Volvo XC90 preparado para la conducción autónoma en la flota de carsharing de Uber
Volvo XC90 preparado para la conducción autónoma en la flota de carsharing de Uber

En el reparto de funciones de este proyecto, en el que ambas empresas invertirán de forma conjunta 300 millones dólares, Volvo fabricará los vehículos y Uber los comprará y gestionará el servicio de car sharing.

Primera prueba en Pitssburgh con 100 Volvo XC90 modificados

Las dos empresas han acordado llevar a cabo este proyecto de forma conjunta para el que los vehículos que se desarrollarán incorporarán los últimos avances en tecnologías de conducción autónoma, incluidos los vehículos sin conductor.

Volvo XC90 Drive Me
Volvo XC90 Drive Me

Una alianza a más largo plazo

Uber realizará la primera prueba antes de  2017 en Pitssburgh, Estados Unidos, con una flota de 100 Volvo XC90 modificados con sensores y sistemas de seguridad que funcionan de forma totalmente autónoma, y que serán supervisados por un conductor humano que viajará en su interior. Inicialmente esta flota se combinará con el resto de los vehículos de Uber por lo que al usuario recibirá de forma aleatoria un coche ‘normal’ o uno autónomo, en cuyo caso no se le cobrará el servicio.

IntelliSafe Auto Pilot interface
IntelliSafe Auto Pilot interface

El nuevo vehículo de base se desarrollará con la arquitectura escalable de productos (SPA) de Volvo Cars, totalmente modular. La SPA se utiliza actualmente en el XC90 SUV y en los nuevos  en los nuevos S90 y V90 premium.La unión de estas dos empresas demuestra el cambio que se avecina en la industria automovilística ante la llegada de las nuevas tecnologías, no solo a las motorizaciones, con la electrificación parcial o total de los vehículos, sino también a los sistemas de monitorización del entorno, las comunicaciones y la automatización de la conducción. Ambas empresas ven en este acuerdo una alianza industrial a más largo plazo.

La SPA se desarrolló como parte del programa de transformación industrial global de Volvo Cars, con una inversión de 11.000 millones de dólares, que comenzó en 2010 y que desde el primer momento se orientó a las más avanzadas tecnologías para la conducción autónoma y los avances en electrificación y conectividad de última generación. Uber se acercó a Volvo atraído por todas estas capacidades.

Los vehículos que Volvo utilizará como base servirán para el desarrollo de la siguiente etapa de su proyecto de vehículos autónomos, que incluye la conducción totalmente autónoma. Por su parte esos mismos vehículos serán los que utilizará Uber para incorporar en ellos sus propios sistemas de conducción autónoma.

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