- Bosch trabaja con IA agéntica para llevar a cabo sus pruebas de conducción autónoma
- La industria del automóvil acelera la carrera hacia vehículos cada vez más definidos por software
- España permite a Tesla que pruebe la conducción autónoma real en todas nuestras carreteras
¿Es usted de esos a los que les gusta conducir o es de los que tiene un coche simplemente para que les lleve de un lugar a otro? Si es de los primeros, esta noticia igual le produce cierto sentimiento de rabia o de falta de libertad. Si es de los segundos, esta noticia le puede parecer algo fantástico y producirse un deseo de que se haga realidad cuanto antes.
¿De qué vamos a hablar? Pues de inteligencia artificial y de conducción autónoma. Todavía hay muchos conductores que no entienden qué tiene que ver la IA con conducir, pero más pronto que tarde se toparán con una realidad que a unos incomoda mientras que a otros fascina. Según muchos expertos del sector, la próxima gran ventaja competitiva de una marca sobre otra no estará únicamente en el motor o la batería, sino en el software que gestiona el vehículo. Marcas como XPENG o Xiaomi saben mucho de eso, pues han llegado al sector automotriz como más tecnológicas de reconocido prestigio.
Una carrera a la velocidad del rayo
La revolución de la movilidad es tan impresionante que todavía no somos capaces de atisbar siquiera en qué va a terminar. Todo transcurre a una velocidad de vértigo y cuando millones y millones de usuarios todavía están en la encrucijada de dar el paso o no hacia el vehículo eléctrico, la industria ya está dando pasos agigantados hacia la conducción autónoma.
Al que disfrute y sienta placer por conducir, la conducción autónoma le parecerá una chorrada y una entromisión en su libertad de manejar su coche a su antojo. A muchos otros, les parecerá un paso de gigante hacia el futuro.
Los fabricantes de automóviles están incorporando IA en casi todas las fases del ciclo de vida de un vehículo, desde el diseño o simulación de nuevos modelos, hasta el mantenimiento predictivo para reducir averías, pasando por la optimización de los procesos de producción, los ADAS o el mismo servicio postventa.
Los coches se están convirtiendo en plataformas tecnológicas cada vez más avanzadas, hasta tal punto que algunas marcas ya ofrecen la visita de un experto a tu domicilio días después de comprar tu nuevo coche, para que te enseñe a utilizar todos los avances con los que viene equipado.
Bosch realiza pruebas de conducción autónoma en China
En esta carrera nadie quiere quedarse atrás. Bosch, el gigante de la automoción con más de 400.000 empleados y 91.000 millones de euros en ventas, está redefiniendo la movilidad con inteligencia artificial agéntica, con sistemas que no solo responden, sino que anticipan, aprenden y deciden de forma autónoma.
Bosch continúa avanzando en el desarrollo de la conducción autónoma con pruebas de nivel 3 en tráfico real en la ciudad china de Wuxi. Los sistemas ensayados permiten al vehículo asumir la conducción a velocidades de hasta 120 km/h, gestionando funciones como la aceleración, el frenado y la dirección.
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Estos ensayos forman parte de una estrategia global de la marca para validar tecnologías de percepción e inteligencia artificial que sirvan como antesala para su implantación en otros mercados, incluyendo España.
«La IA generativa resuelve lo que le pedimos. La IA agéntica es capaz de actuar con autonomía», comentó hace un tiempo Juan Antonio Relaño, CIO de Bosch España.
Cambio de paradigma
De acuerdo con la clasificación de la Sociedad de Ingenieros de Automoción (SAE), este avance supone un cambio de paradigma frente a la tecnología actual.
Cabe recordar que el Nivel 2 de conducción autónoma es el que equipan la mayoría de los nuevos modelos que salen al mercado. El coche asiste en dirección y velocidad de forma simultánea, pero el conductor humano mantiene la responsabilidad absoluta y debe supervisar el entorno constantemente.
Por su parte, en el Nivel 3 (probado por Bosch), el sistema asume la tarea de conducción en escenarios concretos (como autopistas). El conductor puede delegar la supervisión continua del entorno, aunque tiene la obligación de estar alerta para retomar el control del volante de inmediato si el vehículo se lo solicita.
Para que un vehículo pueda circular de forma automatizada necesita interpretar en tiempo real todo lo que ocurre a su alrededor. Para ello, cámaras, radares, sensores ultrasónicos y sistemas de localización generan una representación digital del entorno, que posteriormente es analizada mediante algoritmos de inteligencia artificial. El sistema identifica otros vehículos, peatones, carriles, señales de tráfico u obstáculos, y determina cuál es la maniobra más adecuada en cada momento.
Reducir el error humano
La apuesta por la conducción automatizada tiene mucho que ver con la seguridad vial. La Dirección General de Tráfico recuerda que más del 90% de los accidentes de tráfico tienen relación, en mayor o menor medida, con errores humanos. La conducción automatizada minimiza este riesgo hasta niveles ínfimos.
Mientras compañías como Bosch aceleran el desarrollo tecnológico, España trabaja en la construcción del marco regulatorio necesario para validar y supervisar este tipo de vehículos, por lo que pronto podremos ver en nuestras carreteras este tipo de pruebas, como ya se pueden ver pruebas autorizadas para autobuses autónomos, lanzaderas automatizadas y diferentes proyectos piloto de conducción avanzada en entornos urbanos e interurbanos.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.


















