- Lite DOT ofrece hasta 11 kW de potencia, una cifra equivalente a la de muchos cargadores domésticos de corriente alterna.
- El sistema utiliza una base instalada sobre el suelo y un receptor específico en el vehículo, sin necesidad de conectar cables.
- Electreon lo presenta en la IAA Transportation de Hannover y lo dirige tanto a particulares como a operadores de flotas.
Uno de los principales argumentos de los fabricantes para ensalzar los híbridos autorrecargables, es la supresión de la dependencia del cable y la despreocupación para la carga. Esta variable ya no supone un problema para la mayoría de usuarios, pero lo que sí es un problema es que haya muchos puntos de carga averiados por culpa del vandalismo relacionado con los cables. Circunstancia que podría llegar a su fin con este sistema de carga inductiva presentada por Electreon.
Cierto es que la carga inalámbrica lleva años demostrando su funcionamiento en proyectos piloto, pero todavía está lejos de convertirse en una alternativa habitual al cable. En este caso, Electreon quiere acercarla a los aparcamientos convencionales con Lite DOT, una solución de 11 kW que permite recargar automáticamente un coche eléctrico sin conectarlo físicamente a un punto de carga.
La compañía israelí ha presentado el sistema en la IAA Transportation de Hannover, que se celebra del 14 al 20 de septiembre. A diferencia de sus desarrollos para recargar vehículos mientras circulan, Lite DOT está pensado para turismos y vehículos comerciales ligeros estacionados, tanto en garajes privados como en aparcamientos de flotas.
Sin grandes obras

El funcionamiento es sencillo. Una base instalada en la plaza de aparcamiento transmite energía de forma inalámbrica a un receptor incorporado en el vehículo. Cuando este se estaciona correctamente, el sistema lo identifica e inicia la recarga sin intervención del conductor.
Lite DOT alcanza una potencia máxima de 11 kW, suficiente para recuperar una parte importante de la batería durante una jornada de trabajo o una noche de estacionamiento. La cifra lo sitúa en el ámbito de la recarga habitual, no de la carga rápida, y su principal ventaja es eliminar la operación de conectar y desconectar el cable.
Electreon ha buscado también simplificar la instalación. La base se coloca sobre el pavimento y se complementa con una unidad que puede fijarse a una pared o a un poste. De esta manera, no es necesario levantar el suelo para enterrar las bobinas de carga, como sucede en otros sistemas de la compañía. La solución incluye además una aplicación móvil denominada Electreon Flow.
El equipo está preparado para funcionar tanto en interiores como a la intemperie, incluso con lluvia y nieve. Según el fabricante, admite temperaturas comprendidas entre -30 y 50 ºC. Eso sí, no basta con instalar la base para cargar cualquier automóvil eléctrico. El vehículo necesita un receptor compatible, suministrado por Electreon o por sus socios industriales, una condición que limita por ahora su utilización a modelos preparados o adaptados para esta tecnología.
Las flotas, uno de sus principales mercados

Electreon considera que la solución tiene especial interés para las flotas de reparto y otros vehículos que realizan paradas frecuentes en lugares determinados. Automatizar la recarga permite aprovechar esos periodos de estacionamiento y elimina la manipulación diaria de conectores, sometidos a desgaste, suciedad y posibles daños.
La tecnología también puede encajar en futuros vehículos autónomos, que necesitarán recargar sin depender de una persona que conecte el cable. No obstante, Electreon todavía no ha comunicado el precio del Lite DOT, su eficiencia energética medida ni un calendario detallado de comercialización, datos necesarios para valorar su competitividad frente a un punto de carga convencional.
La empresa cuenta con más de veinte proyectos de carga inalámbrica en Europa, Asia y Norteamérica, incluidos desarrollos para autobuses, camiones y carreteras electrificadas. Con Lite DOT traslada ahora esa experiencia a una instalación mucho más sencilla, concebida para plazas de aparcamiento.
Su ventaja está clara: llegar, aparcar y comenzar a cargar. El siguiente paso será demostrar que esa comodidad compensa el coste adicional del receptor y de la infraestructura frente al cable convencional.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.















