- Las baterías Naxtra alcanzan 175 Wh/kg con hasta 500 km de autonomía y más de 10.000 ciclos de carga.
- Operan de -40°C a 70°C sin perder potencia, con menor riesgo de incendio y carga rápida incluso con baja batería.
- Los precios del carbonato de litio suben más del 50% en China, forzando paradas en producción LFP y abriendo paso al sodio-litio.
La movilidad eléctrica está a punto de vivir un cambio profundo por ‘culpa’ de CATL. El gigante chino que suministra baterías a la mayoría de los fabricantes globales, ha anunciado que este 2026 marcará el inicio de una era de despliegue masivo de baterías de sodio. Esto llega en un momento clave, con los precios del litio disparados y las tensiones en la cadena de suministro que amenazan la asequibilidad de los vehículos eléctricos. La empresa dejó claro que el sodio y el litio formarán una dupla dominante, bautizada como tendencia ‘Dual-Star’.
Pero esto no es fruto de la casualidad. CATL lleva años invirtiendo en esta tecnología, pionera desde 2021 con su primera generación de baterías de sodio-ion. Ahora, con la marca Naxtra lanzada en 2025, el plan es claro: integrarlas en estaciones de intercambio de baterías, turismos, vehículos comerciales y sistemas de almacenamiento estacionario. Esta movida no solo responde a la volatilidad del mercado del litio, sino que abre puertas a una electrificación más accesible y sostenible.
El detonante: la escalada de precios del litio
Todo empezó, como siempre, por culpa de la economía. En China, el carbonato de litio de grado batería ha subido más del 50% en los últimos tres meses, superando los 110.000 yuanes por tonelada (unos 14.000 euros). Esta brutal subida ha obligado a algunos productores de fosfato de hierro y litio (LFP) a paralizar líneas de producción, ya que los clientes rechazan absorber los sobrecostes. Aunque las previsiones para principios de 2026 apuntan a una posible caída en la demanda de baterías por ralentización de ventas de vehículos de nueva energía, la presión actual del litio hace que el sodio sea una alternativa inmediata y viable.
El litio, escaso y concentrado en pocas regiones, siempre ha sido el talón de Aquiles de la transición eléctrica. Factores como la demanda explosiva por almacenamiento para la IA y vehículos de mayor rango han tensado el mercado. Los analistas prevén que el almacenamiento represente el 31% del consumo de litio equivalente en 2026, pero con precios volátiles, las empresas buscan diversificar. CATL, con su posición dominante, lidera este cambio estratégico.
Así son las baterías Naxtra
CATL no parte de cero. Su primera batería de sodio en 2021 ofrecía 160 Wh/kg de densidad energética. En 2024 llegó una segunda generación a 200 Wh/kg, y en abril de 2025 se presentó Naxtra, con hasta 175 Wh/kg para turismos (nivel comparable a las LFP actuales, que rondan los 350 Wh/kg en litio con electrolito líquido, pero con ventajas claras en otros frentes). Estas celdas prometen más de 500 km de autonomía en eléctricos puros y superan las 10.000 recargas, lo que reduce costes de mantenimiento a largo plazo.
Además, han pasado las pruebas de la nueva norma nacional china GB 38031-2025, la más exigente en estabilidad térmica, resistencia mecánica y ciclos de carga rápida (vigente desde mediados de 2026). Esto las certifica como seguras para tracción en vehículos eléctricos, un hito para la tecnología de sodio.
¿Qué ventajas aportan las baterías de sodio?
Ahora bien, ¿qué las convierte en especiales a las baterías de sodio frente al litio? Primero, el sodio abunda en la corteza terrestre, es barato y no depende de minas controvertidas. Segundo, brillan en condiciones extremas: funcionan de -40°C a 70°C, reteniendo el 90% de capacidad a bajas temperaturas y sin degradación notable al 10% de carga. Esto resuelve un dolor de cabeza para los eléctricos en climas fríos, donde el litio pierde punch.
En materia de seguridad, eliminan factores combustibles a nivel material, pasando de una «defensa pasiva» a una protección intrínseca (menos riesgo de fuego o runaway térmico). Cargas más rápidas, mejor rendimiento en frío y menor impacto ambiental las posicionan ideales para flotas comerciales, almacenamiento fijo y hasta turismos asequibles. Comparadas con litio-ion (voltaje 3.6-3.7V vs 2-3V del sodio), sacrifican algo de densidad, pero ganan en ciclo de vida y coste.
Despliegue masivo y el futuro de la industria
El plan de CATL es ambicioso: a partir de 2026, las baterías de sodio entrarán en producción a gran escala, primero en estaciones de intercambio de las mismas (donde ya colaboran con varios socios), para luego expandirse en coches de pasajeros y camiones pesados. Esto coincide con la madurez de la tecnología, lista para suministro masivo según plazos de clientes. La industria global de sodio-ion pasa de la comercialización inicial a la escalada, enfocada en almacenamiento, bajos rangos y ahora vehículos completos.
Para España y Europa, esto podría traducirse en eléctricos más baratos y resistentes. Con CATL suministrando a marcas como Tesla o Volvo, el ‘doble estrella’ sodio-litio democratizará la movilidad sostenible. Mientras el litio se estabiliza, el sodio ofrece estabilidad inmediata. El 2026 será el año en que veamos estos paquetes en carreteras, transformando cómo entendemos las baterías.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.












