Carr-e es una de las innovaciones ideadas por empleados de Ford en los últimos años. Un transporte personal, para el tramo final de los desplazamientos, que se puede llevar en el hueco de la rueda de repuesto.

Cuando Ford lanzó un desafío de innovación que crease un dispositivo que ayude a los usuarios a moverse por la ciudad, al ingeniero de sistemas Kilian Vas, con sede en Colonia (Alemania), se le ocurrió que la solución podía ser un asistente eléctrico de cuatro ruedas al que llamó Carr-E.

El último tramo de cualquier desplazamiento urbano puede ser complicado. Al llegar a la estación del tren o aparcar en la ciudad aun queda un trayecto hasta el destino final. Los usuarios guardan el Carr-E en su vehículo y lo pueden utilizar en zonas en las que los coches no pueden circular.

Carr-e, la rueda de repuesto eléctrica
Carr-e, la rueda de repuesto eléctrica

Su diseño circular y compacto le permite ocupar el mismo espacio que hay en el interior de la rueda de repuesto de un coche.

Además de transportar pasajeros, Carr-E puede emplearse para transportar objetos pesados. Los usuarios solo tienen que colocar el objeto sobre el dispositivo y éste seguirá a un transmisor electrónico que tienen en su poder.

Vas considera Carr-E una de las muchas soluciones del ecosistema avanzado de transporte que está creciendo en ciudades de todo el mundo. “La innovación es muy importante para mí”, afirma Vas, que trabajó con sus compañeros Daniel Hari y el doctor Uwe Wagner, diseñadores de Ford Europa y especialistas en prototipos de la universidad RWTH de Aachen para crear Carr-E. “Me inspiró el avance de Ford hacia el objetivo de convertirse en una empresa de automóviles y también de movilidad, además de la dedicación de nuestro fundador Henry Ford para transformar los modos de transporte”.

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