- El sistema tiene en cuenta disponibilidad en tiempo real, fiabilidad e incluso la ocupación prevista del cargador cuando el coche llegue a la estación.
- TomTom utiliza datos reales de conducción y cálculos físicos para adaptar consumo y autonomía a cada variante concreta de vehículo eléctrico.
- Su nueva plataforma Electric Vehicle Management permite integrar un nuevo modelo en el ecosistema de navegación en minutos, frente a los meses que requería anteriormente.
Encontrar un cargador en el mapa sirve de poco si al llegar lo encontramos ocupado o, peor aún, se encuentra fuera de servicio e incluso si su potencia real no encaja con la anunciada. La infraestructura pública ha crecido con rapidez, pero para el conductor de un eléctrico el siguiente salto pasa por tener información fiable antes de decidir dónde detenerse.
TomTom acaba de ampliar su paquete de servicios para vehículos eléctricos precisamente en esa dirección. La compañía neerlandesa combina ahora en una misma plataforma planificación de rutas, búsqueda de cargadores, predicción de autonomía y navegación, incorporando además modelos de consumo asistidos por inteligencia artificial y más información sobre el estado real de las estaciones. La tecnología de TomTom da ya servicio a más de seis millones de vehículos eléctricos en todo el mundo.
La compañía también ha desarrollado una herramienta con la que los fabricantes pueden incorporar mucho más rápido un nuevo vehículo a todo este ecosistema, evitando tener que realizar desde cero buena parte del trabajo de integración cada vez que aparece una versión diferente.
Identidad digital propia
La nueva herramienta se denomina Electric Vehicle Management y funciona como una plataforma de autoservicio para los fabricantes. El proceso parte de información relativamente básica de cada modelo: capacidad de batería, conectores de carga disponibles, dimensiones, peso y otras especificaciones del vehículo. Con esos datos, TomTom genera un identificador digital exclusivo que puede utilizarse después en todos sus servicios relacionados con el coche eléctrico.
Ese identificador permite que navegación, cálculo de autonomía, planificación de rutas o elección del cargador trabajen con las características concretas de cada versión y no con un perfil genérico de vehículo eléctrico. Según TomTom, un proceso que podía requerir meses puede realizarse ahora en cuestión de minutos. También facilita que la misma configuración se utilice en el navegador integrado en el vehículo, la aplicación móvil asociada al coche o los servicios web del fabricante.
La autonomía no depende solo de los kilómetros
Una vez registrado el vehículo entra en funcionamiento otro de los elementos importantes de la plataforma: el modelo de consumo basado en inteligencia artificial. TomTom combina cálculos físicos con datos procedentes de conducción real para estimar cuánta energía necesitará el coche durante una ruta concreta. El sistema puede ir mejorando sus predicciones a medida que acumula nueva información.
El objetivo es superar uno de los problemas tradicionales del indicador de autonomía de un eléctrico. Dos trayectos con el mismo número de kilómetros recorridos pueden generar consumos completamente diferentes si uno discurre por autopista, otro atraviesa una zona montañosa o cambian factores como velocidad, desnivel o condiciones de circulación.
La documentación técnica de TomTom también permite integrar información procedente del sistema de gestión de la batería (BMS), como el estado de carga, las curvas de consumo o la curva de carga del vehículo. Con ella se calcula tanto la energía prevista al llegar al destino como la necesidad de introducir paradas intermedias.
Una gran red registrada

TomTom dispone ya de información sobre más de 2,3 millones de puntos de conexión repartidos por 117 países, de los que alrededor de 1,4 millones proporcionan datos en tiempo real. La cantidad es importante, pero más interesante es aún el tipo de información asociada a cada cargador.
El conductor puede consultar potencia, horarios, servicios disponibles en los alrededores y disponibilidad en tiempo real. El sistema incorpora además datos sobre cuál suele ser el nivel de ocupación de una estación a la hora a la que está previsto llegar, algo bastante más útil que saber únicamente si el cargador está libre cuando se inicia el viaje.
También aparecen valoraciones sobre su fiabilidad. Si un punto registra problemas de funcionamiento con frecuencia, el planificador puede evitarlo y seleccionar otra alternativa. Es uno de los aspectos donde todavía existe margen de mejora en la experiencia de recarga. Una ruta puede estar perfectamente calculada sobre el papel y fallar por completo si la única estación prevista se encuentra averiada o todos sus conectores están ocupados.
El navegador decide dónde compensa detenerse
TomTom tampoco selecciona necesariamente el cargador más próximo. Su sistema Long Distance EV Routing introduce automáticamente las paradas necesarias teniendo en cuenta tanto el estado de carga como el consumo previsto y las capacidades de recarga del coche.
La potencia anunciada por el poste tampoco equivale siempre a la que recibirá la batería. Un coche de 400 voltios, por ejemplo, puede cargar de forma diferente en una estación preparada para sistemas de 800 voltios. También intervienen el límite del propio vehículo y su curva de carga según el porcentaje de batería. Toda esa información puede incorporarse al cálculo para estimar cuánto tiempo merece la pena permanecer conectado y con qué porcentaje conviene abandonar la estación.
Si el conductor decide saltarse una parada o sustituirla por otra, la ruta se recalcula en tiempo real. Los viajes preparados previamente desde la aplicación del fabricante pueden además enviarse directamente al sistema multimedia del coche.
El navegador integrado vs teléfono móvil
Esta mejora llega en un momento en el que los fabricantes intentan reducir la dependencia del smartphone dentro del vehículo. Aplicaciones como Google Maps han elevado mucho las expectativas de los conductores, pero un sistema integrado dispone de una ventaja especialmente importante en un eléctrico: puede acceder directamente a información del vehículo que una aplicación externa no siempre conoce con el mismo nivel de detalle.
TomTom defiende precisamente esa integración como uno de los caminos para que el navegador del propio automóvil vuelva a tener sentido frente al teléfono. La empresa considera que conocer el estado real de la batería, las características del vehículo y su consumo permite ofrecer una planificación mucho más ajustada.
Con su nueva suite, TomTom intenta que todo ese proceso ocurra sin que el usuario tenga que pensar demasiado en ello. La ruta deja de ser simplemente el camino entre dos puntos: incorpora la energía necesaria para recorrerlo y, sobre todo, dónde recuperarla sin convertir cada viaje largo en una planificación previa.
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No era la idea inicial pero las cuatro ruedas se cruzaron en mi camino periodístico y desde entonces no he parado de disfrutar al volante. Enamorado del sonido de algunos motores, hoy por hoy vivo con sorpresa y emoción el camino electrificado que está tomando el sector.

















