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Recarga

Todo lo que debes saber sobre la recarga de los coches eléctricos

La recarga es para un coche eléctrico es lo mismo que el repostaje para uno de combustión: el proceso mediante el que recupera la energía necesaria para seguir circulando. Puede realizarse en puntos de acceso público o privados, aunque en la práctica la recarga doméstica sigue siendo la solución más habitual para quienes disponen de una plaza de garaje. Según los últimos datos publicados por AEDIVE, España contaba a 1 de julio de 2026 con 56.933 puntos de recarga de acceso público operativos, un 13,86% más que al cierre de 2025. La evolución resulta especialmente significativa en la carga de alta potencia: durante el primer semestre aumentaron un 22,14% los puntos de entre 50 y 150 kW, un 26,85% los de 150 a 350 kW y un 19,95% aquellos que superan los 350 kW. Cataluña, Madrid, Andalucía y Comunidad Valenciana siguen concentrando cerca del 60% de la red española. En 2026 ha cambiado, sin embargo, el sistema de ayudas. El Plan Moves III terminó el 31 de diciembre de 2025, por lo que actualmente no existe aquella subvención nacional de hasta el 70% u 80% para una nueva instalación doméstica. Sí continúa vigente durante 2026 la deducción del 15% en el IRPF por la instalación de un punto de recarga, con una base máxima anual de 4.000 euros y siempre que se cumplan las condiciones previstas por la normativa.

¿Cuánto se tarda en recargar un coche eléctrico?

No hay una única respuesta porque el tiempo depende de la capacidad de la batería, la energía que sea necesario recuperar, la potencia del cargador y, sobre todo, de la potencia máxima que admite el propio vehículo. También influyen la temperatura de la batería, su estado de carga y la curva de potencia que gestiona el coche. Hay que tener en cuenta otra diferencia importante: en corriente alterna la potencia suele mantenerse de una manera bastante estable, mientras que en carga rápida en corriente continua el coche no mantiene su potencia máxima durante todo el proceso. Por eso los fabricantes suelen anunciar el tiempo necesario para pasar, por ejemplo, del 10 al 80% y no del 0 al 100%. De forma práctica podemos diferenciar cuatro niveles de recarga.

Carga lenta

Es la más habitual en el ámbito doméstico y utiliza corriente alterna (AC). Un punto doméstico suele trabajar a 3,7 o 7,4 kW en una instalación monofásica, aunque la potencia disponible dependerá de la instalación eléctrica y de la potencia contratada. Con una batería de unos 60 kWh, una carga completa puede superar las 15 horas a 3,7 kW y situarse alrededor de las ocho o nueve horas con un wallbox de 7,4 kW. En el uso diario, sin embargo, rara vez será necesario recuperar toda la capacidad de la batería de una sola vez. Los híbridos enchufables también utilizan principalmente este tipo de recarga. Al disponer de baterías más pequeñas, normalmente necesitan menos horas, aunque muchos PHEV también admiten potencias de carga inferiores a las de un eléctrico puro.

Carga semirrápida

Se realiza habitualmente a 11 o 22 kW en corriente alterna trifásica y es frecuente en aparcamientos públicos, hoteles, centros comerciales, empresas o determinados puntos urbanos. Aquí aparece una limitación que conviene tener presente: que el cargador entregue 22 kW no significa que todos los coches puedan aprovecharlos. Muchos eléctricos disponen de un cargador embarcado limitado a 11 kW en corriente alterna, por lo que esa será su potencia máxima aunque se conecten a un punto de 22 kW. Para un automóvil con una batería de 60 kWh, recuperar toda su capacidad requeriría aproximadamente cinco o seis horas a 11 kW, mientras que un vehículo que realmente admita 22 kW podría reducir ese tiempo a alrededor de tres horas.

Carga rápida

La carga rápida utiliza corriente continua (DC) y comienza, de manera orientativa, a partir de unos 50 kW. Es la solución habitual en carreteras, estaciones de servicio y hubs de recarga porque la energía entra directamente en la batería sin pasar por el cargador embarcado de corriente alterna. La red española ha evolucionado con rapidez en este apartado. Según AEDIVE, los puntos comprendidos entre 50 y 150 kW crecieron un 22,14% durante el primer semestre de 2026, uno de los segmentos que más está aumentando dentro de la infraestructura pública. En un cargador de 50 kW, un coche con una batería de tamaño medio puede necesitar aproximadamente una hora para recuperar buena parte de su capacidad. A 100 o 150 kW, muchos de los eléctricos actuales pueden completar una recarga del 10 al 80% en alrededor de 25-40 minutos, aunque el resultado depende mucho del modelo.

