- El vehículo eléctrico número dos millones es un BMW i5 M60 xDrive fabricado en Alemania y destinado a un cliente español.
- La planta de Dingolfing concentra buena parte de la producción eléctrica de BMW y ya ha fabricado más de 320.000 BEV.
- BMW mantiene su estrategia de producción flexible, ensamblando modelos eléctricos y de combustión en las mismas líneas.
La transformación eléctrica de BMW continúa avanzando a gran velocidad. El fabricante alemán ha confirmado que ya ha superado los dos millones de vehículos 100% eléctricos producidos en todo el mundo, un hito que llega en un momento clave para la industria y que demuestra cómo la movilidad eléctrica ha dejado de ser una apuesta de futuro para convertirse en el eje central del crecimiento de las marcas premium.
La unidad conmemorativa ha sido un BMW i5 M60 xDrive pintado en color Tansanit Blue y ensamblado en la planta alemana de Dingolfing. Además, el modelo tiene un simbolismo añadido para el mercado español, ya que será entregado a un cliente en España.
Aunque Tesla y BYD dominan actualmente los titulares en volumen global de eléctricos, BMW se ha consolidado como uno de los fabricantes tradicionales que más rápido ha conseguido adaptar su estructura industrial a la nueva era del automóvil eléctrico. La compañía no solo ha incrementado su producción de modelos cero emisiones, sino que además ha logrado hacerlo manteniendo rentabilidad y flexibilidad en sus plantas.
Dingolfing, una de las grandes referencias eléctricas de BMW
La planta de Dingolfing se ha convertido en uno de los pilares de la estrategia eléctrica de la compañía. Allí comenzó en 2021 la producción en serie del BMW iX y, desde entonces, las instalaciones han ampliado progresivamente la fabricación de modelos eléctricos. Actualmente salen de sus líneas el BMW iX, el BMW i7 y las versiones berlina y Touring del BMW i5.
Los datos muestran hasta qué punto la electrificación está ganando peso dentro del grupo. Desde 2021, la planta ha producido más de 320.000 vehículos totalmente eléctricos, lo que supone aproximadamente uno de cada seis BEV fabricados por BMW a nivel mundial.
Además, durante 2025 más de una cuarta parte de todos los vehículos ensamblados en Dingolfing fueron completamente eléctricos. Ese crecimiento refleja una tendencia que ya se repite en buena parte de las fábricas europeas del fabricante alemán y que apunta a una electrificación cada vez más profunda de su catálogo.
El crecimiento de BMW también resulta especialmente relevante porque llega en un contexto complejo para el mercado europeo del automóvil eléctrico. La ralentización de algunos mercados, la retirada parcial de ayudas públicas y la creciente competencia china están obligando a los fabricantes tradicionales a replantear estrategias. Sin embargo, BMW parece haber encontrado un equilibrio que le permite aumentar ventas eléctricas sin abandonar por completo otras tecnologías.
Una estrategia diferente a la de otros fabricantes
Uno de los aspectos que más diferencian a BMW frente a algunos rivales es su enfoque denominado “apertura tecnológica”. En lugar de apostar exclusivamente por plataformas eléctricas puras en toda su gama, la compañía mantiene líneas de producción capaces de fabricar vehículos eléctricos, híbridos enchufables y modelos de combustión sobre una misma estructura industrial.
Esta flexibilidad permite a BMW adaptarse con rapidez a los cambios de demanda en cada mercado. Mientras algunos fabricantes han tenido que ralentizar inversiones o reajustar planes de electrificación por una demanda inferior a la esperada, BMW continúa aumentando progresivamente el peso de sus modelos eléctricos sin asumir riesgos industriales excesivos.
La estrategia también tiene una ventaja económica evidente: reduce costes y evita duplicar infraestructuras. Gracias a ello, el fabricante puede mantener márgenes relativamente sólidos incluso en un momento de fuerte presión competitiva sobre el precio de los coches eléctricos. Según la propia compañía, actualmente todas las plantas alemanas del grupo producen al menos un modelo totalmente eléctrico. Esto evidencia hasta qué punto la movilidad eléctrica ya forma parte estructural del negocio de BMW y no únicamente de una división específica.
El BMW i5, símbolo de una nueva etapa
La elección del BMW i5 como vehículo número dos millones no parece casual. La berlina eléctrica representa uno de los modelos más importantes para la marca en esta nueva etapa. No solo porque electrifica uno de los segmentos históricos de BMW, sino porque demuestra que el fabricante quiere trasladar la movilidad eléctrica a modelos de gran volumen dentro de su gama premium.
El i5 M60 xDrive combina prestaciones deportivas, lujo y tecnología, con cifras de potencia que superan ampliamente los 500 CV y autonomías adaptadas al uso diario y los viajes de larga distancia. Con este tipo de modelos, BMW busca convencer tanto a clientes tradicionales de la marca como a nuevos compradores interesados en vehículos eléctricos premium.
Además, el hecho de que la unidad histórica tenga destino español también refleja la creciente importancia del mercado nacional dentro del proceso de electrificación europeo. España sigue estando lejos de otros países en penetración del coche eléctrico, pero las ventas de modelos premium eléctricos continúan creciendo de forma constante.
BMW acelera antes de la llegada de la Neue Klasse
El hito de los dos millones de eléctricos llega además justo antes de uno de los mayores lanzamientos estratégicos de BMW en décadas: la Neue Klasse, sobre la que ya se sostienen el iX3 y se espera la llegada en pocas semanas del revolucionario i3. Esta nueva generación de vehículos eléctricos debutará próximamente y supondrá un salto tecnológico en aspectos como eficiencia, baterías, software y digitalización.
BMW promete mejoras relevantes en autonomía, tiempos de carga y costes de producción gracias a sus futuras plataformas específicas para eléctricos. La compañía también trabaja en nuevas arquitecturas electrónicas y sistemas de gestión energética más avanzados. Todo ello será clave para competir en un mercado donde fabricantes chinos como BYD, NIO o XPeng están acelerando su expansión internacional y donde Tesla sigue marcando buena parte del ritmo tecnológico.
Pese a ello, BMW parte con una ventaja importante: una sólida imagen de marca premium, experiencia industrial global y una transición eléctrica que, al menos por ahora, está avanzando de forma más estable que la de algunos competidores europeos. En 2024, el Grupo BMW vendió más de 2,45 millones de vehículos en todo el mundo y obtuvo unos ingresos superiores a 142.000 millones de euros. Son cifras que evidencian la dimensión de un fabricante que está utilizando la electrificación no solo como respuesta regulatoria, sino como palanca de crecimiento a largo plazo. El reto ahora será mantener ese ritmo en un mercado cada vez más competitivo y donde la batalla por el coche eléctrico apenas acaba de comenzar.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.













