Polestar muestra en Shanghái el Polestar 1
Polestar muestra en Shanghái el Polestar 1 - En la foto Jonathan Goodman, jefe de operaciones de Polestar

Volvo Cars invierte 5000 millones de yuanes (unos 640 millones de euros) junto a Geely Holding, propietario de la marca, en el desarrollo de Polestar, la nueva marca independiente que desarrollará coches eléctricos premium.

Esta millonaria inversión irá dedicada al desarrollo de la primera fase de la industrialización que incluye la puesta en marcha de la fábrica y dela comercialización de los productos de Polestar.

La nueva marca premium de vehículos eléctricos anunció hace poco el plan de desarrollo en esta primera fase que consta tres vehículos: el Polestar 1, un deportivo híbrido enchufable con capacidad para cuatro ocupantes, el Polestar 2, una berlina eléctrica del segmento D que se comercializará bajo la marca Volvo y (que será el primero de los cinco eléctricos que lanzarán Polestar o Volvo entre 2019 y 2021) y el Polestar 3, un SUV, también eléctrico.

Estos vehículos se construirán en Chengdu, China, el centro de producción Polestar, que actualmente está en construcción y que tiene previsto completarse en 2018. A medida que establezca sus propias operaciones de fabricación Polestar también disfrutará de un acceso privilegiado a la experiencia y los procesos de fabricación globales de Volvo. Una muestra de ellos es que la mitad de la tecnología que incorpora el Polestar 1 se basa en la arquitectura modular de vehículos SPA desarrollada internamente por Volvo.

Polestar 1
Polestar 1

Esta primera fase incluye el desarrollo de una nueva política comercial en la que se da protagonismo a la personalización de los vehículos on line, a convertir la movilidad en un servicio para el cliente y al desarrollo de una red de espacios en todo el mundo donde los futuros clientes pueden interactuar con los productos y la marca.

Esta inversión muestra el potencial financiero y la experiencia industrial a los que tendrá acceso Polestar. La nueva fábrica reducirá el tiempo de comercialización de los vehículos, una ventaja estratégica frente a sus competidores. Volvo Cars y Polestar también se beneficiarán de las sinergias que surgirán al desarrollar las tecnologías de la siguiente generación, como los costes de adquisición compartidos, el desarrollo conjunto y las economías de escala.

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