Los coches eléctricos son automáticos y por tanto mucho más fáciles de conducir que los habituales coches de combustión con caja de cambios manual. Conducir un coche automático es muy confortable, ya que reduce el esfuerzo físico que empleamos en utilizar el pie izquierdo para embragar, o la mano derecha para cambiar de marchas. Esto facilita la concentración en la propia conducción y reduce el riesgo de accidentes.

Funcionamiento

El coche eléctrico tiene una palanca de cambios con cuatro posiciones:

  • D: Marcha adelante
  • R: Marcha atrás
  • N: Neutro o punto muerto
  • P: Parking o parada.

Para arrancar un coche eléctrico la palanca debe estar situada previamente en la posición P. Generalmente, en las nuevas versiones ya no es necesario introducir la llave en el contacto. Tan sólo hay que pulsar el botón de encendido/apagado mientras se pisa el pedal del freno. Como el motor no tiene sonido, los fabricantes suelen incluir un efecto electrónico sonoro para avisarnos de que el coche está en marcha, a la vez que veremos encenderse el cuadro de información del salpicadero.

Una vez encendido, tan sólo tendremos que quitar el freno de mano, poner la palanca en la posición D, soltar el pedal del freno y acelerar.

Hay que tener cuidado la primera vez que se utiliza un coche automático porque una vez que la palanca está en la posición D, el coche puede avanzar lentamente sin necesidad de acelerar.

En la posición N, el coche eléctrico no se moverá hacia delante ni hacia atrás si estamos en llano. Es como el punto muerto de un coche manual.

Finalmente, para apagar el motor eléctrico del coche, deberemos colocar de nuevo la palanca en la posición P y pulsar de nuevo el botón de encendido/apagado.

Mantenimiento

Los coches eléctricos tienen menos mantenimiento que los coches de combustión y además éste es más barato. Esto es debido a que el motor de un coche eléctrico es mucho más simple que el de uno de combustión. Tiene menos piezas y estas sufren menor desgaste porque no tienen que elevarse a altas temperaturas. Además, los coches eléctricos no tienen depósito de aceite, filtros, carburador, bujías, o correa de distribución.

El mantenimiento de un coche eléctrico se limita al control de la presión de los neumáticos, y rellenar de vez en cuando el líquido limpiaparabrisas. Es aconsejable llevar el coche a la revisión establecida por el fabricante para que vigilen algunos puntos básicos como el sistema de frenado.

En cuanto a la batería, no es necesario cambiarla a lo largo de la vida de un coche eléctrico normal, con lo que no supone ningún gasto adicional. Según la experiencia de un taxista con coche eléctrico, la batería tan sólo ha perdido un 15% de su rendimiento tras más de 300.000km recorridos.

Según un informe de la compañía Audatex, los gastos medios de mantenimiento de un coche de combustión, sin contar el coste del seguro ni del combustible, son de 600€/año, mientras que los gastos de mantenimiento de un vehículo eléctrico no alcanzan los 200€/año

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