reconocido el político neerlandés.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.

