Carga ultrarrápida

Consideramos ultrarrápidos los puntos que superan los 150 kW, aunque la tecnología ha avanzado considerablemente y ya existen instalaciones capaces de entregar bastante más de los 350 o 400 kW que hasta hace poco representaban el techo del mercado. En España, la categoría que más está creciendo es precisamente la situada entre 150 y 350 kW, con un avance del 26,85% durante el primer semestre de 2026. Los puntos que superan los 350 kW también han aumentado un 19,95%. Pero hay una consideración todavía más importante que la potencia anunciada en el poste. La velocidad real la determina el coche. Si un cargador puede suministrar 350 kW pero el vehículo admite un máximo de 150 kW, nunca cargará por encima de esos 150 kW. Y si admite 250 kW, tampoco mantendrá necesariamente esa cifra durante toda la sesión, porque la potencia disminuye a medida que aumenta el porcentaje de batería. Por este motivo, a la hora de comparar coches eléctricos resulta más útil conocer el tiempo real del 10 al 80% y la curva de carga que fijarse únicamente en el pico máximo anunciado.

Cómo funciona la recarga de un coche eléctrico | Paso a paso

Se suele decir que cargar un coche eléctrico es tan sencillo como cargar un teléfono móvil y es un poco así, pero hay diferencias. Hasta que la recarga inalámbrica sea una tecnología instaurada en nuestras vidas (hay avances, pero todavía no al alcance de todos) para que la batería de un vehículo eléctrico recupere la energía consumida requiere de una toma de corriente. Vincular ambos dispositivos es tan sencillo como conectarlos a través de un cable (hasta aquí como con el móvil), pero en la mayor parte de los casos y salvo que se disfrute de la tecnología Plug&Charge (todavía poco representativa), previamente habrá que haber descargado la aplicación del operador del punto de recarga y creado una cuenta asociada a una tarjeta bancaria. Es desde la app desde la que se pone en marcha el proceso de carga y se fija la cantidad de energía. En caso de que la recarga se haga en casa, basta con enchufar el coche al Wallbox y activar la carga pues el coste se tarifica en la factura mensual.

¿Cuánto cuesta recargar un coche eléctrico?

Otra pregunta para la que no hay respuesta cerrada. El precio de la recarga de un vehículo eléctrico depende de quien dispense la energía. En realidad, esto es como con los vehículos de combustión, cada gestor marca un precio que hace que unas gasolineras tengan tarifas más bajas que otras. Respecto a los enchufables es importante matizar que el precio de recarga es muy diferente en función de si se hace recarga en casa o en estaciones públicas.
  • Si cargas en casa, el precio por kWh será el fijado por tu compañía de la luz. Las hay que ofrecen tarifas especiales para la recarga de VE llegando incluso a coste 0 si la carga se hace durante la noche
  • Si cargas en estaciones públicas, el kWh depende de la operadora, de la potencia y, en algunos casos, de si el usuario dispone de una suscripción. Como referencia, en 2026 pueden encontrarse recargas públicas convencionales alrededor de 0,35 €/kWh, mientras que en carga rápida y ultrarrápida es habitual superar los 0,45-0,50 €/kWh y en los casos más caros llegaríamos a los 0,79 €/kWh aunque cada operador aplica sus propios precios.
Para hacer una estimación sencilla basta con multiplicar los kWh que queremos recuperar por el precio de cada kWh. No obstante, el consumo real desde la red será ligeramente superior a la energía que finalmente almacena la batería debido a las pérdidas que se producen durante la recarga. Por ejemplo, recuperar 40 kWh a un precio de 0,15 €/kWh supone un coste teórico de 6 euros; a 0,50 €/kWh serían 20 euros. Esta diferencia explica por qué disponer de recarga doméstica sigue teniendo un peso importante en el coste de utilización de un coche eléctrico.

Cómo se paga

Aquí también hay que hacer distinción entre si la recarga se hace en un cargador propio o de uso público. En la recarga doméstica, el consumo se incorpora normalmente a la factura eléctrica de la vivienda. Los wallbox y las aplicaciones asociadas permiten conocer cuántos kWh se han destinado al vehículo, incluso aunque el punto no tenga un contador independiente. En la recarga pública existen más posibilidades. Las aplicaciones y tarjetas RFID de los operadores siguen siendo habituales y pueden ofrecer precios específicos o descuentos, pero cada vez resulta más sencillo realizar una carga puntual mediante tarjeta bancaria, pago contactless o QR. La normativa europea AFIR obliga además a que las tarifas sean transparentes y fácilmente comparables. En los puntos públicos de 50 kW o más afectados por la regulación, el precio de la recarga ad hoc debe expresarse en €/kWh y el operador debe mostrar también cualquier posible coste adicional por ocupación antes de iniciar la sesión. El siguiente paso será simplificar todavía más la experiencia mediante una mayor interoperabilidad entre operadores, la expansión de Plug & Charge y los nuevos servicios de recarga inteligente. Al mismo tiempo, tecnologías como V2H y V2G permitirán que determinados vehículos compatibles no solo reciban electricidad, sino que puedan devolver energía a una vivienda o a la propia red eléctrica.

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