- Nissan lidera un proyecto de investigación de 10 millones de libras respaldado por el Gobierno británico.
- El nuevo Nissan LEAF servirá como vehículo de pruebas para combinar recarga inteligente, V2G, paneles solares y electrónica con nitruro de galio.
- El objetivo es reducir los costes de carga, mejorar la eficiencia del vehículo y facilitar la integración de energía renovable en la red.
No es la primera vez que te hablamos de ella (y no será la última) pero el coche eléctrico tiene el potencial suficiente para, además de convertirse en el motor del cambio, en un aliado del ahorro energético. Y el protagonista no es otro que la carga bidireccional. Un terreno en el que cada vez hay más fabricantes involucrándose.
Nissan quiere ser uno de ellos y lo quiere hacer con el proyecto SUITE (siglas que en inglés significan Smart Use of Integrated Technology for EVs) una iniciativa de investigación de 10 millones de libras respaldada por el Gobierno británico y liderada por el Centro Técnico Europeo de Nissan en Cranfield, Reino Unido. El programa tendrá una duración aproximada de tres años y utilizará el nuevo Nissan Leaf como plataforma de pruebas para integrar varias tecnologías que, hasta ahora, suelen analizarse por separado: recarga inteligente, Vehicle-to-Grid (V2G), paneles solares incorporados al vehículo, inteligencia artificial y electrónica de potencia más eficiente.
Y es que lo que tanto fabricantes como usuarios están buscando no es solo cargar más rápido, sino cargar mejor, aprovechar las horas de menor demanda, reducir la factura energética del usuario y permitir que el coche devuelva electricidad a la red cuando tenga sentido económico y técnico. Si esa idea funciona de forma sencilla, el eléctrico dejará de ser un aparato que consume energía para convertirse en una pieza activa del sistema eléctrico.
Un Leaf como banco de pruebas
Nissan utilizará unidades del nuevo Leaf para validar el funcionamiento conjunto de todas estas tecnologías en condiciones reales. La elección del modelo no parece casual. El Leaf fue uno de los primeros eléctricos de gran volumen y también uno de los vehículos más asociados históricamente a la carga bidireccional, especialmente en mercados donde el estándar CHAdeMO permitió ensayar soluciones V2G antes de que esta conversación llegara al gran público.
SUITE no quiere probar únicamente si un coche puede devolver electricidad a la red. Quiere comprobar cómo se comporta un ecosistema completo en el que el vehículo genera una parte de su energía mediante paneles solares integrados, decide cuándo cargar o descargar gracias a un sistema inteligente de gestión energética y utiliza componentes de alta eficiencia para reducir pérdidas durante la conducción y la recarga.
El proyecto contará con un consorcio de diez socios industriales y académicos, entre ellos Oxford PV, Ricardo, RAM Innovations, Weeteq y varias universidades británicas. Cada uno aporta una pieza distinta: electrónica de potencia, inteligencia artificial, tecnología solar, integración energética o desarrollo de sistemas V2G. La dificultad estará precisamente en que todo funcione como un conjunto y no como una suma de demostraciones aisladas.
Solar, V2G e inteligencia artificial en un mismo coche
Una de las partes más llamativas del proyecto es la integración de paneles solares en tándem sobre el propio vehículo con el objetivo de aportar energía adicional para reducir la frecuencia de conexión a la red y mejorar la eficiencia global del sistema. La segunda pieza será el Intelligent Charging Management System, un sistema de gestión de recarga pensado para optimizar el consumo eléctrico del usuario.
En la práctica, este tipo de tecnología puede decidir cuándo conviene cargar, cuándo es mejor esperar, qué parte de la energía renovable disponible puede aprovecharse y en qué momentos tiene sentido devolver electricidad a la red. El tercer elemento es un dispositivo de recarga bidireccional automatizado para funciones V2G, con el que Nissan quiere probar conexiones reales entre coche y red.
SUITE intentará reducir parte de esa fricción. Si el coche puede conectarse, gestionar energía y participar en servicios de red sin convertir la experiencia diaria en algo complicado, el V2G tendrá muchas más opciones de pasar del proyecto piloto al uso cotidiano.
El nitruro de galio entra en la ecuación
El proyecto también probará un inversor de tracción de alta eficiencia basado en nitruro de galio (GaN), con controles apoyados en inteligencia artificial. Esta parte suena menos comercial que los paneles solares o el V2G, pero puede tener un impacto importante en la eficiencia del vehículo.
El inversor es una pieza esencial en un coche eléctrico porque convierte y gestiona la energía entre la batería y el motor. Si trabaja con menos pérdidas, el vehículo puede aprovechar mejor cada kWh almacenado. En un mercado donde muchos fabricantes han respondido a la ansiedad por la autonomía instalando baterías cada vez mayores, mejorar la eficiencia de los componentes internos es una vía mucho más elegante: no añade tanto peso y puede reducir costes si alcanza escala industrial.
Nissan quiere combinar esa electrónica de potencia con controles inteligentes capaces de ajustar el funcionamiento del sistema en función de las condiciones reales. La promesa es clara: mejor rendimiento, menor consumo energético y costes más ajustados para el cliente final.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.

















