- Toyota aportará su experiencia industrial para mejorar productividad, calidad y costes en la fabricación de los eVTOL de Joby.
- La alianza busca preparar la producción comercial de taxis aéreos eléctricos, todavía pendiente de certificación aeronáutica.
- El movimiento confirma que la movilidad aérea eléctrica entra en una fase menos experimental y más industrial.
El coche volador ha servido durante décadas para llenar tanto portadas como el imaginario de los más soñadores, pero detrás de esa idea romántica, existe algo menos espectacular y mucho más exigente: la fábrica. Conseguir que un eVTOL despegue, vuele y aterrice con seguridad ya es un desafío enorme. Fabricarlo en serie, con costes razonables y capacidad para superar las certificaciones aeronáuticas, es otra cosa muy distinta.
Ahí es donde entra Toyota. La compañía japonesa, junto a Joby Aviation, ha puesto en marcha la primera fase de una alianza estratégica para crear una empresa conjunta dedicada a preparar la producción a gran escala de los taxis aéreos eléctricos de la firma estadounidense. La idea es que Toyota aporte una de sus grandes especialidades: transformar un producto complejo en un proceso industrial estable.
De la carretera al cielo
Joby desarrolla una aeronave eléctrica de despegue y aterrizaje vertical, conocida como eVTOL, pensada para operar servicios de taxi aéreo en trayectos urbanos y regionales. Despegan como un helicóptero, vuelan de forma más parecida a un avión y prometen hacerlo con menos ruido y sin emisiones locales durante la operación. La problemática es que todavía se encuentra varias trabas: certificación, infraestructura, aceptación pública, regulación del espacio aéreo y, por supuesto, fabricación.
La aportación de Toyota no se centra en diseñar de una manera más eficiente la propia aeronave, sino en mejorar el modo de construirla. Procesos, productividad, control de calidad, costes, trazabilidad, logística y capacidad de repetición. Toyota lleva casi una década apoyando a Joby. Ha invertido en la compañía, ha colaborado en el desarrollo de procesos de fabricación y ya había participado en demostraciones públicas de vuelo en Japón. Este nuevo paso refuerza esa relación y pone el proyecto en una fase más delicada: preparar la producción comercial.
Los fabricantes de coches miran hacia arriba
Toyota no está sola en esta carrera. La movilidad aérea se ha convertido en una zona de interés para varios fabricantes, aunque cada uno ha elegido un camino distinto. Suzuki trabaja con SkyDrive en Japón y ya participa como socio de producción de su eVTOL, con fabricación iniciada en instalaciones de la propia Suzuki. Hyundai creó Supernal, su división de movilidad aérea, y presentó el concepto S-A2, un eVTOL para piloto y cuatro pasajeros pensado para trayectos urbanos de corta distancia. Stellantis se ha aliado con Archer Aviation para industrializar el Midnight, otro taxi aéreo eléctrico que busca escalar producción en Estados Unidos.
China también empuja fuerte. Xpeng, a través de su división Aridge (antes Xpeng AeroHT), trabaja en un vehículo modular con componente aéreo y prevé avanzar hacia entregas iniciales antes de una producción más amplia. Embraer, desde Brasil, desarrolla Eve Air Mobility, uno de los proyectos con más pedidos acumulados y con campaña de certificación en marcha.
La lista muestra que este mercado ya no pertenece solo a start-ups aeronáuticas. Los fabricantes de coches han entendido que su experiencia en electrificación, baterías, software, producción en serie y control de costes puede tener valor en un sector donde muchos proyectos han volado bien.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















