baterías de vehículos eléctricos

Las grandes inversiones de las marcas chinas de baterías están listas para dinamizar la movilidad eléctrica en Europa. En el viejo continente, más de uno de cada cinco coches vendidos en 2022 fue eléctrico, convirtiéndose en el segundo mercado más grande de vehículos eléctricos tras China.

El gigante asiático, por supuesto, no es ajeno a esta gran oportunidad que sus empresas tienen en Europa. No en vano, sus marcas ya suministran a firmas como Volkswagen, BMW y Stellantis, así como a Geely, el propietario de Volvo.

En este escenario, se corre el riesgo de depender del coloso CATL, cuyas ventas representaron más de un tercio del total en el mercado mundial de baterías. Sin embargo, aunque los grupos rivales europeos siguen siendo escasos, los fabricantes mundiales de vehículos tienen mucho que ganar de esta situación.

Los fabricantes europeos de baterías no podrán competir

La afluencia de las marcas chinas en Europa transformará de formar notable la incipiente industria del vehículo eléctrico en Europa. En primer lugar, estas empresas tienen más poder para controlar los costes. De hecho, en abril, los precios de las celdas de baterías en China eran un 25% más baratos que en Europa.

Con estos datos, no es arriesgado afirmar que los fabricantes europeos de baterías van a tener serias dificultades para competir. Por ejemplo, CATL, con un tamaño de 140 mil millones de dólares, comenzará a operar en 2025 una planta de baterías en Hungría cuya capacidad de producción será de 100 GWh, convirtiéndose en la más grande del continente.

Así está concentrada la cadena mundial de suministro de baterías para vehículos eléctricos

Otra de las ventajas de China es el acceso más asequible a las materias primas. Los fabricantes automovilísticos y de componentes chinos lideran la carrera en el ámbito de compra de minas y productores de elementos clave. Aquí va un dato de Dealogic: el 40% de los acuerdos en este campo realizados en los últimos cinco años involucran a un comprador chino. Además, según Wall Stree Journal, las empresas del gigante asiático han gastado más de 4,5 mil millones de dólares para adquirir participaciones en 20 minas de litio en los dos últimos años.

Europa se blinda

Con la entrada de actores chinos en el escenario europeo, relativamente joven, empresas como Northvolt, con sede en Suecia, podría tener dificultades en su maduración. Esto podría traer regulación no deseada por las empresas chinas. Aunque tradicionalmente, los organismos de control ha tenido más dificultada para examinar las inversiones en nuevas instalaciones, como las fábricas, las crecientes tensiones geopolíticas están dando más poder de acción a la Unión Europea.

En Francia, por ejemplo, se ha presentado un proyecto de ley por el que se excluirían de las ayudas estatales a aquellos vehículos de fabricantes asiáticos o de marcas que importan desde el gigante asiático, como es el caso de Tesla. Aunque por el momento se desconoce el listado de marcas y modelos afectados, el impacto de la nueva normativa podría extenderse también a fabricantes de Japón y Estados Unidos.

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