- La DGT prevé más de 104 millones de desplazamientos de largo recorrido entre julio y agosto, un 3,7% más que el verano pasado.
- En un eléctrico o híbrido enchufable, planificar la ruta debe incluir puntos de recarga, margen de batería y alternativas si una estación está ocupada.
- Las paradas cada dos horas o 200 kilómetros encajan con la recarga, pero no deben convertirse en momentos de distracción con apps o pantallas.
Habitualmente, quien afronta un desplazamiento en la época estival y tenía un coche de combustión, se limitaba a revisar los neumáticos y los diferentes niveles de líquidos (limpiaparabrisas, aceite…). Pero en un coche eléctrico o en un híbrido enchufable, las prioridades cambian ligeramente. No porque viajar sea más complicado, que ya no lo es, sino porque la energía forma parte de la organización del trayecto.
Saber dónde se va a cargar, cuánto margen de batería conviene mantener y qué alternativa existe si una estación está ocupada puede marcar la diferencia entre un desplazamiento tranquilo y una jornada innecesariamente tensa. La Fundación RACE ha recordado, coincidiendo con el inicio de la Operación Salida 2026, que la planificación y la responsabilidad al volante serán claves en un verano especialmente intenso.
La Dirección General de Tráfico prevé más de 104 millones de desplazamientos de largo recorrido entre el 1 de julio y el 31 de agosto, con 49,7 millones en julio y 54,5 millones en agosto. En ese escenario, cualquier error se amplifica: más tráfico, más calor, más familias viajando con el coche cargado y más conductores compartiendo los mismos corredores de salida y retorno.
Que la recarga sea descanso, no una ansiedad
Para los que se echan a la carretera en un eléctrico, la primera decisión no debería ser saber dónde está el cargador más rápido, sino que la ruta se lógica y adaptada. Conviene salir con la batería cargada, pero también con una previsión realista del consumo. En verano, la climatización, el peso del equipaje, las bicicletas, los cofres de techo o una velocidad sostenida en autopista pueden elevar el gasto de kWh más de lo que muchos conductores esperan. La autonomía homologada sirve como referencia, pero no sustituye a la experiencia real del viaje.
La Fundación del RACE recomienda detenerse al menos 10 o 15 minutos cada dos horas o cada 200 kilómetros para descansar, hidratarse, estirar las piernas y recuperar atención. Si conducimos un eléctrico, esa pauta puede integrarse con la recarga siempre que se prepare bien. La parada ideal no es necesariamente la más rápida sobre el papel, sino la que coincide con un descanso lógico, tiene varios puntos disponibles, permite comer o ir al baño y ofrece una alternativa cercana si algo falla.
El error más habitual es apurar demasiado la batería. Llegar a una estación con un 3% puede parecer eficiente, pero en días de mucha circulación aumenta el riesgo de encontrar el punto ocupado, averiado o con menos potencia de la prevista. Lo ideal para reducir el estrés es viajar con margen e incluso planificar si se puede una reserva del punto, más aún si viajamos con niños, animales, personas mayores o por zonas poco conocidas.
También conviene preparar antes de salir las aplicaciones necesarias, tarjetas RFID o sistemas de pago. Hacerlo en plena autopista, con el coche parado junto a un cargador y la familia esperando, suele ser una mala idea. Y hacerlo mientras se conduce, directamente, no debería entrar en discusión.
Los híbridos enchufables también necesitan planificación
En los híbridos enchufables, el viaje de verano suele plantearse de otra manera. No existe la misma dependencia de la recarga durante el trayecto, pero eso no significa que la batería sea irrelevante. Salir con el 100% de la capacidad te va a permitir aprovechar el modo eléctrico en los primeros kilómetros, en atascos, accesos urbanos o zonas de bajas emisiones. También ayuda a que el sistema híbrido trabaje con más margen y a que el consumo real no se dispare.
En autopista, algunos modelos permiten reservar carga para el final del trayecto o para zonas urbanas. Otros gestionan la energía automáticamente con el navegador. En cualquier caso, lo importante es no tratarlo como un coche de gasolina pesado con una batería vacía. Cuando se viaja así, buena parte del sentido del híbrido enchufable desaparece.
La planificación también afecta al destino. Si el alojamiento dispone de un punto de carga, aunque este sea lento, puede permitirnos recuperar energía durante la noche y permitirnos circular sin encender el motor de combustión durante los trayectos cortos que vayamos a realizar por las inmediaciones. Si no lo tiene, no está de más que localices alguno para permitirte un ahorro que, a la larga, vas a notar.
El mantenimiento sigue siendo clave
Una de las ventajas del eléctrico es que tiene menos mantenimiento que uno de combustión. Pero ojo, porque eso no supone que puedas salir a carretera sin revisión alguna. Los neumáticos, como ya te hemos dicho en otros artículos, son especialmente importantes, porque soportan más peso y reciben mucho par desde parado. Presión, desgaste y estado general deben comprobarse antes de un viaje largo, más aún si el coche va cargado.
También hay que revisar frenos, alumbrado, líquido limpiaparabrisas, refrigeración de la batería si el fabricante contempla comprobaciones específicas y el estado de los cables de carga. En los PHEV se suma la revisión habitual del motor térmico. El RACE recuerda además la importancia de colocar bien el equipaje y de llevar a los niños en sistemas de retención adecuados. En un eléctrico, un maletero muy cargado no solo afecta a la seguridad; también aumenta el consumo y reduce autonomía.
Viajar con animales exige la misma seriedad. Deben ir sujetos con sistemas homologados o en transportines adecuados, y antes de abrir puertas o maletero conviene asegurarse de que no puedan salir de golpe ya que en áreas de servicio con tráfico, niños y vehículos maniobrando puede evitar un susto importante.
Ahorra energía manteniendo la seguridad
El calor invita a algunos conductores a buscar pequeñas trampas para consumir menos: reducir el aire acondicionado, abrir ventanillas en carretera o alargar una parada para evitar cargar unos minutos más. No merece la pena. La climatización debe usarse de forma razonable, pero mantener una temperatura adecuada dentro del habitáculo ayuda a conservar la atención y reduce la fatiga.
La conducción eficiente tampoco consiste en circular demasiado despacio, estorbar al resto del tráfico o hacer maniobras extrañas para regenerar energía. Consiste en anticiparse, mantener velocidad estable, respetar la distancia de seguridad, evitar acelerones innecesarios y no convertir cada adelantamiento en una exigencia para la batería o para los frenos. En un eléctrico, esa suavidad se nota enseguida en el consumo. En un híbrido enchufable, ayuda a que la parte eléctrica trabaje durante más tiempo.
Lógicamente cobra más sentido respetar los límites de velocidad, mantener distancia, circular por la derecha, adelantar correctamente y, sobre todo, aplicar tolerancia cero con alcohol, drogas o medicamentos que puedan afectar a la conducción. En caso de siniestro, sigue vigente el protocolo PAS: proteger la zona, avisar a emergencias y socorrer si se está preparado para hacerlo. En vehículos electrificados, además, conviene seguir siempre las indicaciones de emergencia del fabricante y evitar manipular componentes de alta tensión tras un golpe.
Viajar en eléctrico ya es perfectamente posible pero exige planificación, calma y sentido común.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.

















