Carlos y Gonzalo: cinco años en Movilidad Eléctrica

Ya hace cinco años que echamos a rodar, y lo hicimos en silencio, como un motor eléctrico que se desliza suave por la carretera. Lo hicimos de puntillas, sin querer molestar a los grandes medios del motor.

Hablábamos de kilovatios hora en lugar de litros por kilómetro, y de puntos de carga en lugar de surtidores de combustible, y nos volvíamos locos tratando de explicar los tipos de conectores y sus diferencias.

Pregonábamos medio ambiente, calidad del aire, silencio, energía renovable, eficiencia… y respirábamos hondo y contábamos hasta cinco antes de responder cuando nos preguntaban “Pero ¿dónde se carga? ¿Y con eso puedo viajar? ¿Cuanto consume?…” ¡Cuánta paciencia…!

Solo que no éramos los únicos en hacer uso de nuestra paciencia. También la tuvieron con nosotros los responsables de las marcas; los que por suerte o desgracia se encargaban del “coche eléctrico” de turno. Nuestro agradecimiento por su labor didáctica; hemos aprendido mucho.

Empezamos probando coches como un juego. Nos apasionaba subirnos a un eléctrico y que nos mirasen, que nos señalaran al pasar. Y después contarlo, tratar de transmitir la emoción de conducir un coche que no era coche, que era algo más que eso.

Ya han pasado cinco años de jornadas, congresos, y ruedas de prensa hablando de movilidad sostenible, de sus virtudes y de sus frenos. Varias máximas: autonomía, recarga, precio, batería, ayudas. Y un deseo común: el despegue definitivo de la movilidad eléctrica

Recuerdo que un personaje muy conocido del sector me dijo un día que el despegue de las ventas del vehículo eléctrico sería como el bote de ketchup sobre la hamburguesa. “Mira Carlos – me dijo – Cuando tratas de echar el ketchup en la hamburguesa apenas sale tomate mezclado con aire, pero cuando agitas el bote has de tener cuidado para que no te inunde la hamburguesa.”

Me lo contaba en 2013, cuando las ventas anuales apenas superaban los cuatrocientos vehículos.

En el pasado mes de octubre, las ventas acumuladas del año eran de 6.550 unidades y se prevé que ronden las 8.000 unidades al finalizar el año. Son cifras aún muy pequeñas con respecto a las ventas de vehículos de combustión, pero sólo quiero dejaros una reflexión que ya hice tiempo atrás: Multiplicad por dos sucesivamente la cifra de ventas de 2013 (400) y veréis qué cifra os sale cuando llegáis a 2017. Curioso ¿verdad? Pues seguid 3 años más hasta 2020 y tendréis una cifra cercana a los 50.000 vehículos eléctricos.

Cinco años no son nada pero dan mucho de sí. Miles de artículos escritos hablando de las ventajas de la movilidad eléctrica, miles de horas de trabajo tratando de informar y de formar, tal vez hayan convencido a algunos y ayudado a otros.

Sabemos que no es suficiente y que debemos hacer más. Pero tiempo al tiempo. Ya se nos oye al rodar.

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