Antonio Brufau, presidente de Repsol - Foto Reuters
Antonio Brufau, presidente de Repsol - Foto Reuters

Antonio Brufau, presidente de Repsol, ha vuelto a arremeter contra la movilidad eléctrica, para él una tecnología inmadura e insostenible. Que poco necesitamos en este mundo ‘visionarios’ que son capaces de contabilizar el valor de una vida en billetes de euro.

Las declaraciones, realizadas en la Cadena Cope, han sido recogidas por Europa Press. Según publica este medio el directivo de la petrolera cree que “existe un debate con un ‘cierto papanatismo’ sobre el coche eléctrico y aseguró que cuando llegue, ya que la tecnología es ‘imparable’, tendrá ‘acomodo’ en el negocio de Repsol. Se trata de una tecnología ‘inmadura’ actualmente y que cuesta entre ‘una vez y media o dos’ lo que un coche de combustión interna, por lo que ‘cuidado con el traspaso de renta, ya que no mucha gente se puede comprar un coche que valga una vez y media más que un coche tradicional’.

A parte de sus expresiones, poco elegantes, y que no merecen respuesta (ya se sabe, no ofende quien quiere…) esta vez parece que alguien le ha chivado a Brufau que la empresa que dirige es poseedora de la mitad del capital de Ibil, uno de los gestores de recarga de vehículos eléctricos de este país más conocido y contratado… Por eso del ‘acomodo’.

Y luego se hace sus cuentas sobre lo que le cuesta a los estados cada coche eléctrico entre la subvención y lo que deja de ingresar por impuestos, sacándose de la manga que el total es de 10.000 euros por coche eléctrico mientras que cada uno de ellos solamente ahorra, en emisiones de CO2, entre 1.000 y 1.500 euros.

Y ya está. Su conclusión: “no es sostenible”

No pretendo entrar en sus cálculos económicos ni en comparar las subvenciones que se les dan a los térmicos y a los eléctricos porque creo que está claro que no merece la pena. Este señor es capaz de afirmar que el CO2 es un mal gas que necesitamos para vivir y quedarse tan ancho.

Balance de renovables y cobertura de la demanda
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Los argumentos únicamente económicos utilizados para todo pueden llegar a cegar el intelecto. La energía renovable y los coches eléctricos son capaces de reducir hasta el 70% las emisiones producidas por los coches de combustión y además eliminar los óxidos de nitrógeno (NOx) y las partículas finas en los lugares en los que vive la gente. ¿O habría que decir en los que muere? ¿Tiene el señor Brufau una calculadora con la que valorar la vida de las personas?

10 coches eléctricos que llegarán en los próximos 5 años
10 coches eléctricos que llegarán en los próximos 5 años

Por cierto, sobre la inmadurez de la tecnología nos basta con invitar a este señor a echar un vistazo a las últimas entradas de nuestra web. Puede que se sorprenda de lo que le puede pasar a su petróleo, al menos en el sector del transporte, en los próximos diez años.

En este sentido, por ejemplo, la previsión de que en 2030  el precio de las baterías alcanzaría los 100 €/kWh, el que se establece como límite que iguala el coste de un coche eléctrico con uno de combustión, podría adelantarse una década. En Noruega, el ejemplo a seguir, están logrando que uno de cada tres coches nuevos que se venden actualmente sea eléctrico. Un país que, precisamente, no anda escaso de petróleo, pero que no cuantifica sus vidas en coronas noruegas.

En Reino Unido la cuota de mercado de los coches eléctricos es ya de 4,2%, y las políticas de apoyo a la movilidad eléctrica no se van a terminar aunque creamos que se han vuelto locos con su Brexit.

Si hablamos del precio de los coches esta entrada no se acabaría nunca. Pero hoy en día el coche eléctrico no es más caro que su equivalente en combustión si en la ecuación se introducen las ayudas, el combustible, el mantenimiento, el aparcamiento y otros beneficios en su uso.

