Investigadores de EEUU señalan que los neumáticos usados podrían convertirse en baterías para coches eléctricos

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Las baterías que los fabricantes instalarán en los vehículos eléctricos de próxima generación están evolucionando a pasos agigantados. Un grupo de investigadores estadounidenses ha descubierto la forma de reciclar neumáticos usados y convertirlos en baterías con mayor capacidad que las actuales y sobre todo, más económicas. Un paso más allá para el almacenamiento de energía.

La tecnología debe ser capaz de ofrecernos baterías para los coches eléctricos con mucha más autonomía de lo que tenemos ahora en el mercado. Existen numerosas investigaciones tratando el tema con nuevos materiales, grandes factorías, pero nunca nos hemos parado a pensar lo importante de realizar una batería de la forma más sostenible para el medio ambiente.

Investigadores de Oak Ridge National Laboratory

Ahora un grupo de investigadores del departamento de energía del Oak Ridge National Laboratory afirman que es viable usar neumáticos usados para construir baterías, de esta manera reciclamos uno de los componentes más contaminantes de un automóvil y lo convertimos en baterías.

El proyecto se centra en la sustitución del ánodo de carbono de las baterías de iones de litio por el material resultante tras la conversión del neumático usado. El ánodo de carbono es una parte fundamental de las baterías porque está cargado negativamente y se uso para el almacenamiento de litio durante la carga de la batería. Este proceso, descrito en el artículo de la revista RSC Advances, y aunque está en una fase temprana en su desarrollo, apunta maneras y seguro que acabamos viéndolo en las baterías de la próxima generación.

Carbono pirolítico del caucho

La técnica empleada por este equipo es un tratamiento para recuperar el carbono pirolítico del caucho descomponiendo el neumático en trozos diminutos para luego descomponerlos en un baño de ácido sulfúrico. Tras filtrarlo éste se convierte en una pieza sólida que solo necesita ser calentada con nitrógeno para convertirse en carbono específico para ser empleado como ánodo al tener poros milimétricos.

Los investigadores realizaron una batería a escala en el laboratorio con una capacidad superior a las actuales que emplean el grafito como ánodo. Tras 100 ciclos de carga las propiedades fueron mejores que los resultados obtenidos con una batería convencional, un hecho que se atribuye a la microestructura de este ánodo creado a partir de neumáticos usados.

Este nuevo método podría eliminar de un plumazo una de las mayores complicaciones que tiene fabricar baterías de iones de litio, su coste (las baterías de un vehículo eléctrico compacto tienen un precio de aproximadamente 6.000 euros), al reducirlo muchísimo gracias al reciclaje de neumáticos usados, un componente muchísimo más económico que el grafito. Además, el objetivo es que estas baterías sean mucho más estables y su duración sea mayor, aunque para eso tendrán que pasar unos cuantos años.

Fuente: Alt1040 – Jorge Valero

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