- El Santana Cajal será el segundo modelo de la nueva etapa de la marca tras la pick-up Santana 400.
- La gama arrancará con versiones diésel y gasolina, siempre con transmisión automática y tracción total permanente 4WD.
- La plataforma permitirá incorporar posteriormente una variante REEV, con tecnología eléctrica de rango extendido.
El regreso de Santana al mercado no podía quedarse en un único modelo. La marca de Linares necesitaba algo más que una pick-up para demostrar que su nueva etapa tiene recorrido. Un segundo paso que ya tiene nombre: Santana Cajal. Se trata de un todoterreno de 4,7 metros que llegará durante la segunda mitad del año con versiones diésel y gasolina, pero que se guarda un as en la manga de cara a 2027 con la variante REEV, es decir, un eléctrico de autonomía extendida.
En un vehículo pensado para uso rural, trabajo, viajes largos y conducción fuera del asfalto, los modelos eléctricos todavía pueden generar ciertas dudas. Peso, autonomía real, infraestructura de recarga y exigencia son algunos de los condicionantes que pueden surgir. De ahí que la firma haya decidido guardarse las espaldas con la tecnología de rango extendido ya que le permitirá circular en modo 100% eléctrico, pero con la tranquilidad de no tener que depender de una recarga inmediata gracias al motor térmico que actúa como generador.
Un 4×4 de 4,7 metros para ampliar la nueva gama Santana
Santana aún no ha comunicado los datos técnicos de esa versión, por lo que conviene esperar antes de hablar de batería, autonomía eléctrica o potencia. Lo relevante, por ahora, es que el nuevo Cajal nace sobre una plataforma multitecnológica, preparada para distintas alternativas de propulsión.
Lo que también sabemos, lógicamente, es que el Cajal será el segundo modelo de esta nueva etapa, iniciada con la Santana 400, la pick-up que conocimos a finales de año y que no solo marcó el retorno de la compañía al panorama automovilístico, sino que recuperaba ese espíritu más profesional de la marca. Pero con el Cajal se abre un nuevo camino, pues este SUV de cinco plazas está pensado para combinar trabajo, uso diario y ocio siempre fuera del asfalto.
Según la información facilitada por la marca, el Cajal mide 4,7 metros de largo, 1,9 metros de ancho, 1,9 metros de alto y cuenta con una batalla de 2,7 metros. Cotas propias de un todoterreno de gran tamaño, alejado eso sí de los Clase G o Land Cruiser pero más próximo a un Jeep Wrangler y como es lógico todas las mecánicas contarán tracción total permanente 4WD y transmisión automática.
Un nombre con carga española
Lo más representativo de esta llegada quizá sea la elección del nombre. Pues bien, Santana lo justifica explicando que dado que este modelo se encarga de iniciar una nueva filosofía dentro de la marca, era de recibo que tuviese un nombre representativo. Por ello y como aseguran “la compañía inaugura una tradición por la que los nombres de sus vehículos rendirán homenaje a España, a su historia, a sus territorios más emblemáticos y a las figuras que, con su talento y aportación, han proyectado el nombre de nuestro país a nivel internacional”.
En este caso, el Cajal rinde homenaje a Santiago Ramón y Cajal, médico, investigador y Premio Nobel de Fisiología o Medicina en 1906. La elección tiene sentido dentro de la nueva narrativa de la compañía. Santana no quiere volver solo como una marca de todoterrenos fabricados o ensamblados en Linares, sino como un proyecto con identidad española reconocible.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















