Color rojo aumenta la autonomia

No sabemos ni cómo ni cuándo, pero alguien en Ford se planteó una curiosa cuestión: ¿puede la iluminación ambiental aumentar la autonomía de los coches eléctricos? Ese alguien buscó la respuesta y concluyó que sí. Pero no solo eso. También que el color rojo da un extra de kilómetros.

Lo que hoy traemos es tan curioso como interesante. Una investigación de Ford que concluye que el color rojo aumenta la autonomía de los coches eléctricos.

Pero no nos referimos al color de la carrocería, sino al de la iluminación ambiental. Esto es, a los detalles que se iluminan en el habitáculo para hacer más confortable el viaje o facilitar el acceso del conductor a los diferentes mandos de control.

“Exponernos a colores influye en nuestro estado de ánimo de muchas maneras”, explica Lioba Müller, ingeniero de Ford. “Utilizar la luz ambiental roja dentro del coche hace que la gente sienta más calor, mientras que la luz ambiental azul hace que la gente se sienta más fresca“, explica.

Hasta aquí, de acuerdo, pero ¿cómo influye esto en la autonomía? Müller asegura que si la luz ambiental es roja y el conductor siente esa mayor sensación de calor, reducirá el uso del aire acondicionado que es uno de los elementos clave a la hora de calcular la autonomía (hay modelos que en el modo de conducción más económico inhabilitan el climatizador).

Como solución intermedia —o posible solución— Ford Alemania está probando en su prototipo de furgón eléctrico Transit Smart Energy Concept luz ambiental que varía de color para conseguir que los pasajeros “crean” que hace más calor —usando luces rojas— o que están más frescos —usando con luces azules.

“Esta técnica reduce el uso del climatizador, de modo que la energía ahorrada puede utilizarse para recorrer más kilómetros,” explican.

La autonomía aumenta (pero poco)

La marca del óvalo ha realizado una prueba en Colonia, Alemania. Va un resumen en vídeo y luego la explicamos.

Los diez pasajeros de su prototipo de Ford Transit eléctrica fueron sometidos a la simulación de un día de invierno simulado con temperatura de 0°, y a un día de verano con temperaturas de 30°, y se les pidió que calificaran su nivel de confort según tuvieran demasiado frío o demasiado calor.

“En ambos casos la iluminación ambiental redujo el consumo de energía del climatizador: de un 3,3% para la refrigeración y de un 2,5% en el caso de la calefacción.

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