Ya por último, por aportar algún dato más, las ventas de coches eléctricos en Europa continúan creciendo y se superan las 200.000 matriculaciones en 2017, incluyendo los híbridos enchufables. Prácticamente todos los fabricantes están apostando por modelos eléctricos para el futuro.

Que, por políticas contradictorias y cortoplacistas, en España no lo veamos, no quiere decir que no esté pasando.


Ya el año pasado Antonio Brufau, presidente de Repsol, arremetió contra la movilidad eléctrica alegando que era absolutamente falso que los vehículos eléctricos tengan cero emisiones ya que estas seguirán existiendo al producir la electricidad con la que se recargan y que lo único que se conseguirá será una deslocalización de las mismas. A esta inmadura declaración ya tuvimos ocasión de contestarle en esta entrada.


Gonzalo García Martínez - Quiénes Somos - Movilidad Eléctrica

Gonzalo García Martínez

Redactor Jefe movilidadelectrica.com

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10 Comentarios

  1. Claro que el que vive del petróleo va a temer por su imperio, porque aunque le podamos parecer unos papanatas a el, no lo somos y los que ya hemos dado el paso al Ev solo podemos decir cosas buenas, en mi caso llevo un año ya y 20000km sin consumir una gota de petróleo y sin contaminar el aire que respiramos todos, incluso los que atacan al imparable Ev.
    Gracias Gonzalo por tu labor.

  2. Por mucho que Brufau diga que el coche eléctrico tendrá cabida dentro de su negocio es obvio que ser distribuidor de energía eléctrica (digo distribuidor porque Repsol no es una compañía eléctrica) no va a ser un negocio tan lucrativo como lo es ser a la vez productor y distribuidor de petróleo, y los combustibles suponen un porcentaje de casi un 70% del negocio total de las petroleras, un “pedazo del pastel” nada despreciable.

    A eso hay que añadirle muchos más factores, entre ellos el hecho de que la mayoría de los coches eléctricos tendrán un punto fijo de recarga en casa o en alguna otra parte para no depender de estaciones de servicio, que siempre serán más caras. Estos puntos de recarga dependerán de compañías eléctricas y poco tendrá que hacer aquí Repsol. Además, al ser relativamente barato instalar puntos de recarga es muy posible que le salgan muchos competidores a las “estaciones de servicio eléctricas de Repsol” y se vean obligados a bajar los precios y ajustar margen de beneficio, cosa que ahora mismo no ocurre porque es un mercado en crecimiento y Repsol se puede permitir el lujo inflar los precios para encarecer la recarga de vehículos eléctricos en su cargadores IBIL por encima de los vehículos de combustión.

    A eso hay que añadir la más que probable aparición de estaciones de servicio que se alimenten de manera autónoma sin depender de la red eléctrica (ya se está construyendo una en Segovia) y que podrían ofrecer precios incluso más baratos que los de la red eléctrica común, ya que una vez amortizada su instalación la energía pasaría a ser “casí gratis”.

    En cualquier caso es normal que Brufau esté nervioso. El mercado de los eléctricos avanza y no hay marcha atrás. Cuando la gente empiece a conocer la tecnología, vea el brutal ahorro de costes (tanto kilometraje como mantenimiento), y la relación precio/prestaciones de los eléctricos se equilibren la estampida va a ser brutal, y es probable que en apenas unos años Repsol comience a ver una caída en picado de su negocio, totalmente inevitable.

  3. Uy, Brufau tiene miedo. Ver una de sus principales ramas del negocio peligrar.
    No seas necio, Brufau, gente más poderosa está en contra de los coches eléctricos (como nuestro gobierno) y ni aún así consigue que el crecimiento de las ventas cese.
    Tus gasolineras van a desaparecer antes de lo que piensas.

  4. Brufao,Repsol,Brufao, como se nota que barremos para dentro, y que poco le importa la salud de la gente, imcluida la suya, o cree que usd no respira tambien esos gases

  5. Ya lo decía Gandhi en su día:
    “Primero te ignoran, después se ríen de ti y luego te atacan. Entonces ganas.”

    Son las declaraciones de alguien que ve acechar su línea de negocio.

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