- Las coberturas básicas no cambian: responsabilidad civil, asistencia, robo, lunas o defensa jurídica siguen siendo importantes.
- En un eléctrico conviene revisar qué ocurre con el cable, la batería de alta tensión y el punto de recarga doméstico.
- Pelayo incluye asistencia específica, recarga in situ y traslado al punto de recarga más cercano si el vehículo queda inmovilizado.
Contenido ofrecido por Pelayo Mutua de Seguros. La llegada del coche eléctrico ha obligado a muchos usuarios a cambiar algunas de las rutinas que teníamos demasiado integradas. Las gasolineras se han sustituido, en casi todos los casos, por la recarga en casa, se planifican mejor los viajes largos, aparece el cable como una pieza más del día a día y la batería deja de ser una palabra genérica para convertirse en el componente más valioso del vehículo. Con el seguro de coche ocurre algo parecido: la base sigue siendo la misma, aunque hay coberturas que conviene mirar con más atención.
Un eléctrico necesita, como cualquier coche, responsabilidad civil obligatoria, protección frente a daños a terceros, asistencia en viaje, seguro del conductor, defensa jurídica o coberturas frente a robo, incendio y lunas, según la modalidad contratada. Esa parte no cambia demasiado respecto a un vehículo de gasolina o diésel.
La diferencia aparece en todo lo que rodea a la recarga y a la batería. Ahí es donde una póliza pensada para un coche convencional puede quedarse corta si no contempla las necesidades concretas de un vehículo eléctrico o híbrido enchufable.
El cable también forma parte del coche
El cable de carga no es un accesorio menor. Sin él, un eléctrico puede quedar limitado a determinados puntos públicos o perder la posibilidad de cargar en casa. Además, puede sufrir daños, robo o rotura, especialmente si se utiliza con frecuencia fuera de un garaje privado.
Pelayo incluye en su seguro para coche eléctrico la cobertura del cable y el enchufe de carga cuando forman parte del equipamiento de serie o son accesorios del fabricante, tanto en caso de daños como de robo, resultando bastante práctica para quien ya utiliza un eléctrico a diario.
También entra en juego el punto de recarga doméstico. Muchos propietarios instalan un cargador en su plaza de garaje y lo incorporan a su rutina como si fuera una extensión natural del coche. Pelayo también cubre daños en postes de recarga propiedad del asegurado por robo, robo total y actos vandálicos, con un límite de 200 euros.
La batería de alta tensión exige una mirada propia
La batería es el elemento que más dudas genera al comprar un eléctrico, nuevo o usado. No solo por su precio, también por el valor que aporta al coche. De su estado dependen la autonomía, el rendimiento y buena parte del valor residual.
Con Pelayo se elimina la depreciación en las garantías actualmente afectadas respecto a las baterías de alta tensión en vehículos eléctricos. Este punto resulta especialmente relevante porque, en un siniestro, la antigüedad del coche y de sus componentes puede influir en la indemnización si la póliza no contempla un tratamiento específico.
No se trata de convertir cualquier avería en una sustitución automática de batería. Como ocurre en otros seguros, habrá que atender a las condiciones de la póliza y al origen del daño. Lo importante es que el seguro del eléctrico empieza a reconocer que la batería no es una pieza más.
Quedarse sin carga no es quedarse sin gasolina
La asistencia en carretera también cambia de matiz. En un coche de combustión, un error de combustible o un depósito vacío tienen una solución conocida. En un eléctrico, una batería agotada requiere otra respuesta.
Pelayo ofrece recarga in situ en el lugar donde el vehículo haya quedado inmovilizado. Si no es posible cargar allí, el seguro contempla el traslado hasta el punto de recarga más cercano, sin límite de kilometraje. Esta cobertura cobra especial interés en viajes largos o en zonas donde la infraestructura aún no es tan abundante como en las grandes ciudades. A ello se suma la asistencia desde kilómetro cero, una cobertura importante en cualquier coche, pero especialmente útil cuando el vehículo eléctrico se utiliza a diario y depende de una planificación de carga.
Asesoramiento para una movilidad que aún genera dudas
El eléctrico no solo plantea preguntas. También aparecen dudas sobre ayudas públicas, normativa, zonas de bajas emisiones o planificación de rutas con puntos de recarga. Pelayo incluye dentro de la cobertura de Asesoría del automóvil consultas genéricas sobre movilidad eléctrica, subvenciones, regulación y planificación de trayectos en función de la infraestructura disponible. Y es que muchos conductores están comprando su primer coche eléctrico y todavía necesitan orientación en cuestiones que antes no formaban parte de la decisión de compra.
El seguro, por tanto, no cambia en su esencia: sigue protegiendo al conductor, al vehículo y a terceros. Lo que cambia es el entorno del coche. La recarga, el cable, la batería y la asistencia energética pasan a ser parte de la experiencia. Y al contratar una póliza, conviene asegurarse de que también forman parte de la cobertura.
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