Experiencia de compra

Hemos tenido conocimiento de una decepcionante experiencia de compra por parte de uno de nuestros lectores habituales. Quería cambiar su coche de gasolina por un híbrido enchufable. Incluso no negaba la posibilidad de un eléctrico, a pesar de que no tiene garaje particular para instalar el punto de carga. Algunos de los datos que ha recibido de los concesionarios son preocupantes y cuestionan si se está haciendo lo posible por vender coches más limpios.


A día de hoy, mayo de 2021, confiamos en que la transición a la movilidad eléctrica no tiene vuelta atrás. Hablamos de la necesidad de más infraestructura, de la ampliación de oferta, de una equiparación de precios entre tecnologías de propulsión, etc… También hemos comentado alguna vez que los concesionarios deben estar preparados para informar al cliente. Y que han de hacerlo con conocimiento de lo que venden y con el objetivo de apoyar una movilidad sostenible futura.

Sin embargo, nada parece tan fácil. Tenemos la prueba en la nefasta experiencia de compra de uno de nuestros lectores. Nos ha llegado a preguntar a nosotros si los datos que le han dado ciertos concesionarios son reales. Y nos hemos quedado perplejos.

Lo primero a tener en cuenta es que lo que está buscando este usuario es un híbrido enchufable, ya que puede cargar la batería en el trabajo. Y, además, un SUV, para poder llevar a dos perros grandes que tiene.

Experiencia de compra

Deberíamos aprender de su experiencia de compra para corregir una serie de problemas que, en nuestra opinión son importantes.

En primer lugar, nos ha comentado que un híbrido enchufable, según un concesionario, no consume lo que recoge la marca. Ni siquiera con los datos del WLTP. Le comentaron que esos 1,5 litros de media, en realidad eran 7 u 8 litros. Es más, el concesionario de los 7 u 8 litros le recomendó que se dejara de tonterías y cambiara el coche por un diésel.

En otro concesionario le comentaron que el SUV que quería, en PHEV, no iba a estar disponible hasta el 2022. Por ello, le aconsejaron que se llevara el actual, que apenas consume 12 litros a los 100.

VE

Además, este posible comprador quería dar un paso en tecnologías de conectividad y navegación. Lamentablemente vio que eran pocos los modelos que permitían un ‘head-up-display’ en condiciones. Ni siquiera un mismo modelo, en todas sus versiones, permite mejorar las pantallas. Es decir, que o elijes el acabado más alto o te quedas sin tecnología de última generación.

Otro punto más que nos comentaba es el relacionado con la seguridad. No comprendía cómo un sistema de seguridad, como el mantenimiento de carril, podía costar más caro que instalar un techo panorámico. Sí, hablamos de seguridad, pero la tecnología sigue sin estar al alcance de todos, a pesar de que salve vidas.

Conclusión

Hemos expuesto sólo una parte de su deprimente experiencia de compra. Lo cierto es que nuestro lector fue a visitar unas cuantas marcas y salió sin saber qué tecnología de propulsión elegir. Y, además, se sintió decepcionado por las posibilidades que ofrecían en cuanto a la incorporación de nuevas tecnologías de conectividad y de seguridad.

Más allá de lo que las marcas hacen, o no, con sus nuevos modelos, ¿No deberíamos plantearnos si los concesionarios están preparados para afrontar las emisiones cero que postulamos para el futuro? Lo hemos comentado anteriormente ya.

¿O quizás es que las automatriculaciones de diciembre han hecho que los concesionarios se hagan con un stock del que no se pueden deshacer?

Pues no, amigo lector, esta última pregunta no debe ser la idónea en todas las marcas. De hecho, el diésel que le ofrecieron no estaba disponible para entregar hasta tres meses después.

¿Y ahora qué?

También te puede interesar:

Dejar respuesta

Por favor introduce tu comentario

Please enter your name here