- Las mejores baterías entre los eléctricos y PHEV usados corresponden a las marcas Kia, Tesla y Volvo, según el estudio realizado en Suecia.
- Hábitos de carga y gestión térmica inteligente son clave para prolongar la vida útil de las baterías, más allá del modelo o fabricante.
- Cargar entre el 20 % y el 80 %, limitar el uso de carga rápida y evitar temperaturas extremas destacan como las mejores estrategias para conservar la capacidad de las baterías.
La electrificación ha avanzado tan rápido que muchos mitos se han quedado obsoletos. Este es el caso de la degradación de las baterías, donde la gran mayoría de vehículos eléctricos e híbridos enchufables analizados en Suecia han demostrado mantener la salud de sus baterías prácticamente intacta tras años de uso cotidiano.
De los más de 1.300 vehículos estudiados, el 80 % supera el 90 % de capacidad respecto a su estado original, según el parámetro «State of Health» (SoH) utilizado en el informe de Kvdbil, plataforma especializada en coches usados. Esto implica que, en la mayoría de los casos, la supuesta rápida pérdida de autonomía o rendimiento es más un prejuicio que una realidad.
Además, este hallazgo tiene un impacto directo en el mercado de ocasión: saber que la batería resiste el paso de los años disipa el miedo a comprar un eléctrico usado y promueve prácticas más responsables por parte de usuarios y fabricantes.
¿Qué marcas y modelos son las mejores?
En el ranking del estudio sueco, Kia, Tesla y Volvo destacan por la excelente conservación de sus baterías tanto en modelos 100 % eléctricos como en híbridos enchufables. En el segmento eléctrico, los Kia EV6, Kia e-Niro y Tesla Model Y lideran los resultados, mientras en el híbrido enchufable se imponen el Kia Sportage, Kia Optima y Volvo XC60.
Otro modelo notable es el Opel Mokka-e, que también consigue altas puntuaciones en capacidad residual. Esta consistencia permite a los usuarios recorrer cientos de miles de kilómetros antes de que la batería requiera una intervención de relevancia. El matiz lo ponen marcas como Audi y Opel, que también figuran entre los mejores resultados. La posición de Tesla, relativamente más baja en algunos listados, se atribuye a que sus unidades analizadas suelen tener mayor antigüedad o kilometraje medio.
Los factores que influyen en la vida útil de la batería
La clave no depende exclusivamente del fabricante, sino que descansa en prácticas de uso y carga, el entorno climático y la gestión térmica. El responsable del informe, Martin Reinholdsson, subraya la importancia de la refrigeración activa, el control térmico y el software inteligente en la gestión de la batería. Estos elementos permiten que el envejecimiento sea mucho menor de lo proyectado originariamente.
El clima, la edad del vehículo y, sobre todo, los hábitos de carga han demostrado ser decisivos. Evitar el uso masivo de carga rápida, nunca dejar caer el nivel de batería por debajo del 10 % y limitar la carga diaria entre el 20 % y el 80 % figuran entre las más efectivas recomendaciones.
Consejos para prolongar la vida útil de la batería
El estudio sueco, junto a análisis de expertos europeos, ofrece consejos muy concretos y de fácil implementación para propietarios y futuros compradores de coches eléctricos:
- Carga entre el 20 % y el 80 %: Reservar la carga completa solo para la realización de viajes largos.
- Evitar cargar al 100 % constantemente y no dejar el vehículo conectado más tiempo del necesario.
- No exponer el coche a temperaturas extremas: Aparcar a la sombra en verano y emplear preacondicionamiento en invierno si el sistema lo permite.
- Restringir el uso de carga rápida: Utilizarla solo en situaciones excepcionales y nunca si la batería está muy fría.
- Mantener software actualizado y programar la carga para evitar pérdidas, optimizar la recarga y proteger los componentes.
- No dejar el coche parado por largos periodos con la batería cerca del 0 % o 100 %; el punto óptimo de almacenamiento está en torno al 40 % y 60 % de carga.
Estas prácticas, combinadas con una conducción eficiente y la frenada regenerativa, prolongan la vida útil, reducen el desgaste de los frenos y ayudan a mantener la autonomía estable a largo plazo.
Degradación, coste y sostenibilidad
Una batería eléctrica bien gestionada tiene beneficios tangibles: menor coste de mantenimiento, menos presión sobre la minería de litio y otros recursos, y una huella ecológica mucho menor a la esperada. A medida que el ciclo de vida de las baterías se alarga, el sector da pasos sólidos hacia la sostenibilidad, limitando la necesidad de reciclaje prematuro y el reemplazo frecuente de componentes.
Además, la fiabilidad demostrada en el mercado de ocasión incentiva la compra de eléctricos y permite una renovación del parque sin comprometer el impacto ambiental ni la economía de los usuarios.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.
















“Evitar cargar al 100 % constantemente y no dejar el vehículo conectado más tiempo del necesario.”
Perdón?? Que tiene que ver que el coche esté conectado? Si tú pones el tope de carga al 80% el coche al llegar a ese nivel está manteniendo el sistema con la electricidad de la red y no con la batería.