Toyota se deshace de sus últimas acciones de Tesla
Toyota RAV4 EV

La falta de nuevos proyectos conjuntos con Tesla y la reorganización de sus activos es  el motivo alegado por Toyota para la venta, a finales del 2016, de las últimas acciones que mantenía en Tesla.

La relación de Toyota con la movilidad eléctrica puede considerarse al menos como inestable. Sin embargo en julio de 2010 realizó una maniobra inteligente, siguiendo los pasos de Daimler, que hizo lo mismo un año antes, comprando el 3% de Tesla por 50 millones de dólares. La operación le salió muy rentable porque en 2014 Toyota vendió la mayoría de estas acciones por 700 millones de dólares.

Pero no solo fue económico el beneficio de Toyota. La colaboración con la empresa americana le permitió en su día lanzar una versión eléctrica del RAV4 en California y cumplir con las regulaciones medioambientales en este estado, lo que le permitía seguir vendiendo el resto de sus modelos híbridos. De la misma forma Daimler utilizó la tecnología de Tesla para desarrollar sus primeros coches eléctricos: el Smart ForTwo ED y el Clase B eléctrico.

Tras estas colaboraciones Daimler decidió desarrollar su propia tecnología para sus vehículos eléctricos y Toyota apostó por el hidrógeno como el combustible para los coches eléctricos del futuro, aunque no abandonó del todo las baterías con su Prius Prime, que hoy en día tiene cierto éxito sobre todo en Estados Unidos.

Toyota Prius Prime
Toyota Prius Prime

La falta de nuevas colaboraciones con Tesla y la reorganización de sus activos es el argumento para que Toyota haya decidido deshacerse del resto de acciones que le quedaban. Su portavoz Ryo Sakai explicó que “Nuestra asociación para el desarrollo con Tesla terminó hace un tiempo, y dado que no ha habido ninguna novedad en ese frente, decidimos que era el momento de vender la participación restante”.

Tesla se consolida mientras Toyota arranca

No se sabe exactamente el precio final de la operación, realizada a finales de 2016, pero se especula que en total, los 50 millones de dólares iniciales se han convertido en aproximadamente 1.200 millones. Un buen negocio al que Toyota hubiera podido sacar aún más partidor si hubiera vendido ahora, puesto que las acciones de Tesla están en su punto máximo con un aumento de valor de un 35% en este año.

Si no lo estaban ya, los caminos de Toyota y Tesla se separan definitivamente. Así mientras Tesla evoluciona cada día en consolidar su mercado y en proporcionar un mejor producto y una mejor atención a sus clientes, Toyota, que manifestó su  cambio de dirección hacia los vehículos eléctricos de batería con la creación de una sociedad de capital riesgo para venderlos,  debería haber arrancado su programa de coches eléctricos a principios de este año, con la intención de poner en el mercado su primer modelo de largo alcance en 2020, aprovechando el tirón de los juegos olímpicos que se celebrarán en Japón.

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