En la década de los 70, Estados Unidos quiso comprobar la electricidad como alternativa al petróleo, por lo que pudiera suceder… Para sus ensayos, la mismísima NASA adquirió varias unidades de Renault 12 eléctrico a las que sometió a duras pruebas y ensayos.

Hay que remontarse a 1975, en plena Crisis del Petróleo para llegar al momento en que Estados Unidos compró una docena de coches eléctricos a Renault con el objetivo de analizar la viabilidad de esta forma de propulsión como sustituta de los combustibles fósiles.

La crisis del petróleo

El Renault 12 es uno de los modelos más emblemáticos de la firma francesa. Comercializado en 1969 y popularizado como R12, estuvo a la venta hasta 1994.

Los amantes de los clásicos sabrán que el R12 no nació como coche eléctrico; tampoco con intención de serlo. En 1973, Israel se enfrenta a Egipto y Siria en la guerra del Kippur que de la enfrenta Israel a Egipto y Siria. Para apoyar a los dos países árabes, los productores de petróleo deciden parar la exportación del llamado oro negro para forzar occidente a tomar posición contra Israel. Como consecuencia, el precio de los carburantes se dispara y los países empiezan a plantear la conveniencia de romper su dependencia del petróleo.

Empiezan a surgir entonces proyectos para explorar otras alternativas de movilidad. La que más fuerza toma resucita una vieja idea abandonada décadas atrás: vehículos propulsados con electricidad.

El retrofit de los años 70

Es en este proceso de búsqueda cuando nace en Estados Unidos la Electric Vehicle Associates (conocida como EVA).

La EVA dedicó varios años (entre 1974 y 1982) a transformar vehículos de propulsión en eléctricos (lo que a día de hoy conocemos como Retrofit). Entre sus trabajos: una pequeña camioneta, varios autobuses, un Ford Mustang eléctrico y un Renault 12 al que apodaron Metro.

Así era el Renault 12 eléctrico

Los siete Renault 12 eléctricos empleados por la NASA fueron adaptados por los ingenieros de la EVA. Para ello, sustituyeron el motor de gasolina de 1.3 litros por otro eléctrico de 10 CV de potencia alimentado por un paquete de baterías de plomo ácido repartidas entre el maletero y la parte baja del capó.

Con esta mecánica cien por cien eléctrica, el R12 podía recorrer entre 65 y 100 km con cada recarga. No era muy prestacional: empleaba 12 segundos en llegar a 50 km/h desde parado, el doble que su alter ego de gasolina. Y parte de la culpa era por el sobrepeso de media tonelada que suponían las baterías

En 1975, la Agencia Espacial Norteamericana (la NASA), puso en marcha un programa para valorar la viabilidad de los vehículos enchufables: el programa ERDA (Electric and Hybrid Highway Vehicle Systems Program). Para sus pruebas adquirió siete unidades del Renault 12 Metro EV de la EVA.

Estas siete unidades fueron sometidas a un amplio programa de pruebas que buscaban testar su rendimiento a lo largo de toda su vida útil. El experimento estaba dividido en varias etapas donde los ingenieros y científicos de la NASA analizaban aspectos como la autonomía, la velocidad de crucero, aceleraciones y capacidad de frenado.

Los resultados no fueron todo lo satisfactorio que se esperaba, por lo que la NASA decidió cancelar el programa y vender los siete Renault 12 eléctricos.

 

Fotos: Facebook Renault 12 USA

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