Gráfico de incremento de coches eléctricos
Gráfico de incremento de coches eléctricos

Según un estudio de Bloomberg New Energy Finance, la década de 2020 supondrá la popularización del vehículo eléctrico. Esta revolución eléctrica conllevará una caída generalizada en la demanda del petróleo y producirá una crisis en el sector similar a la de 2014.

Hoy en día, nuestro mundo funciona a golpe de barril. La introducción de las energías renovables en el sector energético avanza de manera constante. Sin embargo, la realidad es que, a día de hoy, no podemos prescindir del petróleo. De hecho, el sector energético y del transporte acaparan la mayor parte de la producción del petróleo mundial.

Sin embargo, según un nuevo análisis llevado a cabo por Bloomberg New Energy Finance (BNEF) desvela que esta situación podría cambiar en relativo poco tiempo. Según sus predicciones, la década de 2020 podría ser la de masificación del vehículo eléctrico. Y esto tendría un impacto muy importante en la demanda de combustibles derivados del petróleo a nivel mundial.

La década de 2020 supondrá el punto de inflexión en la transición del petróleo a la electricidad.

La implementación del vehículo eléctrico tiene que venir necesariamente de la innovación tecnológica. Si pensamos en los móviles, en las televisiones de pantalla plana, la televisión en color o el coche con motor de combustión, todos estos inventos tienen en común que hubo un momento en el que fueron artículos de lujo.

Hoy en día su venta y utilización es algo por completo generalizado. Sin embargo, cuando hicieron su aparición en el mercado, eran productos exclusivos y caros de adquirir. Fue el avance tecnológico lo que permitió rebajar sus costes de producción y mejorar su eficiencia lo que permitió que pasasen de ser artículos exclusivos a populares.

revolución eléctrica
Predicción del ‘Big Crash’

Este mismo proceso está sucediendo en el sector del vehículo eléctrico. Hace años era más caro comprarse un coche eléctrico que uno de gasolina. Hoy en día ya no.

En los próximos años, Tesla, Chevy y Nissan entre otros, comenzarán a vender eléctricos de largo alcance a un precio en torno a los 30.000 dólares. Se trata de un precio todavía elevado para hablar de “masificación” del vehículo eléctrico. Pero, si pensamos en que ese precio se puede desplomar a la mitad en menos de otra década, el panorama será muy diferente. Esto supondrá el inicio de la revolución eléctrica a gran escala.

Todavía hay casos, de los más escépticos, que insisten en la falta de viabilidad del coche eléctrico. La realidad es que el año pasado sus ventas aumentaron en un 60% respecto al año anterior. De hecho, la tasa de crecimiento anual que pronosticó Tesla para el año 2020, es la misma que permitió el paso del caballo al modelo T de Ford en la década de 1910. Naturalmente, estamos ante casos diferentes. Sin embargo, negar el crecimiento del mercado del vehículo eléctrico es negar la realidad.

Las baterías suponen la tercera parte del coste de un vehículo eléctrico. Con una nueva generación de baterías más económicas el precio se reducirá considerablemente.

Según el análisis de BNEF, 2020 será la década en la que la ecuación permita que el vehículo eléctrico supere al de motor de combustión. Esto conllevará una caída en la demanda del petróleo y, consecuentemente, una nueva crisis petrolera equivalente a la que se desencadenó en 2014.

Por otro lado, hay quien afirma que el peso de India y China en la futura demanda de combustibles fósiles compensará esta caída. Con unos barriles de petróleo tan baratos, parece lógico pensar que muchos conductores de estos países se decanten por la gasolina o el diesel frente a la electricidad.

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Evolución del mercado de las baterías

Otro elemento que BNEF baraja a la hora de pronosticar la revolución eléctrica es el aumento de los vehículos autónomos y la popularización de servicios como Uber y Lyft. Si estos nuevos servicios tienen éxito, podrían aumentar la estimación de ventas del vehículo eléctrico en un 50% más de lo pronosticado en 2040.

Una cosa parece segura, sea en la década de 2020 o 2040, la innovación tecnológica acabará convirtiendo el vehículo eléctrico en la opción más rentable. Esto conllevará una menor demanda del petróleo a largo plazo y la revolución eléctrica en el sector del transporte.

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