- La anterior normativa, aprobada en la pasada legislatura, ha beneficiado a China y ahora, con la supresión del veto a los vehículos de combustión para 2035, se espera ayudar a la industria europea
- La Ley definitiva se tramitará en el mes de diciembre al contar con una mayoría de 48 votos a favor, 30 en contra y solo dos abstenciones en las votaciones de este miércoles pasado
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Se venía avanzando y al final ha sucedido. El Parlamento Europeo ha recogido cable y ha aprobado en comisión suavizar el veto a los motores de combustión interna para 2035, permitiendo que se sigan matriculando estos vehículos siempre que utilicen combustibles renovables y neutros en carbono. Han sido las comisiones de Medio Ambiente, Transportes y Mercado Interior de la Eurocámara las que han respaldado esta flexibilización regulatoria.
Esta decisión tiene una gran trascendencia para la industria europea ya que supone un alivio sustancial y un balón de oxígeno para la industria del automóvil del continente. No ha habido unanimidad, tal y como era previsible, pero los defensores de esta postura tampoco la han visto peligrar, ya que se ha aprobado por una sólida mayoría de 48 votos a favor, 30 en contra y solo dos abstenciones.
Donde dije digo, digo Diego
No es la primera vez, ni será la última, viendo la torpeza con la que se desenvuelven en demasiadas ocasiones los políticos europeos, que la UE tiene que recular con alguna normativa. Esta en cuestión había levantado demasiadas ampollas y ha puesto a la industria automotriz europea al borde del colapso. Lo que se aprobó en la pasada legislatura ha beneficiado especialmente a China, pero ahora ya no vale, pues se va a derogar la prohibición total de los coches de combustión en la UE desde 2035.
Esto permitirá que los fabricantes de automóviles sigan investigando con combustibles renovables y produciendo, sin fecha tope, un número limitado de coches de gasolina o diésel y de híbridos.
«Siempre hemos reclamado neutralidad tecnológica, no apostar exclusivamente por una determinada tecnología, sino alcanzar el objetivo de eliminar las emisiones netas de CO2 también mediante otras tecnologías. Y hoy hemos dado un paso más en esa dirección», afirmó hace apenas 20 días el canciller alemán, Friedrich Merz, tras el acuerdo alcanzado con Francia, que ha servido de base para el posicionamiento de la Comisión Europea.
En el pasado congreso de Faconauto (celebrado en marzo de 2026), Josu Jon Imaz, CEO de Repsol, afirmó que «la industria europea sufre una hiperrregulación. Necesitamos menos directivas, menos leyes, menos órdenes, menos regulaciones. La industria no puede más, la estamos ahogando y si queremos competir con los norteamericanos o con los chinos necesitamos acabar con esta hiperregulación». No se ha cansado de recordarlo y parece que la UE comienza a escuchar a estas voces autorizadas.
¿Esto supone un varapalo para el vehículo eléctrico?
Ni mucho menos. En lugar del objetivo original de reducción del 100% de emisiones para 2035, los eurodiputados fijan una rebaja media de emisiones de CO2 del 87,5%, teniendo los fabricantes la posibilidad de compensar el margen restante con créditos por el uso de acero bajo en carbono, siempre que el mismo se haya producido en algún país de la UE, con un límite del 7,5%, con lo cual el objetivo total de reducción llega al 95%.
Desde la Unión Europea se tiene claro que el futuro es el vehículo eléctrico, pero ya no se cierra en banda a conseguir la descarbonización por otros medios. Los modelos que utilicen exclusivamente combustibles renovables y bajos en carbono se equipararán a los 100% eléctricos, eliminando las obligaciones de compensación directa para los fabricantes
Por otro lado, se incentiva la implantación de vehículos limpios en empresas de más de 250 empleados, reservando las ayudas públicas exclusivamente para modelos fabricados en la UE a partir de 2028.
En diciembre se deberá ratificar para convertirlo en Ley
El eurodiputado italiano del Partido Popular Europeo, Massimiliano Salini, ha sido el ponente de una propuesta cuyo texto deberá ser ratificado por el pleno del Parlamento Europeo el próximo mes de diciembre.
Para Salini, con este acuerdo de decir adiós al veto que prohibía los vehículos de combustión en 2035, se devuelven las perspectivas comerciales a toda la cadena de suministro a la vez que se premia la producción siderúrgica europea.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.





















