- China no parar de buscar opciones para sortear los aranceles de la UE a los vehículos eléctricos
- La inversión de las fábricas chinas en Marruecos es de miles de millones de euros
- Las marcas chinas se marcan como objetivo asaltar el mercado alemán del automóvil
China lleva casi dos años toreando a la Unión Europea con los vehículos enchufables como grandes protagonistas. El 30 de octubre de 2024 entraron en vigor los aranceles definitivos de la Unión Europea a la importación de vehículos eléctricos desde China, tras su publicación en el Diario Oficial de la UE el día anterior, si bien con anterioridad, la Comisión Europea había aplicado una versión provisional de estas tasas el 4 de julio de 2024.
Entonces, los aburguesados políticos europeos pensaron, erróneamente, que esos aranceles frenarían en seco la desleal competencia que los fabricantes chinos, subvencionados hasta la médula por el gobierno de su país, estaban ejerciendo sobre los fabricantes europeos, carentes de esos cuantiosos apoyos económicos. No fue así.
China siempre va varios pasos por delante de Europa
No fue así porque, entre otras cosas, China ya estaba preparada para lo que iba a ocurrir (tiene ojos y oídos en todas partes y en el centro de la toma de decisiones de la UE, por supuesto). China sabía que los vehículos híbridos enchufables iban a estar exentos de esas tasas extras y se ha dedicado, desde entonces, a llenar el Viejo Continente de este tipo de vehículos. Y también sabía las condiciones que se iban a imponer para considerar que un vehículo eléctrico era importado desde China, así que decidió ensamblar las piezas en territorio europeo sorteando las tasas y de paso dar unos cuantos ‘capotazos’ a la UE.
Desde esa fecha, han sido múltiples las marcas chinas que han llegado a acuerdos para utilizar fábricas europeas que estaban pasando dificultades, para ensamblar las piezas que exporta sin aranceles y acabar configurando coches eléctricos que se pueden vender en Europa sin tasas suplementarias.
Pero ahí no ha quedado la cosa. Por si a la UE se le ocurría implementar aranceles a la importación de vehículos PHEV desde China (algo que se está considerando y seguro que acabará ocurriendo) o buscar alguna otra solución para entorpecer su estrategia de ensamblaje de vehículos eléctricos, lleva un tiempo invirtiendo cantidades ingentes de dinero en Marruecos para crear un tejido industrial en el país norteafricano que puede hacer temblar los cimientos de Europa.
El acuerdo de libre comercio entre Marruecos y la UE, la clave
El libre comercio entre la Unión Europea y Marruecos se rige por el Acuerdo de Asociación UE-Marruecos, firmado en 1996 y en vigor desde marzo de 2000. Este pacto creó una zona de libre comercio para productos industriales y se ha ampliado con protocolos agrícolas y adaptaciones recientes sobre el Sáhara Occidental.
Las relaciones comerciales y de inversión entre la UE y Marruecos son importantes, puesto que la UE es el principal socio comercial de Marruecos y, junto con Argelia, Marruecos es el mayor socio comercial de la UE entre los países de la vecindad meridional. La UE es también el mayor inversor extranjero en Marruecos.
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Todo esto queda muy bonito sobre el papel, pero en la práctica está creando unos conflictos en diferentes sectores que tienen muy difícil solución, y en los que sale perjudicada Europa. El conflicto agrario es de todos conocidos y viene de lejos, pero el conflicto industrial puede ser el siguiente.
Si China se dedica a fabricar coches eléctricos y baterías en Marruecos, donde los salarios son casi cuatro veces menos que en España, y Marruecos los exporta a la UE aprovechando el tratado de libre comercio, los aranceles quedarían en papel mojado.
La ciudad Tecnológica Mohammed VI Tanger Tech
En una inhóspita zona de los alrededores de Tánger se está levantando un proyecto industrial de decenas de miles de millones de euros: La ciudad Tecnológica Mohammed VI Tanger Tech. Según algunos medios de comunicación marroquíes, ya hay más de 40 compañías, la gran mayoría procedentes de China, que han firmado los documentos para instalarse en Tanger Tech.
Según se ha avanzado, el proyecto pretende crear más de 20.000 puestos de trabajo directo y se calcula que en una primera fase va a contar con más de 3.500 millones de euros de inversión, la gran mayoría procedente de China. Al parecer se construirán fábricas de componentes, de baterías, de cátodos y… de coches.
Con el Estrecho de Gibraltar a tiro de piedra y a las puertas de Europa, el enclave es estratégico para asaltar el mercado europeo por la puerta de atrás y con la inestimable colaboración de su aliado. Un aliado que, como se está viendo en Ceuta, se pasa por el forro de sus caprichos a la UE cuando le interesa, a sabiendas de que los pusilánimes políticos de Bruselas (salvo contadas excepciones), muchos de ellos sospechosamente afines al reino alauita, no van a hacer frente a sus afrentas.
La Comisión Europea ya pilló el año pasado a China haciendo de las suyas. Unas ruedas de aluminio importadas desde Marruecos habían sido objeto de subsidios procedentes tanto de Rabat como de Pekín. Los funcionarios europeos no se fían de Marruecos, pero a veces resulta sumamente complicado determinar cuándo el país africano se salta las normas con China como gran beneficiado. Las señales de alarma están encendidas ¿Cuánto tardarán en reaccionar los políticos de Bruselas? Esperemos que no sea demasiado tarde.
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Más de tres décadas dedicado a informar, en papel, radio, TV e Internet. Soriano con alma de madrileño. Apasionado del motor y del deporte. No siempre la vida nos va sobre ruedas, aunque todos desearíamos que así fuera y si es con un motor eléctrico por medio, mejor.

















