fábricas de coches eléctricos
Chinese workers assemble Qiantu K50 electric roadsters on the assembly line at the auto plant of Qiantu Motor in Suzhou city, east China's Jiangsu province, 8 August 2018. Chinese EV start-up Qiantu Motor launched its first electric roadster marque K50 on Wednesday (8 August 2018) at its auto plant in Suzhou, an eastern Chinese city just one hour drive from Shanghai. Equipped with two electric motors with 320kw of maximum combined power and 680 Nm of maximum torque, the 1.96-tonne two-door two-seater roadster with an all carbon-fiber body and aluminium-alloy body structure is able to accelerate from 0kph to 100 kph in 4.6 seconds and its NEDC (New European Driving Cycle) range reaches 380km. The retail price of K50 is RMB 754,300 yuan (US$110,300), and the subsidized price is 686,800 yuan (US$100,500).

Hemos realizado una pequeña investigación sobre las condiciones de producción en algunas de las principales factorías de vehículos eléctricos y nuestra conclusión es que hay que dejar ya de lado y para siempre los estereotipos del pasado que nos mostraban la producción industrial china como algo retrasado, sucio, descoordinado y en definitivas cuentas ineficiente.

Posiblemente, las factorías de vehículos eléctricos en China estén entre las más avanzadas del mundo. El nivel de automatización es enorme, los robots son mucho más numerosos que los operarios humanos y el resultado está siendo que están poniendo en la calle un buen número de vehículos con una factura impecable y a un precio muy competitivo. Vamos a describir someramente algunas de estas factorías que hemos estudiado para los lectores de movilidadelectrica.com

Fábricas de coches eléctricos en China

En primer lugar, vamos a hablar de la fábrica de donde salen los Hongguang Mini EV, el pequeño coche con solo 170 km de autonomía y un precio inferior a los 5.000 euros que está revolucionando el mercado chino. El eléctrico tarda solo 4 horas en fabricarse de principio a fin y en la cadena de montaje de la compañía tienen listo un vehículo a cada minuto.

Todo el recinto de la fábrica está atendido por una pequeña flota de vehículos autónomos Baojun E100 que ayudan a transportar componentes por la instalación, circulando a poca velocidad como parte de los experimentos de esta marca en la conducción autónoma.

Otro ejemplo es la planta de fabricación de BYD, en la ciudad meridional china de Shenzhen, que cuenta con 600 trabajadores y un montón de robots que montan neumáticos y salpicaderos en coches eléctricos que salen de la línea de montaje final cada 90 segundos. “Podría ser cada 45 segundos”, dice el coordinador de la fábrica, Jun Li, mientras señala una larga fila de carrocerías recién soldadas y pintadas. “Podemos fabricar 900 al día en plena producción. Ahora hacemos 500 al día”.

Los procesos de fabricación de Chang’an, Nio y Xpeng son igualmente avanzados. Esta última va a abrir su segunda factoría en Cantón este mismo año y una más en Wuhan el año que viene, elevando su capacidad de producción a los 400.000 vehículos anuales. En su primera factoría de Zhaoqing, según informa Roboticstomorrow, la compañía ya cuenta con procesos de avanzada automatización en el que algunas de las acciones más comunes son tarea exclusiva de su plantilla de robots.

De hecho, estas fábricas están creando un nuevo estándar global. El panorama general de una planta de producción de vehículos eléctricos en China es un ecosistema en el que conviven en un preciso equilibrio las máquinas y los operarios humanos. No en vano, las numerosas plantas de vehículos abiertas y en proceso de construcción están incrementando fuertemente la demanda de robots industriales.

En declaraciones a Nikkei, el presidente y director general de Fanuc, el fabricante japonés de robots industriales, Kenji Yamaguchi, asegura ver grandes oportunidades en el cambio global hacia los vehículos eléctricos, ya que considera que “el diseño de los vehículos eléctricos es muy diferente al de los vehículos de gasolina, ya que requieren menos piezas, de tal forma que las líneas de fabricación de los vehículos eléctricos implican más robots que las de los coches de gasolina”. Continua afirmando que “últimamente, la mayoría de nuestros grandes contratos se centran en la electrificación de los vehículos y, en particular, en las baterías de los vehículos eléctricos”, pues “los motores son físicamente complejos, por lo que resultaba difícil ensamblarlos con robots”, dijo. “Pero las baterías tienen una forma más sencilla y su montaje implica movimientos más repetitivos, lo que las hace más adecuadas para los robots”, añadió.

En esa misma tendencia se debe enmarcar la puesta en funcionamiento de la nueva fábrica en Shanghai del Grupo ABB, en la que empresa suizo-sueca líder en tecnología de automatización industrial y suministro de electricidad ha invertido 150 millones de dólares. La fábrica es la más grande de esta empresa, mayor que la de EEUU y la de Europa, con una capacidad para fabricar hasta 100.000 robots industriales al año. En concreto, ABB está ayudando a NIO, la empresa emergente de coches eléctricos con sede en Shanghai, a construir una fábrica altamente automatizada y está proporcionando soluciones de carga rápida para las baterías utilizadas en sus vehículos. Las plantas de Xpeng también están automatizadas con robots de ABB.

El CEO del grupo ABB, Ulrich Spiesshofer, señala al diario South China Morning Post:  “China cuenta con más de 400 empresas en el sector de los vehículos eléctricos. Hay enormes oportunidades para que ayudemos con la ola de inversiones en la fabricación de vehículos eléctricos”.

ABB no es la única que apuesta por China. Su rival alemán Kuka, que fue adquirida por el fabricante chino de electrodomésticos Midea en 2016, está construyendo una fábrica en Shunde, en la provincia meridional china de Guangdong, que para 2024 tendrá una capacidad anual de producción de 75.000 robots industriales.

En definitiva mientras algunas mentes en Europa todavía piensan irse a fabricar a China por sus bajos salarios y escasa organización, un día despertarán descubriendo que sus hijos tienen que viajar a China para estudiar métodos modernos de producción industrial.

Desde China, Pedro Ceinos.

Imagen cedida por Depositphotos.

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